31 de agosto 2004 - 00:00

"Victoria de Kerry implica más impuestos sobre los contribuyentes de elevados ingresos"

(El mercado presupone que un triunfo de Kerry implicará más impuestos para los contribuyentes de altos ingresos. Este temor ya se ha reflejado en las cotizaciones. De modo que sea quien gane las elecciones presidenciales en EE.UU., en lo que concierne a los efectos de la política los mercados estarán mejor después que antes de los comicios. Así ve la coyuntura en EE.UU. el experto en mercados internacionales personificado por Gordon Gekko de la película «Wall Street». Este fue el diálogo que mantuvo con este diario.)

Victoria de Kerry implica más impuestos sobre los contribuyentes de elevados ingresos
PERIODISTA: Una de las incógnitas de 2004 es el resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Bush y Kerry no se sacan ventaja cuando restan poco más de dos meses para los comicios. ¿Cree que la Convención Republicana -que comenzó esta semana en Nueva York- pueda resultar decisiva?

Gordon Gekko: No. La última encuesta de «Los Angeles Times» puso a Bush adelante con un leve diferencia -3 puntos porcentuales- con respecto a Kerry. La Convención Republicana debería afianzar ese liderazgo en los sondeos -después de todo, durante una semana, los medios se concentrarán en hablar de Bush y sus iniciativas-, pero pienso que mucho del efecto sólo será temporario
.

P.:
Se mantendrá una diferencia estrecha...

G.G.: No muy distinta del margen de error estadístico de las encuestas.


P.:
La incertidumbre electoral continuará hasta noviembre...

G.G.: Nos acompañará, como mínimo, hasta las urnas. Si no se extiende, como ya sucediera en 2000, aunque espero que no haga falta, hasta las minuciosidades del recuento de votos distrito por distrito
.

P.:
Fuera de Estados Unidos, cuesta entender que el presidente Bush pueda todavía pelear por la reelección. Después del fiasco de Irak...

G.G.: No se cambia un presidente con tanta facilidad en Estados Unidos. Menos cuando el país está en guerra...


P.:
No será usual pero tampoco un imposible. El presidente Bush tiene un ejemplo en su propia familia.

G.G.: No lo niego. La salud de la economía -cuando flaquea- suele facilitar los recambios. Fue la percepción de una economía en recesión lo que le negó un segundo mandato a Bush padre en 1992
.

P.:
¿Cómo lucirá la economía cuando el pueblo concurra a las urnas?

G.G.: Razonablemente bien. Quizás una mayor creación de nuevos puestos de trabajo mejoraría la percepción pero Bush hijo no se puede quejar. Todos los modelos que vaticinan el resultado electoral basados en variables puramente económicas -utilizando la información actual como insumo- lo proyectan como un claro ganador...


P.:
Sin embargo, usted cree en una definición reñida.

G.G.: Correcto. Es innegable que hay contrapesos fuera de la economía. Usted mencionó a Irak. Hasta marzo Irak jugaba a favor de Bush. Había tres temas en los que Bush aventajaba con claridad a Kerry en las encuestas: Irak, la guerra contra el terrorismo y las relaciones internacionales...


P.:
Increíble.

G.G.: La visión dentro de Estados Unidos sobre estos asuntos es muy distinta de la que existe afuera. Pero sólo los norteamericanos votan.Y no lo hacen todos. Apenas la mitad de los que están empadronados. Es su opinión la que cuenta. Irak era un plus a favor de Bush hasta marzo; después fue convirtiéndose progresivamente en un peso muerto. La Administración ha reaccionado tratando de poner distancia. De ahí las tintas que se cargaron contra los organismos de Inteligencia, el relevo del titular de la CIA y la premura para instalar un gobierno local en Irak
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P.:
No funcionó...

G.G.: Diría que sí. La estrategia en Irak ha zozobrado, pero la campaña presidencial se disputa palmo a palmo. Usted tiene un mal producto -conocido ya como defectuoso- pero ha mejorado el envase. No puede esperar un récord de ventas. Es un éxito que haya quien lo siga comprando
.

P.:
¿Patriotismo?

G.G.: Todo ayuda. Patriotismo, cierta ignorancia de los hechos básicos, el temor a nuevos atentados. Uno puede preguntarse también: ¿cuál es la alternativa a Bush?


P.:
Kerry no es un hombre de carisma.

G.G.: Era el mejor candidato que podía elegir el Partido Demócrata. Pero no un muy buen candidato. Veinte años en el Senado suponen un flanco vulnerable. La campaña de los republicanos hace hincapié en que -a lo largo del tiempo- ha sostenido todas las posiciones posibles sobre cada tema importante. No es una crítica que no pueda hacerse a cualquier otro legislador veterano, le aclaro. Pero transmite la impresión de un político errático, dubitativo, sin convicciones firmes...


P.:
¿Cómo impacta todo esto en los mercados? ¿O habrá que esperar la definición en noviembre?

G.G.: Una victoria de Kerry supone más impuestos sobre los contribuyentes de elevados ingresos. La expectativa es que revierta la reducción -decidida el año pasado- de los impuestos sobre las ganancias de capital. Me imagino que ese temor ya se ha reflejado en los mercados. O sea, fuere quien fuese el vencedor, en lo que concierne a los efectos de la política, pienso que los mercados estarán mejor después que antes de los comicios...

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