17 de octubre 2005 - 00:00

Qué cambiará en los conflictos laborales tras las elecciones

Pocos reconocen que se ha instalado un nuevo modelo de relaciones laborales donde los salarios, las condiciones de trabajo y los cambios organizativos y tecnológicos tendrán una inusual participación de los gremios con una clara disminución de las facultades de organización y dirección de las empresas. Esta participación tiene tres causas:

a) el reclamo de los trabajadores por mejores y mayores reivindicaciones, incluida la salarial, con apoyo en reclamos y conflictos;

b) la mejora de los niveles de ocupación y empleo, lo que genera más alternativas de trabajo, y los riesgos de un conflicto, aun el despido, no son temidos por los reclamantes; y

c) el modelo instalado por el actual gobierno, que desplazando los salarios mínimos -con el fin de mejorar la distribución del ingresoactivó la vida gremial a todo nivel, y en todos los ámbitos del amplio espectro ideológico, partidario y gremial propiamente dicho.

• Objetivo

En rigor, algunos sindicatos buscaron la metodología actual del conflicto para ganar espacios de poder y de representatividad, como es el caso del gremio de los camioneros. Otros lo hicieron porque no tuvieron otra alternativa, ya que cuando se producen reclamos originados en las bases, sobre todo en el personal más joven, se cuestiona la representatividad de las comisiones internas, se generan líderes naturales, y tarde o temprano, se cuestiona también a las autoridades constituidas de cada gremio. Por ende, se aplica con todo rigor el famoso dogma de «con el dirigente sindical a la cabeza, o si no, la cabeza del dirigente sindical».

Sin embargo,
una vez superadas las elecciones, habrá que generar las condiciones de mediano y largo plazo, no sólo para el futuro político del gobierno nacional, sino también, y fundamentalmente,para el futuro del desarrollo, el crecimiento económico y la mejora social del país a todo nivel, y con el máximo alcance y efectos (en especial, frente a los desocupados y a la clase media).

En este marco,
es muy difícil pensar que las condiciones en las que se desarrollaron los conflictos y los incrementos de salarios durante 2005 continúen el mismo derrotero, y en su caso, también es difícil pensar que este cuadro se agrave en conflictividad y en ajustes de los ingresos que no respondan a cierta razonabilidad. Al efecto, sabemos qué elementos no cambiarán y cuáles necesariamente deben adaptarse.

• Sin modificaciones

Entre los paradigmas que no cambiarán tenemos los siguientes:

a) el Poder Ejecutivo no intervendrá ya con nuevos aumentos de suma fija por vía de decretos;

b) se continuará operando sobre el valor del Salario Mínimo Vital y Móvil que hoy llegó a $ 630 en el plano interprofesional y seguramente llegará en breve al límite de pobreza, actualmente localizado en $ 810;

c) los salarios se determinarán a través de la negociación colectiva por actividad, por arte oficio o profesión, y por grupo de empresas o por empresa en el plano profesional;

d) las empresas podrán arbitrar sus propios salarios y podrán controlar su política de ingresos, en la medida en que se preserve que los básicos de los convenios sean los pisos de la actividad.

En cambio,
las pautas y los paradigmas que deberán cambiar necesariamente son los siguientes:

1) debe cambiar la mecánica de la reclamación basada en el conflicto salvaje y transformarse en un proceso racional, por una fuerte intervención arbitral del Ministerio de Trabajo de cada jurisdicción;

2) las medidas de fuerza podrán sólo ejercerse dentro de los límites constitucionales, basados en la simple abstención sin daños materiales e inmateriales ajenos a dicha abstención, obviamente sin avances sobre el derecho de propiedad ni sobre la libertad o integridad de las personas, y sin efectos ni presiones sobre quienes libremente quieren ejercer el derecho a trabajar;

3) los empleadores deberán enfrentar los conflictos en lugar de ceder o negociar bajo presión, para evitar que se genere la «acción-reaccióny contrarreacción automática» de que bajo una medida de fuerza se obtiene automáticamente un resultado;

4) los salarios deberán enmarcarse en los costos, la productividad, la competitividad y los condicionantes del mercado local e internacional, pues de lo contrario el crecimiento se transformará en retracción y depresión; y

5) las empresas deberán reanalizar su plan estratégico en relación con el costo laboral y con las relaciones laborales y gremiales para poder condicionar los ingresos a los resultados y a los objetivos propuestos por cada compañía.

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