"Aquí no ha pasado nada", un alerta para no repetir

Opiniones

En estos últimos días parece haber un cambio desde el inicial proceso (del miedo a la precaución y el cuidado) a uno de desestimación más cercana a cierta manía.

A pocos días de iniciada la cuarentena, sostuve que esa medida iba a caer por su propio peso, pues casi nadie soporta el encierro por demasiado tiempo. Con los números aplanados, ahora eso está sucediendo y parece difícil impedirlo: ni la fuerza pública ni las denuncias ciudadanas (cuestionadas por algunos) lo van a lograr.

Bien, en psicoanálisis sabemos que hay ciertas operaciones psíquicas por las cuales apartamos de la conciencia todo aquello que nos provoca desazón, dolor, displacer, con el fin de pasar el día a día sin tanta angustia, pero a la vez sin llegar a una negación total.

Esto que se hace habitualmente es lo que se llama poner un poco de velo frente al fin de la vida, el paso del tiempo, las enfermedades y otras situaciones difíciles de soportar en forma permanente en la conciencia.

Realizamos una desestimación de la realidad "controlada", limitada digamos, para mantener cierta integridad operativa en el funcionamiento de nuestro aparato psíquico.

Pero, también sabemos que esta suerte de operación psíquica a veces alcanza niveles patológicos, que no sólo niega esos aspectos dolorosos y peligrosos de la realidad, sino sus consecuencias, hasta alejarlos totalmente no ya de la posible percepción en caso de ser necesario, sino de la percepción misma.

En este sentido, estos últimos días parece haber un cambio desde el inicial proceso (del miedo a la precaución y el cuidado) a uno de desestimación más cercana a cierta manía, a cierta sensación de omnipotencia de que nada malo pasara o de que ya pasó todo y no va a pasar nada.

Se ve gente que hace colas a 50 centímetros, los subtes se van llenando y aglomerando pese a haber espacio para sostener las distancias de prevención, se observa adultos -ya no sólo adolescentes- sin barbijos circulando por las calles, lo que indica que se van aflojando los cuidado hasta el punto de desaparecer.

Y este es el momento donde más cuidado debe lograrse, ya que los contagios no cesan, aunque controlado, porque el ser humano tiende en forma inercial a producir una negación sistemática sobre todo aquello traumático que ha sucedido en la historia, y cuánto más reciente, más atención hay que poner.

Hay cierto paralelismo con lo que sucede con los analizantes, en el sentido que aquello que no se ha procesado y se deja en el olvido total, se vuelve a repetir. De ahí (como ha sucedido con grandes traumas de la humanidad), la importancia de tener muy presente y vivo lo que ha sucedido, y sigue sucediendo.

(*) Coordinador del Departamento de Psicoanálisis y Sociedad de APA.

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