"Paulson siempre mostró limitada capacidad de ejecución"
El periodista dialoga con el experto en mercados mundiales personificado como el banquero de la película «Wall Street», Gordon Gekko, quien recomienda monitorear cómo el mercado absorbe la marcha atrás en el megaplán de ayuda financiera del Tesoro de EE.UU. A continuación la conversación que mantuvo con este diario.
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G.G.: Antes que nada, conviene reparar en las propias limitaciones del secretario Paulson. Nunca se caracterizó por una gran visión estratégica y, tratándose de una persona que venía de comandar el principal banco de inversión de los EE.UU., siempre mostró limitada capacidad de ejecución. Ambos elementos pesan.
P.: ¿El problema es Paulson o una crisis de vértigo, un torbellino que no otorga respiro?
G.G.: No es personal. La crisis es un potro salvaje que derriba al más pintado. Nada fácil de domar. Así que no constituye deshonra morder el polvo. Pero tenga presente las iniciativas que promovió Paulson y verá un patrón que se repite. ¿Se acuerda del Super SIV?
P.: ¿El «megafondo» de los grandes bancos? ¿La alternativa que propuso para evitar que tuvieran que hacerse cargo de los vehículos de inversión que mantenían fuera de balance?
G.G.: Correcto. ¿Cómo terminó la experiencia?
P.: Que yo recuerde, abortó vuelo antes de llegar a decolar.
G.G.: Era una propuesta a medio hornear, pobremente elaborada. Se la hizo carretear, se trabajó en ella un par de meses, pero no se pudo ejecutar. No era viable a menos que se encontraran suficientes inversores que quisieran hundir su capital en activos dudosos.
P.: Que no los había.
G.G.: Sin la reticencia de los inversores, no hubiera habido una crisis en primer lugar. Era una vía muerta. Pero al Tesoro le llevó demasiado tiempo comprobarlo.
P.: Paulson tardó en descubrir lo que era un callejón sin salida. Y el problema estalló. Los bancos debieron cargar sus balances (y el cuadro de resultados) con la pesada mochilade sus vehículos de inversión.
G.G.: Hubo falta de visión, una mala planificación y nula ejecución. No es muy distinto de lo que Paulson está reconociendo de su plan original. No se olvide que la versión primigenia eran apenas tres páginas escuetas que se enviaron al Congreso.
P.: La vaguedad parecía un artilugio táctico. La idea fuerza era, otra vez, la compra de activos hipotecarios tóxicos. Después de todo ya se había encontrado quien pusiera el dinero: el contribuyente.
G.G.: Fíjese que aún con la aprobación del Congreso, esta bendita compra de activos no se pudo concretar.
P.: No es una operatoria simple. Los activos son muy heterogéneos. Muchos carecen de mercado. No es fácil determinar un precio.
G.G.: Es verdad. Pero eso se sabía desde un comienzo. Compare a la Fed con el Tesoro y se dará cuenta de la diferencia de visión y , sobre todo, de capacidad para resolver los problemas que, invariablemente, van a surgir sobre la marcha.
P.: Es el día y la noche.
G.G.: Así es. Bernanke sabe adónde va. Y no avanza por una ruta señalizada; se tiene que abrir su propia senda. También la Fed se propuso comprar activos.Y, apenas días después de Lehman, ya había montado una línea sin recurso para que los bancos adquirieran pagarés de empresas con el riesgo de incumplimiento a cargo de la Fed. Después habilitaría una ventanilla de acceso más directa. Entre ambos mecanismos, la Fed sostiene una cartera de deuda corporativa por más de 330 mil millones de dólares. ¿Puede ser que, en los mismos tiempos, el Tesoro no haya logrado cerrar una sola transacción?
P.: Paulson tiene un mérito. Corrige sus errores. No tuvo empacho en inaugurar los desembolsos de su plan copiando los pasos de Gordon Brown. No dudó en capitalizar a la banca. Quizás sea una virtud rectificarse y apuntar ahora a sostener el crédito de consumo.
G.G.: La impresión es que no se pudo montar una plataforma competente para llevar adelante la compra de activos en problemas. Por eso se abandona la idea. Y se persigue un objetivo más accesible, no necesariamente más importante.
P.: Es una realidad que será Obama quien decida finalmente cómo conducir el programa. Y el presidente electo ya había planteado su voluntad de introducir cambios. Los demócratas no demoraron mucho en pedir que el plan financie un auxilio a las compañías automotrices.
G.G.: No lo discuto. Pero desmontar los anuncios originales tiene un impacto.Y habrá que monitorearlo de cerca. No es casual la zambullida que aflige a las cotizaciones de bancos importantes. Los mercados de activos hipotecarios estructurados acusaron el golpe. Si esta dinámica no se reabsorbe sola, Paulson tampoco podrá aplicar los fondos disponibles a sostener el crédito de consumo.
P.: ¿Usted cree que deberá correr de nuevo en ayuda de la banca?
G.G.: Esperemos que no sea preciso. La liquidez de los bancos norteamericanos es impresionante. Están sentados sobre 588 mil millones de dólares al último miércoles.




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