18 de noviembre 2005 - 00:00

Advertencia: "Los que atacan a policías terminarán presos"

Aníbal Fernández
Aníbal Fernández
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, advirtió ayer que los manifestantes que agredan físicamente a un policía o a un efectivo de seguridad terminarán presos.

Fernández defendió así la disposición publicada en el Boletín Oficial que recomienda a los uniformados denunciar penalmente a quienes cometan una agresión en su contra, resistencia a la autoridad o lesionen al personal de seguridad durante el ejercicio de sus funciones.

En la resolución que lleva el número 2021, el gobierno garantizó el ejercicio de los derechos constitucionales de reunión y peticionar ante las autoridades, pero les recomendó a los jefes de las fuerzas de seguridad que instruyan a su personal para denunciar los episodios donde resultan víctimas de agresiones. La resolución está dirigida a la Policía Federal, la Gendarmería, Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

En la norma se argumenta que debido a la política oficial de «contener y no reprimir» hace que se ponga en riesgo la integridad física y en ocasiones hasta la propia vida del mismo.

«Como consecuencia del ejercicio abusivo y disfuncional de la protesta, si se advierte la presunta comisión de los delitos enumerados, previo asesoramiento en cada caso en particular por parte del Servicio Jurídico interno correspondiente, se deberá formular la pertinente denuncia penal ante el magistrado o fiscal competente.»


• Profesionalismo

La disposición sostiene también que ante la protesta social «no son suficientes hombres y mujeres con coraje, sino que se requiere de profesionales adecuadamente preparados para administrar tales situaciones».

En ese sentido, el ministro sostuvo que hoy se puede presentar un profesional sin casco, sin bastón ni escudo para contener una situación de esa característica. En las fuerzas de seguridad, la medida fue considerada como «un aporte más a la reconstrucción para recuperar la seguridad».

Pero el simple hecho de que los uniformados tengan que denunciar las agresiones, alimentó una infinita cantidad de bromas.

Por caso, causaba gracia imaginar a un policía ante las cámaras de TV, quejándose porque en una comisaría no le tomaron la denuncia.

«Señor vaya a denunciar el episodio a la Comisaría 2ª, porque usted está en jurisdicción de la 3ª»,
bromeaban.

Otros planeaban confeccionar cartillas tipo
«guía Filcar» indicando las direcciones de juzgados y comisarías y turnos de jueces y fiscales.

Para un veterano miembro de las fuerzas de seguridad,
«no hace falta una resolución» porque la «presencia de un uniforme debería bastar para impedir una agresión».

Dejá tu comentario

Te puede interesar