“Cuando era chico veía con fascinación una escalera que bajaba a un subsuelo donde unos músicos tocaban jazz, grandes nombres del jazz, y eran totalmente libres”, cuenta a este diario Pipi Piazzolla. “Y mi sueño era el mismo: bajar al sótano y tocar jazz como ellos, así que soy feliz de poder hacerlo y sé, como sabemos la mayoría de los músicos de jazz, que difícilmente vayamos a tocar en estadios, pero estamos contentos de ser totalmente libres y seguir con lo nuestro sabiendo que nadie nos va a romper los quinotos en cuanto al sonido, o la duración de un tema, o lo que se nos cante...”.
Pipi Piazzolla: “Nunca tocaremos en un estadio, pero somos libres”
Diálogo con el destacado baterista que presenta mañana en Thelonius un nuevo disco con su Trío, “Stick Shot”, que saldrá en múltiples formatos.
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Pipi Piazzolla. Su nueva grabación alude a un clásico golpe de batería.
Pipi Piazzolla toca en dos bandas. Una es el combo Escalandrum, con la que hace poco editó un álbum extraordinario celebrando el centenario de su abuelo Astor. Y la otra es el Pipi Piazzolla Trío, en la que el baterista toca con el guitarrista Lucio Balduini y el saxofonista Damián Fogiel, con los que acaba de publicar un nuevo disco, “Stick Shot”. El cuarto opus del trío ya está en las plataformas digitales y mañana se podrá conseguir en CD justo para su estreno con una presentación en vivo en el bar Thelonius; y unos días después también será accesible en vinilo.
Piazzolla asegura que, a la hora de escuchar música, todos los formatos le gustan por igual, aunque su voz adquiere un tono especial cuando habla de los viejos vinilos: “Yo escucho música en Spotify sin problemas, y también tengo una gran colección de CD y últimamente estoy recuperando todos los grandes álbumes clásicos del jazz en vinilo, empezando por “A Love Supreme”, de John Coltrane, y ese tipo de obras maestras; es algo que disfruto mucho. Pero lo que me sorprendió es que Mora, mi hija de 16 años, ama escuchar vinilos, y entonces te das cuenta de que no es algo que tenga que ver con la nostalgia, sino que es otra cosa. No solo ves la portada de otro modo, por el tamaño, sino que no escuchas temás sueltos, sino un álbum entero, o mejor dicho, el lado A y luego el lado B enteros, y eso es una experiencia diferente”.
Los discos anteriores del Trio surgían de ideas más conceptuales como la de llevar a la música la película “El Arca Rusa”, pero en este nuevo álbum, ya desde el titulo, lo que importa es el jazz y la percusión. Es que “Stick shot” es el nombre de un golpe clásíco usado por los bateristas desde principios del siglo pasado, cuando se empezó a popularizar el instrumento. “Es un tipo de golpe muy popular que se toca en el tambor, apoyando un palillo sobre el parche y el otro golpeando sobre el mismo palillo, lo que se utilizó muchísimo desde el comienzo de la batería hasta los años 60. Es reivindicar la tradición del instrumento y no olvidar sus orígenes. Era el tipo de golpe que usaban Gene Krupa o Buddy Rich, y luego fue olvidado y reemplazado por el llamado “Ring shot” que se pega al metal. En los 90 no escuchabas un “stick shot” por ningún lado, pero yo lo adopté casi desde que empecé a tocar, y por supuesto está presente en todo este disco, donde hay temas compuestos por los tres, y donde quisimos que cada track tenga distintas capas sonoras que el oyente vaya descubriendo”.
En Escalandrum tocan más músicos, pero además de eso debe haber una diferencia del Piazzolla de ese grupo con el que ya lleva casí un cuarto de siglo, y el del trío que formó hace una década: “Con Escalandrum estamos hace 20 años juntos y hacemos cualquier cosa que nos pidan, nos piden Mozart y hacemos Mozart; el trío es más relajado, y básicamente cuando compongo un tema lo hago para el trío, y luego vemos si funciona para nosotros o puede mejorar si lo toca Escalandrum. A veces parece que no va para ninguno de los dos y lo guardo: eso pasó con “Polacos”, el primer track de “Stick Shot”; lo habíamos descartado para ambas bandas y a ultimo minuto le di una vuelta en estilo y lo probamos y quedó de una. Es que todo este disco se grabó muy rápido, en unas 5 o 6 horas, a veces con solo un par de tomás por tema”.
Hay algo que llama la atención del Pipi Piazzolla Trio y es que sea la agrupación de un baterista que, a diferencia de la mayoría de sus colegas, decide prescindir del bajo, que suele ser su instrumento aliado como sección de ritmo. “No hay nada más lindo que tocar con un bajista, que suele ser el mejor amigo del baterista. Pero en el trío nunca tuvimos un bajo real, nos da mucha libertad no tener asociaciones entre los instrumentos sino que vayan y vengan entre las melodías y las improvisaciones. Los tres sentimos un bajo ficticio que nos ayuda a ponernos a la misma velocidad. Y a veces en el disco, la guitarra o el saxo tocan notas que sirven para reemplazar un poco el bajo, pero algo que no da es andar “contando” para no perder el ritmo. Eso es algo que me preguntan mucho cuando doy alguna master class...”.
Igual que en su anterior álbum “Rata”, en el que tocaba “Evidence” de Thelonius Monk, en este nuevo “Stick Shot” (editado por Club del Disco) hay un homenaje al gran pianista, “Brillant Corners” “es como un homenaje a las fuentes del jazz” dice Piazzolla, “pero mis influencias son múltiples, hay músicos que dicen que solo tocan y se inspiran en el jazz, pero yo creo que todo género musical tiene cosas para brindarle a un baterista. En casa tengo un poster de Max Roach, el baterista de Monk, Charlie Parker y Dizzy Gillespie, pero también podría tener el de mi gran ídolo, Tony Williams (el de algunos de los mejores discos de Miles Davis, entre muchas otras cosas), y por supuesto hay un disco que me parece esencial y es “Spectrum” de Billy Cobham. Escucho de todo, a veces vengo de tocar una gran deformidad jazzera en un show y en el auto pongo Soda Stereo o Virus, aunque a veces también a Coltrane. Pero fuera de broma, amo el rock argentino de los 80, y en cualquier momento voy a hacer un cover bien jazzero de algun hit de Virus”




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