14 de septiembre 2005 - 00:00

Bush viene, cree Kirchner

NuevaYork (enviado especial) - Néstor Kirchner celebró anoche que George W. Bush estará en la Argentina en noviembre próximo para la cumbre presidencial de Mar del Plata. Es lo que el Presidente creyó entender luego del breve encuentro que mantuvo con el mandatario de los Estados Unidos en un cóctel en masa en el Waldorf Astoria Hotel, ayer el lugar más vigilado del planeta.

El Presidente concurrió junto con Cristina de Kirchner a lo que en realidad se resolvió en un interminable besamanos. Como es hombre de suerte -resistente al fluidoy lo beneficia la letra del abecedario con la «A» de Argentina, fue el primero en estrecharle la mano y hasta tuvo tiempo para comentarle que el país trabaja para esa cumbre de presidentes. Por las sonrisas y el saludo que escuchó, Kirchner cree aventados los temores de que Bush se ausente de esa cumbre, lo cual le quitaría gravitación al encuentro. Kirchner terminó anoche en un restorán italiano con su comitiva de funcionarios y legisladores la primera jornada en Nueva York.

El día lo dedicó al descansoy a decidir cuál será su intervención hoy en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, justificativo formal de su presencia aquí.

Decidió anoche que hablará dos veces y no tres. Primero lo hará en la reunión del Consejo de Seguridad a las 9, donde leerá una pieza que desplegará el argumento de que un mundo desigual alimenta la inseguridad y el terrorismo. La prosa se la ponen entre Rafael Bielsa y Carlos Zannini, luego de escucharel informe del embajador-César Mayoral, representante ante el organismo.

• Inversiones

Un segundo discurso lo dirá el Presidente ante el plenario de la ONU y será la pièce de résistence de este viaje: explicará que él vino a la ONU hace dos años a decir cuáles eran sus problemas y cómo los iba a solucionar. Ahora dirá que cumplió y que viene a buscar inversiones al país. El borrador al que accedió este cronista describe dos ejes: uno, que el pago de la deuda con los bonistas fue un éxito y era lo que se podía hacer, pese a los reproches de sus adversarios. El otro, que cualquier programa de crecimiento debe ser sustentable, es decir que hay que buscar inversiones de largo plazo y no capitales golondrina.

Ayer Kirchner dedicó la mañana, apenas llegó, a la bicicleta fija, después almorzó con ministros y legisladores en el restorán Bice, uno de sus predilectos, y por la tarde se entregó a una larga siesta hasta que le presentaron los borradores de los dos discursos. Allí decidió que en un tercer encuentro sobre financiamiento del desarrollo -en el que debía representar al Grupo de Río-se hará representar por el vicecanciller
Jorge Taiana.

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