Reservas: surgen ya destinos peligrosos
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De esta manera están abandonando las inversiones clásicas, tradicionales, es decir aquellas que se canalizan hacia los títulos de deuda soberana de alta calificación.
En esa línea, algunos han comenzado a invertir en activos «no tradicionales», incluyendo acciones de empresas privadas. Un mundo inmenso en su volumen, pero hasta ahora opaco, ha comenzado a cambiar las pautas de manejo de una masa gigantesca de dinero. Hoy hay bancos centrales que, ampliando su universo de opciones, invierten parte de sus reservas no sólo en acciones, sino también en deuda soberana de menor calidad, por ejemplo la de los países emergentes, que pagan mejores tasas; derivados de crédito; materias primas; hipotecas; etc.
China, por su parte -siguiendo el ejemplo de otros países, como: Singapur, Corea del Sur, Noruega y Kuwait-, acaba de anunciar, como se esperaba, un cambio dramático en el manejo de sus más de mil trillones de dólares en reservas de moneda extranjera, que hasta ahora era realizado desde el propio Banco Central y que, en el futuro, será responsabilidad de una agencia nueva de inversión, bajo la tutela directa del Consejo de Estado.
No se sabe todavía qué proporción de las reservas chinas totales serán, en definitiva, confiadas a ella, pero seguramente se tratará de una porción significativa de aquéllas.
El nuevo vehículo podría bien tener hasta objetivos que no sean estrictamente financieros, sino que incluyan algunos otros, de contenido económico (como el de asegurar el abastecimiento de algunas materias primas consideradas como vitales para la economía de China), o hasta político, lo que complicaría aun más las cosas.
Lo recién anunciado no es del todo sorpresivo, desde que China ya ha inyectado unos u$s 70 billones de sus reservas en una empresa holding denominada Central Huijin Investment Co., para (a la manera de Temasek Holdings, su similar de Singapur) con ellos recomponerlos balances de variasempresas públicas que son (como suele suceder) fuertemente deficitarias, antes de proceder a privatizarlas.
Ante todas estas novedades, el carácter no comercial hasta ahora asignado casi automáticamente por los tribunales a las inversiones hechas con las reservas de los bancos centrales de un país seguramente va a ser reexaminado por los propios tribunales judiciales, con pautas que quizá tengan en cuenta las realidades concretas de cada inversión y que, presumiblemente, al menos, podrían tener mucha mayor flexibilidad para determinar si, en cada caso, las inversiones hechas con las reservas son, o no, inembargables.
Todo un riesgo que los países en desarrollo, como el nuestro (pese a acumular índices de excelencia en materia de crecimiento económico de los que nos vanagloriamos constantemente, silenciando la importancia que, en haberlos alcanzado, tienen los factores exógenos), que por no tener definitivamente solucionados los problemas con los respectivos acreedores externos no tienen acceso a los mercados internacionales de crédito, deben tener siempre presente. Entre otras cosas, para evitar sorpresas, como las que podrían derivarse de la caracterización judicial de nuestra participación en el Banco del Sur a través de asignar a esa entidad una parte de nuestras reservas.




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