8 de mayo 2008 - 00:00

"Si no se corrige el problema de las hipotecas, volverá a ser fuente de turbulencias más tarde o más temprano"

El experto en mercados internacionales que se escuda con el nombre del personaje Gordon Gekko, de la película «Wall Street», estima que la crisis financiera todavía no terminó y aseguró que «si no se corrige el problema de las hipotecas, volverá a ser fuente de turbulencias más tarde o más temprano». Además, advirtió que «la línea que separa los bancos que pueden hundirse de los que no está trazada en la arena».

Si no se corrige el problema de las hipotecas, volverá a ser fuente de turbulencias más tarde o más temprano
PERIODISTA: Se debate mucho sobre la crisis financiera. Si ya asistimos a lo peor o si todavía acecha un encontronazo. Lo interesante es que nadie discute la zozobra inmobiliaria. Todos dan por sentado que se agrava. ¿Son tan anchas las espaldas de los bancos como para resurgir sin prestarle atención a la debacle de las hipotecas?

Gordon Gekko: No se olvide que primero la Fed tuvo que poner el hombro y estabilizar la carga que los bancos, por sí solos, no podían sobrellevar.

P.: Como sea. ¿Pasó la crisis inmobiliaria a ser un dato de segundo orden, menos relevante, que ya no ejerce influencia más allá de la esfera de los afectados en forma directa?

G.G.: No se deje arrastrar por el repunte de las cotizaciones de las Bolsas. El problema subsiste. Intacto. Y si no se corrige, volverá a ser fuente de turbulencias más tarde o más temprano. Aunque buena parte de las pérdidas -efectivas o potenciales- finalmente termine recayendo sobre las espaldas de los contribuyentes. Que eso también es cierto y, desde ya, motoriza el cambio favorable de las expectativas.

P.: ¿Para el inversor no da lo mismo, entonces, que la crisis inmobiliaria se resuelva o no? ¿Acaso no está a cubierto de sus consecuencias por el paraguas generoso de la intervención oficial?

G.G.: El rescate a Bear Stearns protegió a clientes y acreedores, pero dejó a los accionistas ordinarios a la intemperie. Ex profeso. Porque en la medida de lo posible, no se quiere exacerbar el riesgo moral, el meneado moral hazard. Machucar los dedos de los accionistas fue parte integral de la solución.

P.: La idea que se instaló -usted mismo lo señaló desde un primer momento- es que los grandes bancos no van a caer aunque la crisis los asfixie. No es un desenlace admisible. Y queda claro que los bancos centrales -con el apoyo de las tesorerías- están en condiciones de garantizar su inmunidad.

G.G.: Es verdad. Pero pienseque la línea que separa los bancos que pueden hundirse de los que no está trazada en la arena. Y los vientos de la crisis pueden correrla. El año pasado, en agosto, Countrywide, el banco hipotecario más grande de los EE.UU., era demasiado importante para caer. Recibió muy fuerte asistencia de los bancos del sistema de préstamos para la vivienda (FHLB). Que son instituciones privadas patrocinadas por el gobierno. Todavía les adeuda u$s 47.000 millones.

P.: Finalmente, el Bank of America se hizo cargo.

G.G.: Existe un compromisode adquisición, pero todavía no se efectivizó. Y la cartera activa de Countrywide está acribillada por los incumplimientos. Tanto que hay quienes estiman que deberá blanquear pérdidas por u$s 20.000 o u$s 30.000 millones. Su patrimonio contable merodea los u$s 15.000 millones. Pero, a valor de mercado, Countrywide no supera los u$s 3.200 millones. La oferta del Bank of America es por u$s 7 por acción. Un poco más de u$s 4.000 millones. Recuerde que el papel comenzó 2007 cotizando a u$s 45.

P.: Diría que aun regalado es muy caro. ¿Mantendrá Bank of America su interés?

G.G.: Es un interrogante abierto. Puede reformular (por segunda vez) las condiciones de la compra. O dejar pasivos fuera de la transacción. Hay u$s 39.000 millones en danza (de un endeudamiento total de u$s 97.000 millones). O desistir. Si se retrae, ¿qué pasará con Countrywide? A diferencia de Bear Stearns o de cualquier otro banco de inversión muy activo en renglones sensibles -como la venta de protección crediticia (CDS)- no es una institución cuya supervivencia hoy sea esencial para preservar la estabilidad. Y, por el contrario, podría servir como lección emblemática. Sobre todo, para acallar a los críticos, como Vincent Reinhardt, surgidos del propio riñón de la Fed, que no tienen empacho en rotular el salvamento a Bear Stearns como la peor decisión de política económica en una generación.

P.: Es temprano, entonces, para archivar el tópico de las hipotecas.

G.G.: Lo habrá escuchado a Bernanke machacando sobre el tema. Ya en marzo, una semana antes del episodio Bear Stearns, hizo hincapié en la necesidad de reestructurar los préstamos en problemas. Abogó por reducir el principal de la deuda y restablecer una posición patrimonial positiva de los deudores como incentivo para que no se inclinen por el incumplimiento.

P.: No tuvo mucho eco entre los banqueros.

G.G.: No. Pero el tema no perdió importancia. La novedad es que Bernanke, el lunes, apoyó, por primera vez, en forma explícita, la combinación de quita de capital con el acceso a garantías estatales que permitan refinanciar los montos, una vez reajustados, a tasas moderadas de interés.

P.: ¿No es la propuesta de los legisladores demócratas Frank -Dodd? La idea de autorizar a la Federal Housing Administration (FHA) a conceder avales por hasta u$s 300.000 millones para estimular la reestructuración de hipotecas y evitar el remate de 1,5 millón de casas.

G.G.: Bernanke no habló de cifras. Pero señaló con total franqueza que el Congreso podía contribuir en forma importante aprobando con rapidez nueva legislación que le permita a la FHA aumentar la escala de sus operaciones. Y esto es lo que la Cámara de Representantes se apresta a sancionar. Ya lo aprobó, el mismo lunes, el Comité de Servicios Financieros por 46 a 21 votos.

P.: Quizás el rally de las Bolsas descuenta, de antemano, que estas medidas van a ser aplicadas.

G.G.: La pelea va a ser más dura en el Senado. Y después habrá que ver lo que decide el presidente Bush, quien podría vetarla. Pero si la iniciativa prospera, va a extender el « veranito». Sin dudas. Y con mejores fundamentos.

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