12 de abril 2002 - 00:00

Abad o Pesoa irían por Lamberto en Hacienda

La permanencia de Oscar Lamberto (prácticamente descartada), o el nombramiento de Enrique Pesoa, Alberto Abad, o Héctor Domenicone; en ese orden, eran hasta anoche los candidatos más firmes para ocupar la Secretaría de Hacienda. Aparentemente ya están descartados Jorge Sarghini (ex ministro de Economía en Buenos Aires que tendrá la responsabilidad de negociar las tarifas con las empresas de servicios), Saúl Bouer y Jorge Matzkin.

Hasta ayer a la tarde, la intención de Remes Lenicov era convencer a Lamberto para que permanezca en Hacienda, por lo menos hasta que terminen las negociaciones con el Fondo Monetario. Sin embargo la negativa del santafesino fue constante e irreductible. «Si tenía alguna duda de seguir o no, unos pedidos de fondos por más de 400 millones de pesos que le hicieron ayer desde la presidencia de la Nación, lo convencieron de volver al Senado», le aclaraba a Ambito Financiero uno de los principales colaboradores del senador por el PJ santafesino, hoy con licencia. Hubo otro tema que convenció a Lamberto de desistir. La actitud poco clara del resto del gobierno para presionar al Congreso para que apruebe el proyecto de reducción del IVA al agro a 10,5%. Una alternativa para, de alguna manera continuar con la línea de Lamberto, por recomendación de éste, es ascender a secretario de Hacienda al actual subsecretario de Relaciones con las Provincias, Juan Carlos Pesoa. Los activos de éste para el cargo son, fundamentalmente, conocer de cerca la situación de las provincias, el capítulo más importante para cumplir en el segundo semestre del año en el caso de que la Argentina firme un acuerdo con el FMI. Además conoce de cerca la forma de manejarse de los legisladores duhaldistas ya que entre el '95 y el '99 fue diputado de la provincia de Buenos Aires y vicepresidente de la comisión de presupuesto. Pero el principal hombre que tiene el ministro de Economía en mente, cuando Lamberto le diga que no, es el actual titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad. Cuenta a favor una buena relación que logró armar con los técnicos del FMI que vigilan la marcha de la AFIP (el chileno Juan Toro, que hoy se reunirá con Abad en Economía) y el hecho de ser también bonaerense y ex vicepresidente del Grupo BAPRO. En contra juega que asumió como titular de la AFIP el 9 de enero con la promesa de inaugurar un período de estabilidad en el organismo recaudador, y que hace sólo 48 horas le presentó a Singh un «plan general» para modificar la AFIP basado en un proceso de autarquía e independencia de Economía y del gobierno de turno. En cuarto lugar, y lejos en el ranking, se mencionaba para la Secretaría de Hacienda a Héctor Domenicone. Se trata de un histórico, que en su curriculum tiene el haber negociado en los días de Erman González en el Ministerio de Economía los dos primeros «pactos fiscales», que ya en ese momento prometían racionalizar el gasto en las provincias. Sobrevivió unos meses durante la gestión de Domingo Cavallo y luego pasó al Ministerio de Interior (con José Luis Manzano) a ocupar la Secretaría de Modernización de las Provincias.

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