1 de diciembre 2001 - 00:00

09:40 hs: TALIBANES ORDENAN DEFENDER KANDAHAR "HASTA LA MUERTE"

09:40 hs: TALIBANES ORDENAN DEFENDER KANDAHAR "HASTA LA MUERTE"
" Nuestros líderes prefieren la muerte a la humillación", aseguró el ex embajador de la milicia en Pakistán, Abdul Salam Zaeef. Aviones de EEUU continúan bombardeando la ciudad. Es uno de los ataques más intensos desde que se inició la ofensiva. El ministro de Relaciones Exteriores de la Alianza del Norte aseguró que Kandahar sigue en mano de los talibanes.

Las posiciones de las fuerzas enemigas en Kandahar, el bastión de los talibanes al sur de Afganistán, continúan virtualmente inamovibles con los combatientes de la milicia y las tropas enemigas leales a jefes tribales pastunes esperando al parecer que el otro bando tome la iniciativa.

Los líderes de los talibanes ordenaron a sus combatientes "defender Kandahar hasta el último hombre", mientras aviones estadounidenses continúan bombardeando la ciudad y tropas al mando de jefes tribales pastunes amenazan con atacarla desde varios frentes.

Fuentes próximas a ese mando afirmaron que los bombardeos que está sufriendo la población son unos de los más intensos desde que EEUU inició sus ofensiva armada contra los talibán hace seis semanas por negarse a entregar a Osama Bin Laden.

Pero ni las bombas ni los miles de combatientes de jefes tribales que tratan de arrebatarles Kandahar mediante la guerra o las negociaciones intimidaron a los talibanes, que mantienen su control de la población.

"Nuestros líderes prefieren la muerte a la humillación", declaró hoy a la agencia Afghan Islamic Press el antiguo embajador de los talibanes en Pakistán, Abdul Salam Zaeef.

Los jefes dieron ordenes de "defender Kandahar hasta el último hombre", añadió el antiguo diplomático tres días después de que el líder supremo de la milicia, el "mulá" Mohamed Omar, pidiera a sus seguidores "no evacuar ninguna zona" y seguir luchando.

Los bombardeos estadounidenses contra el feudo talibán continúan sin invitar a las tropas enemigas a lanzar un asalto masivo contra la población.

Miles de combatientes al mando de jefes pastún llevan desde hace días en sus posiciones al sureste y noreste esperando al parecer que concluyan con éxito las negociaciones sobre la rendición de Kandahar y de otros lugares en el feudo talibán, que siguen sin producir resultado alguno.

De acuerdo con un portavoz de Gul Aagha, un jefe pastún antiguo gobernador de Kandanar, sus combatientes estaban posicionados al sur del aeropuerto, pero no tenían planes de avanzar.

Un portavoz militar en Washington, el general Peter Pace, subjefe del Estado Mayor Conjunto, admitió que las tropas pastunes opuestas a los talibanes parecía que estaban más ocupadas en las negociaciones que en las luchas.

"Todavía no se ha librado una batalla como consecuencia de una ofensiva terrestre de envergadura", precisó Pace. Fuentes de la oposición declararon en Pakistán que tropas al mando de líder pastún Kamel Uddin habían arrestado ayer a unos 80 talibanes cerca del aeropuerto y que se habían hecho con el control de cinco tanques y varios lanzadores de cohetes, aunque no fue confirmado por fuentes independientes.

La entrada en la población de tropas de la Alianza del Norte como habían declarados fuentes de esta coalición que controlan gran parte de Afganistán resultó ser falsa y la población de Spin Boldak, próxima a la frontera paquistaní cuyo control también se disputan los talibanes y las fuerzas enemigas, sigue bajo poder de la milicia.

Jefes tribales pastunes aconsejaron a la Alianza del Norte, cuyos combatientes pertenecen por lo general a diversas etnias norteñas, que se mantengan lejos de Kandahar, territorio de la etnia pastún, a la que pertenecen también los talibán.

Más de mil marines estadounidenses establecieron una base de avanzada en Kandahar, pero su misión fundamental es capturar a Osama Bin Laden y evitar que huya el "mulá" Omar, en el caso de que continúe en la ciudad.

Los intensos ataques estadounidenses contra la ciudad y las posiciones de los talibanes en sus alrededores hacen temer un asalto final de las tropas enemigas y de probables combates callejeros por el control de este reducto sureño de los talibán.

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