7 de octubre 2005 - 00:00

''No puedo ser más halcón que Kirchner'', dijo Solá

Felipe Solá, gobernador de Buenos Aires y principal aliado de Néstor Kirchner en la encarnizada pelea con Eduardo Duhalde, dijo a este diario que él mantiene la alianza con el Presidente y que debe cuidar de no ser más duro en esa puja que él. «No puedo ser más halcón que Kirchner», dijo en la definición más gráfica del largo diálogo que mantuvo con periodistas de este diario. A dos semanas de las elecciones, Solá ya imagina qué hacer el día después: cree que logrará ser primera minoría en la Legislatura provincial y para salir del actual conflicto (domina sólo un tercio del Parlamento) debe ir a un acuerdo legislativo primero con la UCR, partido que desempatará en la nueva conformación de las dos cámaras; opina que no hay necesidad de él, en el orden provincial, y de Kirchner, en el orden nacional, de ir a la captura de la conducción del PJ. En el curso de ese diálogo describió los problemas financieros que amenazan a la administración de su provincia en 2006, para lo cual cree le hará falta no sólo ese acuerdo legislativo sino mejorar aún más sus relaciones con el gobierno nacional. No eludió hablar sobre una eventual reelección de Néstor Kirchner. Veamos lo principal de ese diálogo que mantuvo con periodistas del diario.

En el diálogo con periodistas de este diario Felipe Solá (en la foto acompañado por su vocero de prensa) opinó que Néstor Kirchner no debe ir a una pelea por la conducción del PJ nacional y del PJ provincial. «Ya tiene partido y es el Frente para la Victoria» (arriba). Felipe Solá cree que cualquiera fuera el resultado electoral del 23 de octubre debe reforzar su alianza con Néstor Kirchner, incluyendo intercambio de funcionarios entre provincia de Buenos Aires y Nación (abajo).
En el diálogo con periodistas de este diario Felipe Solá (en la foto acompañado por su vocero de prensa) opinó que Néstor Kirchner no debe ir a una pelea por la conducción del PJ nacional y del PJ provincial. «Ya tiene partido y es el Frente para la Victoria» (arriba). Felipe Solá cree que cualquiera fuera el resultado electoral del 23 de octubre debe reforzar su alianza con Néstor Kirchner, incluyendo intercambio de funcionarios entre provincia de Buenos Aires y Nación (abajo).
Periodista: ¿Cómo se ve en la noche del 23 de octubre?

Felipe Solá: Ganaremos, desde ya, pero no quiero hacerme ilusiones sobre lo que yo necesito, porque quiero ponerme en mi necesidad.


P.:
¿Cuál es esa necesidad?

F.S.: Como gobernador tengo menos de un tercio de los diputados y menos de un tercio de los senadores de mi provincia. Y en esa situación me están votando leyes que me llevan a crear conflictos de poderes. Me votan una ley, la veto, me insisten con los 2/3 de los votos, porque los obtienen con la suma de radicales y peronistas. Me ganan y es grave cuando la ley afecta al presupuesto.


P.:
¿Cuál es el ejemplo más gráfico de eso?

F.S.: La ley de la caja de jubilaciones del Banco Provincia.


P.:
¿Qué le dice esa ley?

F.S.: Que un tipo se puede jubilar a los 60 años o 35 años de servicios. La cambiaron, ahora dice que puede tener 60 años o 35 años de servicios, con lo cual entra un tipo al Banco a los 59 años y a los 60 años se jubila y además con un retiro altísimo.


P.:
¿Qué hizo Ud.?

F.S.: Veté toda la ley. Fui al conflicto de poderes y la Suprema Corte provincial me dio la razón. Ahora queda la Corte Suprema de la Nación como apelación.Y todo es así. Por ejemplo, yo necesito poner al presidente del Banco Provincia, poner los directores del Banco Provincia. Todavía están los directores de Jorge Sarghini, que ya renunció. Cuando se fue Sarghini me dijo: «Los directores renuncian el día que vos les decís». Todavía lo estoy esperando. Se lo pedí y dan vueltas. Es otra batalla dura.

(El radicalismo bonaerense está dominado por Fredy Storani y Leopoldo Moreau, aunque es más famosa Margarita Stolbizer. Esos son populistas succionadores de presupuestos bonaerenses, aunque siempre actúan desde la sombra apoyando a uno u otro en el Congreso a cambio de favores políticos. Por caso, 50% de los planes Jefes se los entregaron a partidos políticos y con eso ganan las internas a figuras nuevas como Stolbizer.)

P.:
¿No se arregla mejor con un acuerdo con Duhalde después de la elección, o con un triunfo de ustedes tan aplastante que obligue a un acercamiento?

F.S.: La hipótesis más modesta que tengo es pasar a tener 34 diputados míos frente al justicialismo con 33, entre los que se quedan y los que llegan. En el Senado, tener 20 senadores míos y que el justicialismo tenga 15. Eso implica que los radicales son los que van a desempatar salvo que el duhaldismo medite.


P.:
Insiste en un acuerdo con el radicalismo populista al máximo.

F.S.: Es un radicalismo que se achica cada vez más pero que es árbitro. Hasta ahora tenemos una paradoja, Stolbizer, Brandoni, López Murphy por su lado, dicen que el peronismo se divide para engañar pero que después se va a juntar. Pero en los hechos ocurre lo contrario: mi oposición más tenaz es el justicialismo. ¿Y con quién vota siempre aliado? Con el radicalismo. El mismo radicalismo que cuando Duhalde era gobernador era una oposición de lata.


P.:
El radicalismo en muchos distritos va al pie de Kirchner...

F.S.: En Buenos Aires ese radicalismo tiene una fuente de financiamiento en la Cámara de Diputados de la Provincia. Y la «diputadora» no es peronista, es peronista y radical. Son diputados que tienen de 10 a 20 años de permanencia en la Cámara. Son las cooperativas del interior de la provincia, y hay cooperativas peronistas y cooperativas radicales. Es un núcleo duro de 12, 15 diputados que ahora van a quedar semipodados pero que vienen manejando todo.Y sale Brandoni a decir «No jueguen este truco», de paso me adjudica un cuatro de copas y no dice nada de que el radicalismo que lo apoya vota todo con el duhaldismo porque son una oposición de paja.


P.:
¿No ve una corrida de duhaldistas que se va a pasar ante una derrota?

F.S.: Una corrida espectacular no veo. Intendentes quizás sí, pero en la Legislatura es dudoso.


P.:
¿Y un acuerdo?

F.S.: No veo ni corrida ni acuerdo. Veo pases que me dejen con mayoría a partir de primera minoría en ambas cámaras y posiblemente alguna partición de radicales que respete al oficialismo contra quienes quieran no respetar a la primera minoría para presidir las cámaras.

P.: ¿Puede suceder eso?

F.S.: Va a haber gente que va a decir que al presidente lo tiene que poner la primera minoría, pero la línea Storani-Moreau va a decir no, que al presidente lo pone la mayoría de radicales más justicialistas más ARI, que también vota con el duhaldismo.


P.:
Un gobernador tiene elementos para lograr alguna convivencia mejor. Son partidos que tienen todo trabado para que no surjan figuras renovadoras nuevas, como Stolbizer.

F.S.: La pelea hasta ahora ha sido dura. Conmigo no hay sólo una cuestión de cálculo político. Hay también un odio con un componente irracional innegable. Confío en que un grupo de radicales diga: «Este gobernador nos dio la descentralización de ingresos (se quedan con la mitad), tenemos llenas de dinero las intendencias, incluidas las radicales».


P.:
¿Es así?

F.S.: Hay intendencias que tienen ocho meses de salarios futuros ahorrados. El récord es la intendencia de Guernica, que tiene 28 meses ahorrados. No tienen deudas financieras. La descentralización que hicimos fue muy fuerte y eso se ve mucho en el interior porque está el Impuesto Inmobiliario Rural.


P.:
¿Eso qué permite?

F.S.: Parte de la descentralización es cobrar el Inmobiliario Rural y quedarse el municipio con la mitad si el intendente pasa de cierta eficiencia en el cobro. El 25% del monto lo tenés que dedicar obligatoriamente a los caminos y el resto es de libre disponibilidad.


P.:
¿En el conurbano eso funciona?

F.S.: Existe el mismo sistema, pero no tiene el mismo nivel de impacto. Es seguro que me voy a reunir con los intendentes radicales que tienen que convivir conmigo dos años y les podré decir: «Señores, influyan sobre algún lote de diputados». No todos, porque algunos se han independizado.


P.:
Un acuerdo también está en el interés de Kirchner...

F.S.: De todos. Mi Presupuesto 2006 está en problemas. Tengo un supuesto de crecimiento de los recursos nacionales fuerte y de los recursos propios más fuerte todavía, Montoya mediante, y tengo vencimientos por 3 mil millones de dólares, pero esto es sólo 35% y lo refinancia bien con el Citigroup. Pero 65% de la deuda es con el gobierno nacional. La idea es no poner nada el año que viene para la salida del default pero eso exige que la Nación me haga una refinanciación de la deuda restante. El Programa de Financiamiento Ordenado ha sido mucho más duro que las condiciones que Kirchner les otorgó a sus acreedores bonistas mundiales.

P.:
¿Cómo pesa esa deuda con la Nación en 2006?

F.S.: El año que viene hay amortizaciones que pagar a la Nación, con lo cual es clave cuándo y cómo nos van a refinanciar. Porque además tengo que cumplir con la Ley de Responsabilidad Fiscal y como estoy no llego.Además, mi golpe de descentralización con intendencias fue bueno para la eficiencia de gobierno, pero es muy riesgoso políticamente.


P.:
¿Se arrepiente de haberlo hecho?

F.S.: No hay ningún gobierno fuerte que no haya centralizado, verbigracia el que tenemos en el orden nacional. Yo llegué y descentralicé. Quería administrar bien la provincia, porque heredaba un déficit de gestión que era horroroso. Pero en política siempre las cosas se te vuelven en contra, las buenas y las malas. Las buenas tienen su costado desfavorable y las malas su costado favorable. En fin, el 2006 es un año complicado.


P.:
Volvamos a la política...

F.S.: La rebelión política mía en la provincia de Buenos Aires creo que fue muy eficaz y cualquier escenario sin esa rebelión hubiera sido muy diferente. Había que demostrar que el rey estaba más desnudo de lo que se decía, hablo de Duhalde, y que no era tan poderoso como se creía.


P.:
Pero es más fácil entrar en una guerra que salir de ella...

F.S.: Como en política, es más difícil salir de
la política que entrar en ella. Y les estoy citando una frase de Kirchner, no mía. Cuando se habla de un arreglo, pregunto ¿con quién? ¿Con 15% que puede sacar el duhaldismo?

P.: ¿Le parece poco?

F.S.: Como porcentaje para un partido es interesante, pero en lo nacional se esfuma.


P.:
La duda es si la diferencia con Cristina es o no de 20 puntos y si Chiche supera los 20% en la urna...

F.S.: Veo más factible esto último.Ambos nos llevaremos casi 70% de los votos.


P.:
Si no hay espacio para un acuerdo, la pelea se traslada al PJ de la provincia. ¿Ve una interna?

F.S.: Creo que no hay que ir por el PJ de la provincia. El único PJ que no está en el Frente para la Victoria es el de la provincia de Buenos Aires. El único problema político que hay para que Kirchner siga siendo el jefe del Frente para Victoria es que el PJ de Buenos Aires no está allí. Yo que él no buscaría ser el presidente del PJ, haría que la conducción fuera colectiva con tres o cuatro, y sería el presidente del Frente para la Victoria al cual sólo adhiere el PJ, y llenaría de mi gente el PJ. En la provincia no iría tras el PJ; esperaría otras condiciones que hoy no se dan.


P.:
¿Usted cómo se ve en ese armado?

F.S.: Y, yo no puedo ser más halcón que Kirchner. En todo caso tengo que ser más paloma, pero nunca más halcón que él frente a Duhalde. Porque si después Kirchner se « palomiza» puede haber un acuerdo en el que yo quede descolocado. Sé que tengo que cambiar, pero sé que con el PJ hay un final abierto, con algunos tipos sé que pueden tener oídos para un acuerdo. Pero no todos.


P.:
¿Cuál es el peor escenario en la noche del 23 de octubre?

F.S.:Yo estaría en problemas si Duhalde saliese bien parado en la elección, pero es algo que no creo que pase. Eso haría necesaria una alianza aún mayor con Kirchner, que también estaría en problemas.


P.:
¿Qué tipo de alianza?

F.S.: Intercambiar ministros, hacer políticas conjunto. Algo que en realidad ya tendría que haber ocurrido.


P.:
¿Kirchner ha querido en algún momento ponerle ministros en la provincia?

F.S.: No jamás. Más bien han querido sacarme, como cuando le ofreció la Corte a Arslanian. A Montoya se han cansado de llamarlo y les ha dicho que no.


P.:
¿Cree que Kirchner va a ir a la reelección?

F.S.: Eso lo dirá él. El Presidente tiene una explicación que respeto: Si termino bien, ahí arriba -dice-, me voy porque no tengo que defender mi gobierno y el que venga tiene que mejorar mi performance. Si termino con un desgaste mayor y con una oposición que quiere señalarme cosas y que eso de que viene una nueva era, algo típico de la Argentina, me quedo, doy batalla y peleo por un segundo mandato para defender el primero.


P.:
¿Usted cómo se ve en el mediano plazo?

F.S.:Yo creo que el precio que pago por esta victoria es el de la propia limitación.

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