El bloque peronista de Diputados comenzó ayer a deshacer el compromiso para que Alberto Fernández zafe de concurrir mañana al recinto para el informe mensual que debe brinda el jefe de Gabinete al Congreso, aunque en este caso iba a ser la primera vez desde que Néstor Kirchner asumió la Presidencia.
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La visita del funcionario fue rápidamente reemplazada por una convocatoria a sesionar para debatir el proyecto de intervención a Santiago del Estero.
Mientras los peronistas tratan de evitar focos de conflicto, como puede ser la presencia del jefe de Gabinete, el bloque peronista quedó ayer casi congelado a la espera de negociaciones: nadie sabía en los subloques si debía romper con la conducción o mantenerse adentro.
Como medida preventiva, para evitar más contagio de la crisis, ayer se suspendió toda actividad en el bloque peronista. Hubo, es claro, reuniones durante todo el día de duhaldistas y kirchneristas, y algún contacto entre ellos. Pero ningún encuentro formal.
Dentro de ese esquema preventivo, la conducción del PJ acordó negociar una suspensión de la visita de Alberto Fernández y reemplazarlo por el tratamiento de la intervención a Santiago del Estero.
Por lo pronto, los peronistas adelantaron la reunión de bloque para hoy a las 19. Allí debatirán la intervención para darle la aprobación final, como se hace en todo proyecto con complicaciones políticas o técnicas. Un rato antes, la mesa de conducción del bloque dará los retoques finales al tema. Mañana, a las 10, la Comisión de Asuntos Constitucionales emitirá el dictamen del proyecto y, por la tarde, se trataría en el recinto, con apoyo del radicalismo y los partidos de izquierda.
• Versiones
Pero en lo que hace a la organización política, nadie quiso definir posiciones. Algunas versiones -fue un día repleto de «off the record», pero ningún diputado dando la caraindicaban que el enojo de Kirchner con Eduardo Camaño y José María Díaz Bancalari iba en aumento y que peligraba la actual conducción del PJ en Diputados. Pero desde el duhaldismo se minimizaba esa posibilidad: «El Congreso se organizó por orden de Kirchner y participaron los operadores de Mazzón. Todo estaba acordado. Kirchner no puede estar enojado con Eduardo Camaño porque sabe bien cómo fueron las cosas».
Los diputados más esperanzados apostaban anoche a que la crisis partidaria no se colara dentro del funcionamiento del bloque, como sucedió en algún momento cuando estalló la pelea entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde. Aunque esa esperanza, sobre todo para los duhaldistas, dependía «de las actitudes del gobierno y de que no quiera acorralar al peronismo», como explicaba ayer un santafesino.
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