Néstor Kirchner y el cardenal Jorge Bergoglio negocian en estas horas, a través de sus delegados informales, un encuentro para buscar mejorar las relaciones entre la Iglesia y el gobierno. El cardenal primado, flamante titular de la Conferencia Episcopal por los próximos tres años, espera poder tender puentes con el gobierno en esa gestión mediadora. Y también hacer notar al poder político que, en la medida en que haya cierta intemperancia para recibir críticas, también del lado de los hombres de la Iglesia se ven exacerbadas las reacciones. Ayer, obispos a los que habitualmente no se los escucha salieron a expresar el fastidio que les generó el Presidente en su equívoca evaluación del documento del Episcopado, hecho conocer a fines de la semana pasada.
Néstor
Kirchner
recibe ayer
alborozado
la bendición
de un
sacerdote
en el palco
al que se
subió en
Quilmes
para un
nuevo acto
partidario.
Difícil saber
el efecto que
ese gesto
del sacerdote
produjo
en el alma
presidencial.
El cura párroco Osvaldo Musto, ex titular de Cáritas Buenos Aires, afirmó ayer que en los próximos días se producirá un encuentro entre el nuevo titular del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio, y Néstor Kirchner para intentar llegar a un acuerdo que mejore las relaciones entre el gobierno y la Iglesia. Algo que seguramente está en el interés de los sacerdotes y obispos; se ignora si está en el interés de Kirchner. Musto ratificó que, en el último documento difundido por la Conferencia Episcopal, «nuncase apuntó a criticar al Ejecutivo». La posibilidad de un encuentro entre el primado y el Presidente fue confirmada anoche al ser consultadas fuentes cercanas a Bergoglio.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al mismo tiempo Musto consideró «desafortunadas» las expresiones de Kirchner y cuestionó su pretensión de señalar a la Iglesia cuál es su propio rol. «ElPresidente no está autorizado -con todo el respeto que nos merece- ni siquiera a designarse su propio rol, porque lo tiene asignado por la Constitución Nacional, y el rol de la Iglesia lo tiene asignado por el Evangelio», dijo Musto. Además afirmó que «la Iglesia hay una política que debe hacerla, que es la política de contribución al bien común, que es la forma más alta de la política». No obstante, el párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Balvanera confió en que puede haber un puente de comunicación entre el gobierno y la Iglesia, pese a las duras críticas que el Presidente ha hecho a los obispos. «El documento de la Conferencia Episcopal nunca apuntó a criticar al gobierno, sino a toda la sociedad, para que se comprometa más con la causa de la pobreza», indicó Musto, un sacerdote que solía concurrir a los actos de Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Gustavo Béliz y otros políticos del peronismo.Del mismo modo, el religioso destacó que, con respecto a la actitud de la Iglesia durante la última dictadura militar, el Episcopado «ya ha sacado varios documentos en donde pidió perdón por esos hechos». «Kirchner forma parte de la Iglesia y debe tener una postura más conciliadora para sacar adelante el país. Esperemos que el diálogo entre el gobierno y la Iglesia no se demore», señaló este sacerdote. Informate más
Dejá tu comentario