Gustavo Béliz terminó por dividir a su tropa con el acuerdo político con Néstor Kirchner y generó una ruptura interna en su partido vecinal Nueva Dirigencia.
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El aún candidato a senador porteño, al sumarse la semana pasada a los equipos de trabajo de la campaña presidencial del gobernador de Santa Cruz, desató una dura polémica entre sus acólitos. Dos de los cuatro diputados de la Ciudad que integran el subloque ND dentro del PJ ya le expresaron su rechazo a esa alianza informal. Lucio Ponsa Gandulfo y María Laura Leguizamón aseguraron que no compartirán las tertulias con los kirchneristas, mientras que el belicista Jorge Srur, en cambio, piloteará los equipos técnicos del santacruceño.
La división es una nueva consecuencia de las indefiniciones de Béliz, quien se jactó en el '99 de darle un portazo a Eduardo Duhalde y luego se reconcilió con Domingo Cavallo para disputar la fórmula porteña de jefe y vice de la Capital Federal que salió perdedora en 2000. En el último cuarto oscuro de octubre de 2001, el ex ministro de Carlos Menem se reafilió al peronismo de la Ciudad, que le hizo varias concesiones hasta enmendar la carta orgánica partidaria para que los afiliados a su partido pudieran también reafiliarse al PJ como él. Alentó, con ese regreso, a los peronistas que lo siguen desde que hizo alianza con Jorge Argüello y Patricia Bullrich, otra sociedad que desarmó. Sin embargo, luego Béliz compitió como candidato a senador por fuera del PJ, que le ofrecía el puesto, pero en una lista de unidad en la que Daniel Scioli sería candidato a diputado nacional. En ese momento, el ex legislador porteño se negó a compartir esa boleta con el actual secretario de Turismo y terminó disputando ante la Justicia la banca en el Senado a Alfredo Bravo, del ARI, por una diferencia en la presentación de papeletas. Una corte de conjueces deberá resolver la cuestión y, de hacerlo a favor de Béliz, algunos especulan con que asumiría ese escaño y dejaría de lado su pelea por la jefatura de la Capital Federal, dando así una explicación a sus últimos movimientos. Tras la elección de 2001, Béliz se divorció de su aliada Irma Roy y de Gerardo Conte Grand, los dos diputados nacionales tras esa votación que como rédito le dejó a ND la disputa judicial por la banca. «Creemos que, con la integración a los equipos de Kirchner, Gustavo trata de seducir al electorado de centroizquierda, pero terminará perdiendo sus propios votos, los de centroderecha», refutan los rebeldes belicistas ante la novedad.
Con otro argumento, el mismo grupo sostiene que «no había necesidad de elegir un candidato a presidente cuando las elecciones en la Capital Federal serán separadas». Creen que Béliz incluso apostará a algo más dentro de las filas de Kirchner y que «no tiene sentido con un candidato a presidente que va a perder la elección», sentencian. Kirchner, poco favorecido en los sondeos de intención de voto, suma en cambio en un distrito en el que tiene poca presencia, como es la Ciudad de Buenos Aires. Es el tercer candidato a jefe de Gobierno que alienta su jugada. El primero fue Aníbal Ibarra, quien sueña con un frente que integre al gobernador de Santa Cruz y Elisa Carrió. El jefe porteño contempla el acercamiento de Béliz y prefiere mantener silencio hasta saber si perdura y cómo en el tiempo. El otro es Rafael Bielsa y su grupo, quien alabó el pensamiento del santacruceño.
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