20 de marzo 2023 - 11:53

Los Private Equity Funds avisaron: la Fed discontinuaría la escalada de las tasas de interés

El 1 de febrero 2023 decíamos que "la economía, es la economía internacional", y que en 2022 avisábamos que la recesión 2023 estaba en camino. Finalmente aumentaron los temores de recesión mundial.

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Después de la pandemia, la aceleración de aumentos en las tasas de interés para contener la inflación ha sido vertiginosamente imprudente, inoportuna y peligrosa. A estas horas el off the record dice que tanto la Fed como el BCE, estarían acordando discontinuar la escalada de las tasas de interés.

El 1 de febrero 2023 decíamos que “la economía, es la economía internacional”, mientras que en 2022 ya avisábamos que la recesión 2023 estaba en camino, y que aumentaban los temores de recesión mundial. Para los inversores privados era cada vez más importante identificar qué inversiones resistirían la recesión pronosticada. Citamos un informe de SS&C Intralinks DCM, en asociación con Private Equity Wire, SS&C Intralinks encuestando a 134 inversores institucionales y asesores en los 5 continentes para tratar de entender sus expectativas de rentabilidad y riesgo.

Observábamos un complejo panorama en el mercado de préstamos globales el tercer trimestre 2022, con el volumen nominal cayendo a u$s 792 mil millones de emisión total, 35% menos que en el mismo período 2021 (Dealogic). Es que los inversores ya venían dirigiendo sus asignaciones, aumentando hasta u$s 82 000 millones, concentrándolos en 66 fondos en el primer semestre 2022. Existían múltiples factores detrás de esta tendencia. Identificamos “deuda en dificultades” (Stress Debt), en la medida que las empresas lidiaban contra un riesgo crediticio mayor, por la crisis de suministro de energía, inflación de dos dígitos y aumento de las tasas de interés.

A pesar de la enorme ayuda de capital destinada a los acuerdos de deuda, existía un consenso de que estos desafíos estaban haciendo que las empresas pensaran mucho antes de refinanciar o emitir nueva deuda. Los inversores consideraban cambios más frecuentes en las estrategias basadas en intranquilidades de riesgo comercial. Los inversionistas esperaban que la inflación tuviera mayor influencia en el desempeño de mercado de capitales de deuda, seguida de una recesión inminente y tasas de interés en aumento. La disminución de la calidad crediticia también era motivo de preocupación.

Decíamos que en la medida que las tasas de interés y la inflación abrumaran durante más tiempo la economía, era probable que los fundamentals crediticios se deterioraran y se manifestaran pérdidas en las carteras. Los inversores se mostraban preocupados por el riesgo de la tasa de interés y la perturbación de la estabilidad del mercado, por un mercado desordenado de bonos del Tesoro de EE. UU.

Detonación

La semana pasada detonó el mercado bancario de EE.UU. inducido por el síncope de Silicon Valley Bank (SVB) y el cierre del Signature Bank. Luego sobrevino el derrumbe de la cotización del Credit Suisse Bank en Europa, que amplió el recelo por una eventual crisis bancaria. El prestigioso banco quedaba a merced de una “adquisición a precio de donativo”, como Bearn Stearns, a manos de JPMorgan Chase en 2008.

Volviendo al SVB, es obvio que el banco se derrumbó por el contexto descripto más la catastrófica administración de riesgo que aplicaba. Esta entidad captaba depósitos muy concentrados en pocos ahorristas con acumulaciones grandiosas, básicamente de empresas tecnológicas, lo que creaba una situación muy sensible ante una eventual corrida de depósitos. Súmesele un contexto de alta inflación que los tomó invertidos en bonos del tesoro de los EE.UU. a tasa de interés fija (1.5%) sin cobertura. El riesgo de que la Reserva Federal subiera las tasas de interés lo haría colapsar, provocando desmoronamiento de los títulos a tasa fija. Pues ese riesgo se plasmó. La Reserva Federal, en menos de un año subió 450 bp, o (4.5%).

No bien cobraron cuerpo una serie de omisiones en la inspección bancaria (la desregulación y la falta de control producen catástrofes), el SVB implosionaría, como había ocurrido en otros casos 2008. Inexplicablemente, el SVB logró invariablemente sortear las revisiones de los reguladores, manteniendo activos por menos de u$s 250.000 millones, porque con menos de ese monto los bancos en EE.UU. no están sujetos a una supervisión juiciosa del organismo regulador. El viernes recordábamos la serie “Madoff”.

CRISIS BANCARIA

La presente es una crisis habitual de las últimas décadas-con distintos actores-, claramente concurrente y presente, cada vez que la política de incremento en tasas de interés se precipita por el recelo monetarista de la Fed hacia la inflación.

Esta es una crisis bancaria que mezcla dos actores de colapsos anteriores (tecnológicas y bancos sobre expuestos).

EE.UU. inyectó durante 2020 y 2021, alrededor de 25 puntos del PBI para financiar el déficit fiscal. Está claro que la exuberancia irracional de los mercados (Alan Greenspan), son consistentes con las políticas monetarias expansivas, en que no todos los beneficiados son trabajadores desempleados.

La información off the record dice que los intentos desesperados del fin de semana terminaran resolviendo a favor de la estabilidad del sistema mundial, por sobre el objetivo de debilitar la tasa de inflación.

La Fed y el BCE tienen que evitar el contagio sistémico con su consecuente quiebra de bancos, y desacelerar la tasa de inflación. Históricamente para EE.UU. la prioridad es salvar el sistema financiero internacional y el consumo. Para los europeos la inflación.

Para evitar lo que sucedió debería estar la inspección de bancos. Como los organismos no hicieron su trabajo, ahora los bancos centrales deberán abrir todo tipo de ventanillas y líneas de liquidez para asegurarse que no haya nuevos episodios. Bajar la inflación vía tasa de interés puede ser la clave. Probablemente los bancos centrales prefieran aquietar las subas de tasas, ya que están pagando el costo por apresurarse a escalar las tasas de interés.

A juzgar por lo acontecido, cuando la Fed comenzó a subir la tasa de interés a un ritmo acelerado, tenía un diagnóstico incorrecto y los Private Equity Funds el correcto. La situación de estrés financiero actual se debe a la aplicación de la receta estándar, que ya ni siquiera funciona para los “países serios”. Como en otros tiempos, habrá que convivir con una alta inflación por un largo período, con las secuelas críticas que sobrelleva, inclusive para la estabilización del sistema.

El BCE aumentó el martes su tasa de interés en 50 bp (0.5%), aunque la ex directora del FMI fue ambigua respecto a futuras subas, dejando la puerta entre abierta para retroceder. Lo que ya se verifico es nuestro anticipo, habrá recesión y escasez de crédito (credit Crunch), así la Fed y el BCE deberían tender a revertir sus políticas de ascenso de tasas de interés para preservar la estabilidad financiera y las eventuales consecuencias sobre crecimiento y empleo.

Moraleja, al igual que en 2008-con otros actores-la Fed volvió a comprometer la estabilidad del sistema, por causa de la aceleración de la suba de la tasa de interés.

Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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