14 de octubre 2005 - 00:00

Alivio para Zapatero: no va Fidel

La noticia comenzó a correr ayer por Salamanca: Fidel Castro no estará hoy en la cumbre de presidentes y jefes de gobierno de Iberoamérica. Visto desde la Argentina, podría no ser más que un dato de color, tal vez la manifestación de enojo de un dictador al que no se le ofrecía el escenario ideal para mostrarse fuera de su habitual aislamiento. Sin embargo, en Madrid, se festejó secretamente el dato: la ausencia de Castro sofocaría la posibilidad de un show antinorteamericano, montado por el cubano y por su ahijado Hugo Chávez. Para la política exterior de José Luis Rodríguez Zapatero, nada podría ser más aconsejable. El líder socialista está tejiendo, muy discretamente, una reconciliación con George W. Bush, con quien se distanció desde que resolvió retirar las tropas españolas de Irak e instar a los demás aliados a hacer lo mismo. ¿La pieza clave de ese reencuentro? El rey Juan Carlos, amigo personal de Bush como de su padre, el ex presidente de los Estados Unidos. La recomposición de poder que supone en Europa el ascenso de Angela Merkel a la Cancillería alemana también tiene efectos sobre España, gobernada por un socialista que ahora estará más aislado. Aun cuando el próximo ministro de Relaciones Exteriores de Alemania sea un cofrade, el socialdemócrata Frank Stanmeier. También hay que mirar estos cambios para comprender la ansiedad de Rodríguez Zapatero por restaurar el vínculo atlántico con Washington y, en ese juego, el alivio que produjo ayer en la diplomacia española la noticia de la ausencia de Castro. El dictador cubano es el tercer jefe de Estado iberoamericano al que no se verá en los claustros de Salamanca: los otros son Alfredo Palacio, de Ecuador, y Enrique Bolaños, de Nicaragua.

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