¿El peronismo comenzó la decadencia económica argentina?

Opiniones

Según la posición ideológica que se tome existe un fuerte debate por acusar a tres grandes "culpables" de la decadencia nacional: el peronismo, el neoliberalismo y la acumulación de crisis sufridas

El debate económico más largo y profundo de la historia argentina es sobre las fechas y causas de su decadencia económica. Es decir, hoy en día existe un alto consenso sobre que la situación económica actual está lejos de ser envidiable, aunque la mayoría acuerda en que en algún del pasado nuestro país fue una gloria. Pero todo eso se perdió.

Según la posición ideológica que se tome existe un fuerte debate por acusar a tres grandes “culpables” de la decadencia nacional: el peronismo, el neoliberalismo y la acumulación de crisis sufridas. Para entender los motivos y argumentos de cada posición, tratemos de ver qué se plantea en cada caso.

Primer acusado: el peronismo

Como sabemos, el peronismo es un movimiento político que despierta pasiones y disputas en nuestra historia. Algunos lo defienden como lo mejor que le pudo pasar al país, mientras que otros lo acusan de ser el responsable de todos los males. En este último grupo se ubican las posiciones liberales que entienden que fue por las políticas económicas aplicadas por el peronista que se produjo la gran decadencia económica argentina.

¿En qué se basan para acusar al peronismo? Fácil. Sostienen que si se mira la base de datos económicos más amplia e importante a nivel mundial, Maddison Project Database, se vería fácilmente cómo nuestro país se fue alejando progresivamente de los países con PBI per cápita más alto del mundo, especialmente desde 1950. De este modo, de estar ubicado nuestro país dentro de los 10 primeros lugares del mundo hasta mediados del siglo XX, desde allí comenzó la decadencia permanente hasta ocupar en 2016 el puesto 59° del ranking. Por lo que quedaría clarísimo que fueron las políticas peronistas las que hundieron a la Argentina.

Además, para reforzar sus argumentos, los liberales comparan la evolución de Australia, un país inicialmente con condiciones similares a las de Argentina. Así, realizando el mismo análisis, se podría notar cómo Australia logró mantener su lugar privilegiado dentro del grupo de países con más alto PBI per cápita del mundo mientras que nosotros no. La dispar evolución entonces no dejaría más dudas: el peronismo fue la gran maldición histórica argentina.

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¿Es posible cuestionar algo de todo esto? En principio la información es correcta y los argumentos válidos. No obstante los puntos esgrimidos tienen muchas debilidades. Uno de ellas es dejar de lado todas las flaquezas empíricas y metodológicas que guarda la fuente de información con la que Maddison Project Database fue construida, que sin duda son muchas. Pero aún minimizando eso, y aceptando igualmente esta fuente, pues es la mejor y más amplia base de datos disponible, existen otros tres grandes problemas a considerar.

El primero es que medir el lugar absoluto del ranking dice poco, sobre todo para períodos tan alejados de tiempo como la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, donde la información era muy endeble y llena de supuestos difíciles de aceptar. Donde por ejemplo nuestro país llega a ocupar el primer lugar del ranking mundial en algunos tramos, dejando atrás a grandes potencias como Inglaterra, Alemania, Estados Unidos o Francia, algo que no parece muy lógico.

Pero además, como segundo punto, es que ese ranking se construyó sobre una base pequeña de países integrantes. Pues hasta mediados del siglo XX los datos de Maddison sólo consideraban unos 40 o 50 países. Sin embargo, desde 1950 en adelante, casualmente el momento en que los liberales acusan de ser el momento en que comienza la decadencia argentina, la base pasa a triplicarse (pasa a casi 150), para luego seguir creciendo con el tiempo hasta llegar a abarcar a unos 170 países. Lo que claramente señala que los buenos lugares argentinos en el ranking no se debieron tanto a las capacidades locales sino a la conformación de la muestra utilizada que era muy pequeña.

En tercer lugar, lo más importante de todo, no es tan significativo medir el lugar del ranking, solo considerando un puesto absoluto, sino más bien el ver la evolución histórica de ese país a lo largo del tiempo, para ver el ritmo y dinámica en la que se movió la economía nacional. Si hiciéramos esto la perspectiva sería realmente otra. Vayamos hacia allí.

Segundo acusado: los militares y el neoliberalismo

Si se considerara la evolución del PBI per cápita argentino a lo largo del siglo XX y el comienzo del siglo XXI notaríamos un panorama muy distinto al anterior, aun utilizando la misma fuente (Maddison). En este caso, comparando la evolución histórica de nuestro país con la de varias potencias económicas veríamos que la Argentina no comenzó su decadencia en 1950, lo que anularía de cuajo la tesis liberal que responsabiliza al peronismo de todos los males nacionales.

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En efecto, al evaluar la evolución del país desde el 1900 en adelante notaríamos que la Argentina sufre una primera divergencia con las potencias occidentales en 1930, producto de la crisis mundial de ese año, habiendo sufrido previamente también un fuerte impacto con la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

No obstante, en los años 50 y 60 la Argentina aceleraría su ritmo de crecimiento para volver a acercarse a los países centrales, lo que otra vez impugnaría las acusaciones contra el peronismo. Ya que fueron las políticas aplicadas después de la Segunda Guerra Mundial las que permitieron que nuestro país volviera a converger con occidente.

Igualmente, si se observa el gráfico, sería a mediados de la década de 1970 cuando se terminaría de producir la gran divergencia del país. Allí, con las políticas aplicadas por la última dictadura militar y la llegada del neoliberalismo, es que la decadencia argentina sería más palpable que nunca.

De esta manera, el tren de la historia no se habría perdido en la década de 1940 o de 1950 con el peronismo, sino que como señala el gráfico hecho por el CEP-XXI, si se hubieran continuado en la década de 1970 hacia adelante con el ritmo de crecimiento del periodo 1945-1975, hoy la Argentina tendría los mismos niveles de PBI per cápita que las potencias seleccionadas.

Tercer acusado: las crisis permanentes

El debate histórico entre peronismo y neoliberalismo es intenso y difícilmente lo podamos resolver aquí. Las acusaciones cruzadas entre políticas populistas que alientan la demanda y las ortodoxas que promueven el ajuste y la reducción del Estado probablemente continuarán por décadas. Sin embargo, vale la pena igualmente incorporar una tercera posición en este debate.

En efecto, algo que poca atención suele recibir es la altísima inestabilidad de este país, expresada en la gran cantidad de crisis económicas sufridas a lo largo de su historia. Es que los 160 años que van desde la organización nacional en 1860 hasta el final del mandato de Macri han existido 16 crisis económicas. Es decir, hemos vivido un colapso económico cada 10 años. Produciéndose en todos los modelos económicos: ya sea en el agroexportador (1866, 1873, 1885, 1890, 1913 y 1930), en la era industrial (1952, 1959, 1963, 1975) y con la valorización financiera (1982, 1989, 1995, 2001, 2008 y 2018). Algo que dañó mucho nuestra evolución económica, ya que implicó derrumbes del producto y muchos años de recesión.

Por ello mismo, consideremos cómo varió el PBI per cápita argentino desde 1860 en adelante con respecto al promedio de ocho de las principales potencias capitalistas (Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Francia, Alemania y Japón) y también con respecto al promedio de las ocho principales economías latinoamericanas (Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela).

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En ambos casos notamos las mismas tres cosas: 1) ya sea frente a las potencias capitalistas como a los vecinos latinoamericanos vemos que durante el último tramo del siglo XIX hubo una fuerte aceleración y mejora, 2) desde que comenzó el siglo XX en adelante no ha existido otra cosa más que decadencia durante todo el siglo, 3) esa decadencia se estabilizó entre 1950 y 1975, pero se aceleró continuó desde entonces. Más allá del modelo económico aplicado, en los tres casos, modelo agroexportador, industrialista y neoliberal, la debacle existió.

Ahora bien, si pudiéramos hacer un ejercicio de considerar una Argentina inventada, que hubiera podido existir sin vivir crisis económicas, es decir si nuestro país no hubiera sufrido un colapso cada 10 años y hubiera sido mucho más estable, veríamos que aún hoy con las mismas trayectorias estaríamos en una situación totalmente diferente a lo antes analizado. Ya que el PBI argentino sería un 30% mayor al de las potencias occidentales y prácticamente el cuádruple que el de nuestros vecinos.

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En síntesis, la receta para no entrar en decadencia hubiera excedido al peronismo o al neoliberalismo, porque lo esencial hubiera sido simplemente no caer. Si hubiéramos sido un país más estable, sin padecer crisis económicas cíclicas, hubiera alcanzado para ser hoy una nación desarrollada más allá del modelo o de quién gobernara. Por eso es tan importante estudiar las crisis económicas para dejar de repetirlas.

En conclusión, ojalá que estas lecciones de la historia nos sirvan para pensar mejor nuestro presente, aprender del pasado, y así construir hacia adelante un mejor futuro. Vale la pena estudiar y discutir las causas de nuestra decadencia para pensar las décadas próximas de otra manera, con una evolución económica más estables y sin crisis.

* Economista. Doctor en Ciencias Sociales (UBA/UNDAV/Conicet). Autor del libro Crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri.

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