Ex empleados de la fábrica textil Brukman (que desde principio de año está tomada) junto a dirigentes de izquierda y activistas piqueteros protestaron ayer frente al Palacio de Tribunales por el desalojo que sufrieron el domingo último. Apuntaron contra el juez de instrucción Raúl Yrigoyen, quien ordenó que abandonaran la fábrica, en el marco de una causa por presunta «usurpación», y dispuso la detención de seis trabajadores durante dos horas. La marcha se realizó desde la sede de la empresa, Jujuy 554 de esta capital, hasta los tribunales de Talcahuano 550, y en el recorrido los apenas cincuenta manifestantes actuaron como si fueran los dueños de la ciudad, una situación que por repetida no tiene nada de normal ni de lógica.
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Es más, cuando decidieron que el trayecto se hacía demasiado largo desde la planta a Tribunales, los activistas utilizaron el subterráneo, provocando desorden también en la estación donde abordaron el transporte. Un verdadero caos en el horario más crítico de la mañana.
Todo fue custodiado por policías, y los empleados acusados de usurpadores recibieron el apoyo de asambleas barriales y de dirigentes del Partido Comunista, el Partido de los Trabajadores Socialistas y el Partido Obrero. Además de quejarse de la detención de sus compañeros, los empleados reclamaron la «expropiación definitiva» de la fábrica, cuyo dueño estaría dispuesto a reabrir, según aseguraron fuentes judiciales.
La planta ubicada en el barrio de Once fue desalojada el domingo pasado, y la Policía se llevó presos a seis empleados que se resistían, pero luego de unas horas volvió a ser ocupada con el apoyo de los piqueteros y «expropiadores».
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