Se complica seguir creciendo a 7% sin alentar inversiones
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Planes sociales y formación de capital humano
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
La intervención del Estado alterando las señales de precios ha desalentado las necesarias inversiones introduciendo además distorsiones notables en los consumos. Una indicación en este sentido la brinda el hecho de que en el año 2004, con un PBI todavía 3,2% menor al de 1998, tuvimos consumos de energía eléctrica 33% mayores (92 GWh en 2004 vs. 69 GWh en 1998).
• Atraso
En las próximas semanas, el atraso en las ampliaciones de los gasoductos del Sur y Norte (que conllevan a incrementar las tarifas de transporte para la industria y otros consumidores no residenciales en el orden de 70%); el bajo nivel de agua de las represas en el sur de Brasil que ha llevado a la cancelación por parte de dicho país del suministro previsto a la Argentina de 700 MW y el requerimiento de suministro desde nuestro país de 250 MW al amparo de contratos vigentes que permiten a Brasil importar hasta 2.000 MW, sumado a los bajos caudales de los ríos de la cuenca del Comahue y del Río Uruguay (Salto Grande), forzarán nuevamente importantes importaciones de fueloil y gasoil que serán adquiridos a los altos precios que rigen en el mercado internacional ( gasoil CIF Buenos Aires aproximadamente u$s 61/barril, fueloil CIF Buenos Aires a u$s 36/barril), lo que implicaría una erogación de aproximadamente u$s 500 millones.
Aun salvada con costos significativos la restricción energética, convertir el proceso de recuperación económica que venimos recorriendo en crecimiento sostenido demanda crecientes inversiones, que permitan alcanzar un nivel de 22/23% del PBI (en el cuarto trimestre de 2004 se invirtió 19,1% del PBI). Las mismas que para asegurar productividad y eficiencia deberían ser llevadas a cabo por el sector privado, en el marco de la orientación que con la mayor horizontalidad posible brinde el Estado.
El proceso de recuperación del nivel de inversión que se verificó a partir de 2002 se debió principalmente a la actitud de las empresas medianas y pequeñas que, encontrando demanda sostenida para sus producciones y recuperados niveles de rentabilidad, se lanzaron a ampliar e invertir en nuevos negocios.
Por otro lado, y más allá de los anuncios, ha sido notable la ausencia y demora en la puesta en marcha de grandes proyectos, que dependen de la decisión de grandes grupos empresarios que además de vislumbrar demanda y rentabilidad para sus emprendimientos, requieren una normalidad institucional y estabilidad de reglas que deberíamos alcanzar rápidamente, así como también una normalización plena de nuestras relaciones económicas internacionales percibida como tal no sólo por nosotros, sino también por los organismos multilaterales (FMI, Banco Mundial, BID, G-7) que habilite para la
Argentina la posibilidad de financiar a través de las agencias extranjeras de crédito a la exportación (Eximbank, SACE, Hermes, COFASE, CESCE, etc.) la importación de los sofisticados bienes de capital que requieren los grandes proyectos.
Resolver los graves problemas de desocupación y pobreza que sufrimos requiere crecer sostenida y vigorosamente (6%/7% por año), para posibilitarlo debemos alcanzar niveles de inversión del orden de 22%/23% del PBI, a los cuales llegaremos en la medida en que seamos capaces de crear un ambiente amigable a los negocios y la empresa descartando la confrontación y el uso de incentivos negativos.




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