Béliz pelea hasta la Corte banca porteña
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Bravo superó en 2.511 votos a Béliz, pero sólo si suma las boletas de los dos partidos por los que compitió: ARI y Nuevo Milenio que llevó como postulante a diputado a Juan Carlos Dante Gullo, quien no llegó a la banca pero obtuvo 54.054 votos, de acuerdo con los cómputos difundidos por la Junta Electoral.
Béliz además de pedir el lunes a la Justicia que no se sumaran los votos de las dos listas de Bravo, recusó a Servini de Cubría, argumentando que la jueza ya había autorizado a la fórmula Bravo-Susana Rinaldi a competir en boletas de distinto número. El también lo hizo, pero la diferencia es que la fórmula Béliz-María Laura Leguizamón, llevó en los dos casos el sello de Nuevo País. En una tira con Irma Roy como candidata a diputada nacional y en otra al conservador Roberto Azaretto. Ese candidato no llegaba ayer a la banca, pero había aumentando considerablemente su caudal de votos, porque en el escrutinio provisorio no se le habían cargado los sufragios en algunas mesas.
Azaretto, con la apertura de las casi 800 mesas y el conteo de 72 que no se había escrutado, agregó más de 2.000 sufragios, pero no le alcanza para ingresar al Congreso.
Ayer los contrincantes se dedicaron distintas frases en medio de la puja.
Carrió aseguró que Bravo « es senador nacional por voluntad popular, legitimidad y legalidad» y cuestionó « la base de inmoralidad que subyace» en la impugnación jurídica realizada por Béliz. No explica ese límite que quiebra Béliz al competir con Bravo. Este, con más estaño, combate al ex ministro de Menem con una chicana de tablón: «Los partidos se ganan en la cancha, no en la AFA».
El belicismo sostiene que la Constitución es clara al señalar que se suman los votos por «partido», pero Carrió retrucó con que «si nos atenemos estrictamente a esa palabra ninguno puede ser senador en este país».
Bravo, con una cuota de humor después del reñido escrutinio recordó que a Fernando de la Rúa en 1989 «le birlaron la banca de senador en el colegio electoral y luego ganó todas las elecciones hasta llegar a presidente de la Nación».
Béliz se quejó por la negativa de abrir la totalidad de las 6.240 urnas y acusó al ARI de «sangrar por la herida». «Desde la soberbia que los caracteriza esperaban ganar la elección y ahora no les queda más camino que la trampa y el agravio personal para pretender imponer su voluntad», refutó, en el inicio de la contienda que una vez que llegue a la Corte deberá también resolver el Senado.



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