Pidió ayer el Presidente a la prensa que haga su autocrítica sobre el 24 de marzo de 1976 y el Proceso Militar que entonces se originó. Para Ambito Financiero sería excusa demasiado fácil y escapista, frente al pedido presidencial de autocrítica, aunque sea verdad, decir que en esa fecha aún no existía como medio de prensa. Pero sí existían cuatro de los periodistas que lo fundaron y hoy conducen, mientras el resto casi no tenía ninguna actuación de prensa en esa fecha. Se desempeñaban en otro diario, «La Opinión» de Jacobo Timerman que sería -junto con «The Buenos Aires Herald»- los principales en audacia contra el temor y censura que emanaban del régimen militar.
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Aunque no con riesgo marcado de sus vidas fueron sancionados, cesanteados e incluidos en decretos como subversivos por ese Proceso, aunque no lo eran por sentir respeto a las formas democráticas.
Ya vigente Ambito Financiero y en 5 años de dictadura ninguna recopilación sobre la prensa ignominiosa de esos años incluyó, simplemente porque no hubo, un solo recorte de alabanza o fotos con prominentes jerarcas del régimen militar y sí -reconocemos que tímidas- referencias a cartas manuscritas sobre desaparecidos de quienes luego serían las Madres de Plaza de Mayo. Nada de esto y sí vergüenzas puede exhibir un diario matutino a quien el presidente Néstor Kirchner hace un mes llamó tres veces «prestigioso» en un discurso y que, si tiene que hacer autocrítica, tendría que dedicarse no menos de 100 páginas de mea culpa.
Caído el gobierno militar la posición de nuestros periodistas -y la de este diario- fue y es no caer en resentimientos aunque tuvieran motivos, no mirar el pasado con un solo ojo -generalmente el izquierdo-, nunca perder la objetividad sin la cual la prensa no es tal, porque se envilece, y no sumarse a quienes hoy se rasgan las vestiduras por el 24 de marzo, sus vísperas y su continuidad, cuando tienen las manos manchadas de sangre de inocentes unos y han escrito hasta libros, varios de ellos, en pro de las Fuerzas Armadas del Proceso Militar, sobre todo Aeronáutica, y hoy están sin remordimientos encaramados en el gobierno azuzando venganzas y transformando un 24 de marzo, que debió ser de homenaje a la democracia perdida, de imploración a que los argentinos terminemos las luchas fratricidas con peculiar ensañamiento que caracterizaron nuestra Historia, en un hecho lamentablemente parcializado hacia el dolor de un solo lado. No es bueno.
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