La verdad en el debate Malvinas
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Durante su trascurso, López Murphy, hablando de Malvinas, se refirió puntualmente a un reciente documento de las Naciones Unidas relacionado con nuestra disputa de soberanía, al que el canciller, suelto de cuerpo, calificó audaz y reiteradamente (sin siquiera molestarse en verlo) como documento «preparatorio» de la labor del llamado Comité de Descolonización sobre la cuestión de Malvinas. Esto, pese a los dichos, no es para nada así.
Lo que llama poderosamente la atención es que el informe en cuestión, que se circula profusamente entre los 191 Estados miembro de las Naciones Unidas, incluye una sección (más extensa que el documento mismo) en la que los Estados miembro pudieron hacer saber a sus pares su propio punto de vista acerca de lo sucedido y de lo no sucedido.
• Desaprovechamiento
Nueva Zelanda, Santa Lucía, España y Siria utilizaron explícitamente la inmejorable oportunidad que se les presentaba. La información acompañada por nuestra Madre Patria sobre la cuestión de Gibraltar es -por ejemplo-la más extensa de todas y refleja -detalladamente-el parecer de su gobierno sobre la marcha de las negociaciones y los obstáculos que aún persisten respecto de ese viejo conflicto de soberanía aún no resuelto.
La Argentina tuvo, obviamente, la misma oportunidad que España y -a diferencia de ella-no la usó. La dejó pasar, entonces. Lo que puede, desde luego, ser fácilmente interpretado desde el exterior como desinterés o conformismo. Y, desde dentro, como desidia o abandono.
La Argentina debió -y pudo-señalar lo que ocurre a la comunidad internacional toda (y, más importante aún, todo lo que -pese a los reiterados llamados de esa comunidad a ambas partes a negociar el tema de buena fe- no ocurre) en las conversaciones en relación con la disputa de soberanía sobre las islas Malvinas y las demás islas del Atlántico Sur cuya soberanía nuestro país reclama. El tiempo -es obvio- no parece correr en nuestro favor. Tampoco los inexplicables y reiterados silencios.
Más allá de la arroganteintemperancia que parece caracterizar siempre a alguno que prefiere agraviar a debatir, nuestra opinión es que se perdió, inexplicablemente, una excelente oportunidad para difundir nuestro punto de vista como país, lo que es ciertamente lamentable.




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