Aprovecha Kirchner voto a la reforma para aumentar bancas

Política

Los beneficios finales que el gobierno puede obtener del procedimiento y resultado de la votación de la reforma al Consejo de la Magistratura dependerán desde hoy de la decisión que tome cada bloque opositor con los diputados que, en algún caso sin anunciarlo, pegaron el salto y traicionaron su bancada. Varios fueron los casos que los últimos días cambiaron de opinión en su voto sobre el Consejo, pero ¿cuál será su futuro? y ¿en que servirán al gobierno de ahora en más esas voluntades que logró torcer por primera vez a favor de la ley de jueces?

En primer lugar, se debe precisar que Néstor Kirchner consiguió algo que va más allá de la reforma al Consejo: obtuvo una mayoría absoluta ampliada en Diputados que, sumada al poder que tiene en el Senado, lleva a este gobierno al podio del control parlamentario. Lo clave es que lo hizo en la sanción de uno de los temas más complicados y costosos, políticamente hablando, que se recuerde en años de actividad legislativa. Ni la prórroga a la Ley de Emergencia Pública en diciembre pasado reuniótanta oposición. Que Kirchner pueda consolidar el poder que le dieron esa noche los 149 votos a favor de la reforma a la Magistratura puede depender de lo que hagan los bloques opositores con aquellos diputados que no guardaron disciplina de bancada y se tiraron a los brazos del kirchnerismo.

El radicalismo, por ejemplo, le pidió ayer a la convención partidaria que expulse de la UCR a cinco radicales -algunos santiagueños y correntinos que hace tiempo están casi asimilados al gobierno, y una sorpresa en Río Negro-. Fue la primera reacción lógica de la ira partidaria -aunque supieran los radicales que algunos de esos diputados hace tiempo habían cruzado el charco-. Pero si ratifican esa decisión a esos cinco cuasi « borocoteados», no les quedará otra opción que confirmar oficialmente su pase al Frente para la Victoria.

Lo mismo puede suceder con el increíble voto a favor de la reforma de los renovadores salteños
Andrés Zottos y Carlos Sosa. Ambos integran el Interbloque Propuesta Federal, y su presidente, Federico Pinedo, anunció también ayer un pedido de expulsión. Adónde irán ambos si no es al bloque Frente para la Victoria, o algún satélite de éste, confirmando así la mayoría absoluta al gobierno en el futuro. La decisión para los jefes de las bancadas opositoras no será fácil.

El caso del Peronismo Federal es diferente. El propio gobierno está interesado en que esa bancada siga funcionando como tal, acogiendo en su seno a ex duhaldistas pro y contra del gobierno. Consideran que es la mejor manera para contenerlos y negociar.

Pero por la forma en que
José María Díaz Bancalari manejó esa estrategia el miércoles por la noche no parece que ese plan dé resultado por mucho tiempo. Por lo pronto, después del discurso de Bancalari en el recinto, Cristian Ritondo anunció que abandonaba a los ex duhaldistas por no sentirse contenido. Minutos después, los rebeldes al gobierno -que terminaron en minoría frente a los duhaldistas oficialistas en una relación de 18 a 13- hacían malabares por no anunciar la ruptura instantánea de esa bancada.

En la última y tumultuosa reunión del Frente para la Victoria previa a la votación,
Díaz Bancalari había prometido a sus compañeros ex duhaldistas -oficialistas y opositores- un discurso que reflejaría ambas posiciones para mantener la crujiente unidad del Peronismo Federal. Era lo acordado, y nadie más del Peronismo Federal hablaría. No respetó ese acuerdo, sabiendo lo que se vendría, la riojana Alejandra Oviedo, que tomó la palabra antes que Díaz Bancalari.

• Irracional< br><br>

De todas formas, era irracional pensar que un diputado podría presentar ante el recinto las posiciones en contra y a favor de la reforma a la Magistratura y defenderlas con el mismo ímpetu. Menos si el encargado de hacerlo era el primer duhaldista convertido en kirchnerista, que luego fue echado del sol oficial y que incluso repudiado por el Presidente siguió pidiendo clemencia y que lo dejaran volver al redil. Los viajes en el Tango 01 y el café de la Rosada fuerondesde el día que le dijo sí a Hilda Chiche Duhalde recuerdos que atormentaron a Díaz Bancalari.

Ayer, manteniéndose incluso dentro del Peronismo Federal, como le pidió el gobierno, el jefe de esa ya curiosa bancada creyó haber cruzado el Jordán. Pero en ese trayecto regaló lo poco de honorable que le podría quedar al duhaldismo.

Su discurso fue más oficialista que el de cualquier kirchnerista y defendió el proyecto con el mismo ímpetu que cuando ocupaba la jefatura de la bancada PJ.
«Yo les diría que podrían haber empezado con esta reforma no bien se constituyó el Consejo de la Magistratura, porque desde el primer día ya se decía que estaba mal conformado.

Entonces, si hoy existe voluntad de hacer eso, celebro que se haya presentado este proyecto»,
dijo en un tramo mientras desde atrás Luis Barrionuevo le gritaba: «Tiembla Rossi», por el presidente del bloque kirchnerista, en medio de la carcajada de todo el ex duhaldismo.

El Peronismo Federal entregó en ese momento todo: se puso al borde de una ruptura que le quitará la posibilidad de reclamar la vicepresidencia tercera de la Cámara, cargo que legalmente le hubiera correspondido de mantener unidos los 31 miembros; entregó el cargo que como segunda minoría le hubiera correspondido precisamente en el Consejo de la Magistratura -cargo que hoy tiene la arista
Marcela Rodríguez, pero que debe dejar en diciembre- si no se hubiera modificado la ley de ese organismo. Y, finalmente, ayudará como el que más a consagrar para el kirchnerismo la mayoría absoluta en Diputados abriendo la puerta para que el gobierno no tenga límites a la hora de aprobar sus proyectos.

Dejá tu comentario