24 de mayo 2004 - 00:00

Autorización motiva desde hoy un durísimo debate

El Congreso tendrá que asumir la responsabilidad, al igual que el Presidente, de aprobar la salida de tropas del país bajo el capítulo VII de la carta del Consejo de Seguridad de la ONU, que es para «imposición de la paz». Así reza expresamente en el proyecto elevado por el gobierno al Congreso -ingresó en el Senado el viernes-, con consideraciones que tratan de explicar que lo del capítulo VII es equivalente a lo que dice el VI, que es de «mantenimiento de la paz». No es lo mismo «imponer» que « mantener» la paz.

En el primer caso, y tratándose de un país donde el Estado ha colapsado, supone una actitud ofensiva y no de mero apaciguamiento o contemplación. Es decir que hablarán las armas y seguramente habrá muertos y heridos. De ambos lados. El proyecto tendrá tratamiento conjunto en las dos cámaras, pero no será votado antes de 10 días si se confirma que esta semana no habrá sesiones.

• Lugar peligroso

Quizá por ello la Argentina ha dicho que su apostadero será en Puerto Príncipe -donde estarán amarrados los dos buques logísticos; uno de víveres y eventual alojamiento; y el otro de combustible, para hacer funcionar los móviles terrestres y aéreos y los grupos electrógenos, porque sólo hay luz dos o tres horas por día-, y no en las playas del norte de la isla. Es una zona conocida como «la mandíbula», que hoy está a cargo de tropas francesas y por donde ingresan y egresan drogas.Y es un lugar muy peligroso.

En el proyecto elevado por el gobierno a la Comisión de Relaciones Exteriores que preside Ramón Puerta, se hace mención a un anexo I: dice que «las tareas específicas del mandato acordado están descriptas en el anexo I del proyecto de ley, y se corresponden con los párrafos operativos 7°, 8° y 9° de la Resolución 1542 (2004) del Consejo de Seguridad» de la ONU.

Y sigue: «La sección primera del párrafo operativo 7° de dicha Resolución comprende aquellas tareas del mandato de Minustah relacionadas con la creación de un entorno de seguridad y estabilidad en Haití, y ha sido expresa y específicamente colocada bajo el capítulo VII de la Carta de la ONU. El Consejo de Seguridad ha adoptado esta modalidad en ocasiones anteriores y ello no implica transformar la operación de mantenimiento de la paz en una operación de imposición de la paz». El argumento de la última parte del párrafo lo dice el gobierno, no la ONU.

Cuando se aclara mucho es porque existen sobradas dudas. En otro párrafo, se lee:
«Cabe aclarar que la utilización parcial del capítulo VII de la carta no cambia el concepto de operaciones de la Minustah, que no está orientado a desarrollar acciones militares ofensivas, sino a generar un entorno propicio para el proceso democrático».

• Urgencia

El proyecto recuerda como argumentopara explicar que ya existe experiencia, aludiendo al envío de tropas de Gendarmería para cumplir funciones policiales: «La República Argentina ha contribuido activamente en el restablecimiento de la situación política y humanitaria en Haití (UNMIH) entre 1993 y 1996, y en la Misión Policial de la ONU en Haití (Miponuh) entre 1997 y 1999». Se agrega: «Nuestro país tiene una prestigiosa y reconocida trayectoria de participación en operaciones de mantenimiento de la paz bajo el mandato de la ONU, y en particular en Haití».

Para recordarles a senadores y diputados que hay urgencia en el tratamiento del proyecto, se subraya: «Cabe destacar que la presente autorización enmarca en lo dispuesto por la Resolución N° 1542 (2004) del Consejo de Seguridad de la ONU, de fecha 30 de abril de 2004, y la misión que nos ocupa tendría como fecha tentativa de inicio el 1 de junio de 2004». Lo firmó Néstor Kirchner, después de haberlo hecho los ministros de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa; de Defensa, José Pampuro; y el jefe del Gabinete, Alberto Fernández.

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