Se espera para este fin de semana el anuncio de quiénes serán los nuevos cardenales que creará el Vaticano en el próximo consistorio, previsto para el 22 de febrero, como adelantó este diario en la sección Charlas de Quincho de hace dos semanas. Ya hay dos obispos que tienen asegurado su solideo púrpura: Jorge Bergoglio y Jorge Mejía. Pero todavía queda un «tapado», el presidente de la Comisión Episcopal, Estanislao Karlic. Si su nombre comenzó a circular con fuerza últimamente entre los candidatos se debe a un detalle llamativo: el mismísimo Juan Pablo II le preguntó por él a Adalberto Rodríguez Giavarini durante el viaje del canciller a la Santa Sede, a comienzos de este mes.
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La información sobre estas promociones le fue confirmada casi oficialmente a los diplomáticos argentinos durante la recepción que ofreció el embajador Vicente Espeche Gil en la representación argentina ante el papado, la semana pasada, en homenaje al canciller. Allí Espeche reunió a figuras gravitantes de la curia romana. Al Palazzo Patrizi de la calle San Luigi dei Francesi llegaron los dos últimos nuncios que pasaron por la Argentina: el cardenal Pio Laghi y Ubaldo Calabresi. También el ascendente argentino Leonardo Sandri, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del Vaticano (equivalente a un ministro del Interior), Jean-Louis Tauran (secretario para las relaciones con los estados) y Joaquín Navarro Valls, el vocero del Papa, entre otros. Giavarini participó de la recepción acompañado por el responsable de la política de comunicación de la Cancillería, Roberto Starke, y por su secretario, Pablo Beltramino.
Durante el encuentro se comentaron las reuniones más importantes de la gira del canciller por los despachos principales de la Santa Sede y, entre ellas, la que mantuvo con el presidente de la Comisión de Justicia y Paz, el cardenal vietnamita Nguyen van Thuan. El prelado le contó a Rodríguez Giavarini algunos de los avatares de su sufrida biografía. Por ejemplo, los 18 años de cautiverio que pasó en su país, durante los cuales confeccionó la cruz que actualmente luce como pectoral, elaborada con fibras y alimentos secos que consiguió en la cárcel.
Pero la reunión con este dignatario tuvo otro significado, menos anecdótico: Giavarini discutió con él la postura de la Iglesia en relación con la condonación de la deuda para los países pobres. «Consiguieron que haya perdón para algunos pero esos países jamás volverán a conseguir crédito», señaló el canciller. Van Thuan cabeceó pero se mostró más interesado cuando escuchó esta propuesta: «Para países como el mío, la Iglesia debería defender la libertad de comercio, tan restringida por proteccionismos y subsidios». El cardenal le pidió un trabajo escrito sobre esa postura, que ahora el canciller está elaborando para fin de mes.
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