8 de noviembre 2001 - 00:00

Béliz pelea hasta la Corte banca porteña

Béliz pelea hasta la Corte banca porteña
La Junta Electoral de la Capital Federal difundió ayer el resultado definitivo de la elección a senador, que confirmó las bancas de la mayoría para Rodolfo Terragno y Vilma Ibarra de la Alianza, pero dejó abierto el debate sobre a quién corresponde el escaño por la minoría. La pelea entre Alfredo Bravo, del movimiento ARI de Elisa Carrió, y Gustavo Béliz, de Nuevo País, recién comienza hoy en los Tribunales y podrá terminar en la Corte Suprema. Es el primer caso de este tipo, que se le presenta a la jueza electoral María Romilda Servini de Cubría, porque es la primera vez que se renueva la totalidad del Senado con la Constitución modificada en 1994. La decisión de cómo se interpretará el artículo 54 de la Carta Magna, sentará así precedente para las elecciones posteriores.

Bravo
superó en 2.511 votos a Béliz, pero sólo si suma las boletas de los dos partidos por los que compitió: ARI y Nuevo Milenio que llevó como postulante a diputado a Juan Carlos Dante Gullo, quien no llegó a la banca pero obtuvo 54.054 votos, de acuerdo con los cómputos difundidos por la Junta Electoral.

• Recusación

Si se toma al pie de la letra el artículo en cuestión, la banca de la minoría corresponde al «partido» con más votos. Carrió refutó ayer ese argumento al consagrar a Bravo en público, diciendo que de ese modo tampoco deberían considerarse las alianzas electorales.

Béliz
además de pedir el lunes a la Justicia que no se sumaran los votos de las dos listas de Bravo, recusó a Servini de Cubría, argumentando que la jueza ya había autorizado a la fórmula Bravo-Susana Rinaldi a competir en boletas de distinto número. El también lo hizo, pero la diferencia es que la fórmula Béliz-María Laura Leguizamón, llevó en los dos casos el sello de Nuevo País. En una tira con Irma Roy como candidata a diputada nacional y en otra al conservador Roberto Azaretto. Ese candidato no llegaba ayer a la banca, pero había aumentando considerablemente su caudal de votos, porque en el escrutinio provisorio no se le habían cargado los sufragios en algunas mesas.

Ahora los jueces Dupuy y Héctor Damarco, quienes con Servini y el secretario Ramiro González conforman la Junta Electoral, deben resolver primero la recusación y después la cuestión de asignación de la banca, una decisión que tendrían lista recién el jueves de la semana próxima.

En el conteo hubo pérdidas y ganancias para distintos candidatos. Mientras que Béliz sumó 4.660 votos que no tenía en el escrutinio provisorio, Bravo agregó 3.300, pero perdió unos 300 de la lista de Gullo que se habían contado de más. Así la cuenta resultó para el ex legislador 226.999 y para el socialista de 175.458 por el ARI y 54.054 por Nuevo Milenio.

Daniel Scioli, quien renovará la banca después de encabezar la boleta de diputados de Unión por Buenos Aires (PJ-cavallismo), subió y amplió la diferencia con Roy de la otra lista peronista, a la que termina aventajando por más 33.600.

Azaretto,
con la apertura de las casi 800 mesas y el conteo de 72 que no se había escrutado, agregó más de 2.000 sufragios, pero no le alcanza para ingresar al Congreso.

Ayer los contrincantes se dedicaron distintas frases en medio de la puja.

Carrió
aseguró que Bravo « es senador nacional por voluntad popular, legitimidad y legalidad» y cuestionó « la base de inmoralidad que subyace» en la impugnación jurídica realizada por Béliz. No explica ese límite que quiebra Béliz al competir con Bravo. Este, con más estaño, combate al ex ministro de Menem con una chicana de tablón: «Los partidos se ganan en la cancha, no en la AFA».

El belicismo sostiene que la Constitución es clara al señalar que se suman los votos por «partido», pero
Carrió retrucó con que «si nos atenemos estrictamente a esa palabra ninguno puede ser senador en este país».

Bravo
, con una cuota de humor después del reñido escrutinio recordó que a Fernando de la Rúa en 1989 «le birlaron la banca de senador en el colegio electoral y luego ganó todas las elecciones hasta llegar a presidente de la Nación».

Béliz
se quejó por la negativa de abrir la totalidad de las 6.240 urnas y acusó al ARI de «sangrar por la herida». «Desde la soberbia que los caracteriza esperaban ganar la elección y ahora no les queda más camino que la trampa y el agravio personal para pretender imponer su voluntad», refutó, en el inicio de la contienda que una vez que llegue a la Corte deberá también resolver el Senado.

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