"Ser progresista no es ser nostálgico"
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La influyente senadora demócrata cristiana advierte que si gana Sebastián Piñera, Chile revisaría unilateralmente la pertenencia al Mercosur.
Periodista: Desde su experiencia como canciller y tras la crisis por las ventas de gas, ¿cómo ve hoy la relación con la Argentina?
Soledad Alvear: Muy bien. Es una relación que ambos países hemos definido como estratégica y que cambió desde que Chile recuperó su democracia de una forma sustantiva. De tener hipótesis de conflicto y 21 diferendos limítrofes hemos pasado a una relación estratégica. Hemos fortalecido la integración física y energética, aun con las dificultades que sabemos que hemos tenido hace un par de años. El presidente Lagos ha hecho una apuesta fuerte en los momentos difíciles que vivió la Argentina e intervino personalmente para dar una mano.
P.: ¿Que gane Bachelet o Sebastián Piñera hace alguna diferencia en esa relación?
S.A.: La relación con la Argentina forma parte de una política de Estado que trasciende los diferentes pensamientos. Pero sí debo reconocer que uno de los candidatos de la oposición cuando tuvimos la crisis del gas (ndr: Joaquín Lavín, hoy aliado de Sebastián Piñera) dijo que había que aplicar represalias y sanciones, en fin, un camino que no fue el que a nosotros nos parecía. Sí debo advertir en cuanto a la forma en que se enfrentan las cosas, si gana la oposición sí podría haber algún tipo de diferencia. Piñera dijo que hay que revisar el Mercosur. Pero cuando uno firma un convenio internacional, la eventualidad de una renovación no puede ser unilateral. Nosotros siempre hemos planteado ir ampliando el Mercosur, para llegar algún día a ser miembro pleno, lo que sería una alegría para nosotros.
P.: ¿Sigue pensando que Bachelet ganará por cinco puntos?
S.A.: Creo que especialmente en las últimas dos semanas la campaña de Michelle tuvo un repunte muy fuerte. Se recuperó la mística de salir a la calle, como lo hicimos durante la dictadura. Es muy distinto tener a una persona distribuyendo propaganda porque cree en la candidatura que tener a un joven porque se lo ha financiado y lo hace como un trabajo.
P.: ¿Qué es hoy ser progresista? ¿Usted lo es?
S.A.: Sí, absolutamente. Ser progresista hoy es tener la capacidad de conjugar libertad, crecimiento y equidad. Lamentablemente, en algunos países se quedan sólo con el crecimiento, con políticas neoliberales cuyos efectos son muy malos. Si sólo vamos a la política social, sin crecimiento, surge la bronca, la gente sale a la calle y echa a los presidentes. Hay que equilibrar esos tres elementos. No hay que comprar el discurso trasnochado de la década del '60. Por ejemplo, cuando sufríamos los efectos de la crisis asiática, con cuatro años de crecimiento negativo, no dejamos de gastar un solo peso en programas sociales. Esta es la ventaja de que exista una regla de superávit (fiscal) estructural.
S.A.: Sí, vamos hacia un proceso de renovación. Soy partidaria de que en la reunión de marzo se produzca un cambio de directorio. El actual cumplió un ciclo, nos fue mal en la elección legislativa y debemos hacer un esfuerzo enorme de aggiornamiento. Estoy totalmente convencida de que representamos una opción progresista, pero no podemos seguir diciendo que la globalización es tremenda y poniéndonos nostálgicos.
P.: ¿Se sintió abandonada por la dirección del partido para su precandidatura presidencial?
S.A.: Viví una situación difícil. Me tocó sorpresivamente competir con el presidente del partido, lo que no supe hasta el último momento. Yo gané en la Junta (ndr.: la interna), pero él no renunció a la presidencia, como se había comprometido. Reconozco que tuve un error de percepción.




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