17 de octubre 2005 - 00:00

Serio: cumple 25 años ya el auge del trabajo informal en el país

Se ve claramente que en 25 años la cantidad de personas que trabajan en blanco en la Argentina fue prácticamente constante. Creció la población y también el empleo en ese período, pero mayormente en negro.
Se ve claramente que en 25 años la cantidad de personas que trabajan en blanco en la Argentina fue prácticamente constante. Creció la población y también el empleo en ese período, pero mayormente en negro.
Observar datos desde hace 25 años permite ver tendencias, y los datos del mercado de trabajo nos muestran una «tendencia» muy preocupante: el empleo formal no crece. Si bien puede discutirse la forma de empalme de la serie de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y la definición de informalidad, en un período tan extenso, un cuarto de siglo, estas cuestiones pierden relevancia para visualizar la evolución del mercado de trabajo. Del gráfico adjunto surge que:

a) La Población Económicamente Activa (PEA) pasó de 9,3 a 15,7 millones de personas entre 1980 y 2005, o sea 6,3 millones de personas más buscando activamente empleo.

b) El empleo creció en 4,8 millones de puestos en igual período, al pasar de 9,1 a 13,9 millones por lo cual 75% del aumento de la PEA c o n s i g u i ó empleo.

c) La diferencia entre las dos curvas (PEA y Empleo Total) muestra el número de personas desempleadas, el cual presenta una tendencia creciente a lo largo del período.

d) El desempleo crecía, no por caída del empleo, sino porque la oferta de trabajo (PEA) crecía más que la demanda (empleados).

e) Sólo en tres períodos el empleo cayó significativamente: mayo 1994 a mayo 1995 (-456 mil puestos), octubre 2000 al IV trimestre 2002 (-651 mil) y IV 2004 a I 2005 (-389 mil puestos), aunque en este último caso podría haber razones de estacionalidad.

f) El mayor número de desempleados se observó en el IV trimestre de 2002, fueron 3,9 millones de personas desocupadas.

El empleo creció durante los últimos 25 años 35%, lo cual resulta lógico dado que el PIB lo hizo a una tasa similar en ese período (33%). ¿Cuál fue el tipo de empleo que aumentó? Lamentablemente, el informal.

Los datos muestran que el número de empleados formales en 1980 era 5,7 millones de personas y en 2005, 6,6 millones, es decir, que en 25 años sólo se crearon 940 mil puestos formales. La línea casi horizontal del gráfico es alarmante, sólo 20% de los que entraron al mercado de trabajo obtuvo un empleo formal.

Si el total de empleo creado fue de 4,8 millones y sólo 940 mil fueron puestos formales, ello indica que 3,9 millones de empleos creados fueron informales, los cuales incluyen los denominados Plan Jefas y Jefes. Los empleos informales genuinos (sin planes) pasaron de 3,4 millones en 1980 a 6,6 millones de personas en 2005, casi se duplicaron, y resultan idénticos al número de empleos formales. Leyó bien: 50% del empleo es informal en la actualidad. Si se agrega a la informalidad los planes jefes, se tiene que por cada persona en el mercado formal existe 1,1 persona en el informal.

• Conclusión

1. A medida que los informales pasen de la etapa activa a la pasiva no dispondrán de ingreso alguno para el período de vejez, ya que estarán fuera del sistema jubilatorio. Tampoco se los podrá dejar abandonados por su imprevisión o la imposibilidadque tuvieron para acceder en su vida activa a un trabajo formal. Por lo tanto deberán ser atendidos desde rentas generales (pensión a la vejez), lo que significa que deberemos pagar más impuestos en el futuro para ello.

2. Con esa poca cantidad de empleados formales el sistema de jubilación de reparto está condenado a ser deficitario por varias décadas. No habrá más alternativa que seguir asignándole impuestos específicos como al presente (IVA, Combustibles, Ganancias y Bienes Personales) que nada tiene que ver con nómina salarial.

3. Piense en los jóvenes que buscan y encuentran trabajo. Hoy juegan su destino con una moneda, cara o seca, o sea 50% de probabilidad de entrar al sector formal o informal.

4. Pero el mayor desafío será aumentar la formalidad en el mercado laboral. Las inspecciones que actualmente lleva adelante el Ministerio de Trabajo no son la solución, ni siquiera un paliativo. Para que aumente el empleo formal habrá que reducir fuertemente los impuestos al trabajo, en caso contrario estamos condenados a una informalidad creciente. La «tendencia» observada en este último cuarto de siglo es elocuente.

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