25 de enero 2005 - 00:00

Al revés del mundo

A pesar de que refieren a lo que ocurre en Chile y Brasil, la reducción de la jornada laboral comenzó a tener traspiés en Europa, el continente donde primero se instrumentó. La razón es que las empresas, afectadas en su productividad, amenazaron, y hasta alguna lo hizo, con mudarse a otros países -China o República Checa-donde hay regímenes laborales más laxos. Por eso, en Alemania y Francia, se sellaron convenios particulares entre compañías y trabajadores para adaptar jornadas más largas. Tres ejemplos:

Siemens en Alemania. Acordó aumentar la carga de 35 a 40 horas, sin aumento de sueldo.

DaimlerChrysler en Alemania en junio pasado, como parte de un acuerdo que garantiza el nivel de empleo hasta 2012, los trabajadores aceptaron implantar la jornada de 40 horas en los departamentos de desarrollo y planeamiento.

Bosch en Francia. En Lyon, los empleados aprobaron trabajar una hora más que la jornada de 35 horas por semana sin compensación.

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