El juez federal Adolfo Bagnasco le pidió ayer al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Julio Nazareno, la realización de una auditoría en el juzgado que dejará vacante los primeros días de marzo cuando presente su renuncia. Una medida similar podría solicitar su par Gustavo Literas, quien analiza -al igual que Bagnasco-renunciar en las próximas semanas aunque, ahora, no tan decidido como en el mes de enero. Bagnasco y Literas tienen proyectado dedicarse a la política, el primero, si le cierra un acuerdo con gobernador de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, para integrar la lista de diputados por la provincia de Buenos Aires, y a la profesión, el segundo, en el estudio jurídico del ex juez de la Corte y ex embajador en Roma Mariano Cavagna Martínez.
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Ambos jueces tienen en sus manos causas que han conmovido el ambiente político y judicial. Bagnasco investiga, entre otras causas, el posible lavado de dinero en bancos argentinos que denunció el gobierno y la presunta responsabilidad de María Julia Alsogaray en la formación de una asociación ilícita en la privatización de la ex ENTel. También acaba de dictarle la prisión preventiva al ex presidente del Banco Central Aldo Dadone -ayer fue derivado desde la cárcel de Marcos Paz al Escuadrón Buenos Aires de Gendarmería donde tiene a otro preso famoso: Víctor Alderete, ex del PAMI-por el supuesto delito de estafa al Tesoro y percepción de coimas y el procesamiento al senador Ricardo Branda (PJ Formosa) por presunta tentativa de cohecho. Literas, en tanto, se encuentra en medio de la investigación de la compra del ex Banco de Mendoza por parte del liquidado Banco República de Raúl Moneta. En esa causa, el ex banquero mendocino está acusado de presunta defraudación y el juez investiga cuál es su relación con cuatro empresas offshore que habrían retirado $ 30 millones del banco unos días antes de su cierre por parte del Central. Esas cuatro empresas -Ludgate Investment Ltd., South Wark Asset Management Ltd., Lolland Stocks Ltd. y Scott & Chandler Ltd.- con asiento en Bahamas fueron denunciadas por la diputada Elisa Carrió como vinculadas con el República pero en el expediente judicial no figura prueba alguna y el Tesoro del Reino Unido -tiene jurisdicción sobre Bahamas-no respondió al exhorto que hace un año le mandó Literas.
Bagnasco le solicitó por nota a Nazareno «una revisión integral de su juzgado, sin perjuicio de las facultades de superintendencia de la Cámara Federal porteña, que es el tribunal superior del juez y quien ya habría designado a Juan José Galeano para que lo reemplace. Ocurre que la mayoría de los jueces federales se encuentran enfrentados con este Tribunal, de quien creen que los persigue permanentemente. La actitud de Bagnasco fue considerada «inusual» por algunos camaristas consultados, ya que no es corriente que un juez pida su propia auditoría. Pero Bagnasco quiere salirle al cruce de las denuncias que realizaron en su contra ante el Consejo de la Magistratura días pasados, por presunto mal desempeño e inconducta moral, luego de que Bagnasco hizo públicas sus aspiraciones políticas de la mano del PJ bonaerense.
Una de las denuncias fue realizada por el diputado frepasista e integrante del propio Consejo, Pablo Fernández, quien cuestionó al juez por haber expresado su apoyo a un partido político antes de haber renunciado, lo cual constituiría una violación al Reglamento de la Justicia Nacional. La otra fue formulada por la viceministra del Interior, Nilda Garré, también del Frepaso. En tanto, Literas también está denunciado ante el Consejo de la Magistratura por la diputada Carrió, pero su expediente aún no ha sido tratado.
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