Replantea EE.UU. ayuda alimentaria al exterior
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Algo que genera una creciente preocupación y está empujando el referido replanteo, en línea con una propuesta que la administración del presidente George W. Bush viene haciendo desde hace ya dos años, sin éxito, dado que el Congreso de su país no la ha aceptado, hasta ahora. Pero las cosas pueden estar empezando a cambiar en función de la realidad.
La idea de la administración del Presidente Bush es la de permitir que hasta una cuarta parte de los alimentos que se adquieren para ser distribuidos como parte de este esfuerzo sea adquirida directamente en los propios países en desarrollo, que están más cerca de los lugares en los que hay una crisis alimentaria. Esta propuesta no sólo permitiría llegar antes a los lugares en los que existe una crisis alimentaria, salvando vidas, sino que además mejoraría la eficiencia toda del esfuerzo norteamericano.
De aceptarse lo que pretende la administración Bush se alteraría un requisito que existe desde la década del 50, cuando naciera el programa de «Alimentos para la Paz», al que nos referimos. Es aquel que exige que los alimentos donados sean producidos en los Estados Unidos. La administración ha cumplido siempre con este requisito, religiosamente, aunque adquiere sus alimentos en el mercado abierto, donde cuatro firmas han venido concentrando la mitad de las ventas en los últimos años: Cargill, Midland, Bunge y Cal Western Packaging.
Una institución privada no gubernamental norteamericana, el Banco de Recursos Alimentarios, ha sido, según informan los medios, pionera en esto y, con sus recursos, compra los alimentos que distribuye en los propios países en desarrollo en los que opera, ayudando así a morigerar el hambre y, además, a crear allí oportunidades de negocios y trabajo que, de otra manera, no existirían. Por esto, la propuesta de cambio debería ser estimulada desde todos los rincones del mundo.
(*) Ex embajador de la Argentina ante las Naciones Unidas.




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