Carlotto reiteró que se abran archivos de SIDE durante la dictadura

Política

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, reclamó ante la Justicia que se abran los archivos de la SIDE "en los que podría haber datos" acerca de los nietos desaparecidos, al confirmar la existencia de un "plan sistemático" para el robo de bebés durante la última dictadura militar.

Carlotto reclamó que "les caiga todo el peso de la ley" a los responsables de la apropiación ilegal de niños, pero advirtió que las Abuelas no buscan "venganzas", sino esa que será "la única manera de que no existan nunca más ni los golpes de Estado ni las dictaduras".

Al declarar por segunda vez como testigo en el juicio que lleva adelante el Tribunal Oral Federal 6 de la Capital Federal por el plan sistemático de robo de bebés, Carlotto indicó que además de los 103 casos de hijos de desaparecidos recuperados por las Abuelas "está comprobado que la gran mayoría fueron entregados a miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o civiles cómplices" dentro de "un plan siniestro" y que un número significativamente menor de niños "fue adoptado por personas que lo hicieron de buena fe".

"Por una puerta los abuelos y los familiares reclamábamos a los jueces por nuestros nietos y por otra puerta esos jueces los entregaban a los militares", destacó Carlotto al dar su testimonio en el juicio, que tiene entre los acusados a los exdictadores Jorge Videla y Reynaldo Bignone.

Entre otros, citó el caso del matrimonio Lanuscou-Miranda, que fue asesinado junto a sus hijos menores, uno de ellos una bebé, pero cuyo cadáver nunca apareció al ser exhumados todos los cuerpos en 1983, por lo que se presume que "Matilde está viva" y las Abuelas "la están buscando". En este caso, las sospechas y la búsqueda está apuntada a la hija adoptiva de la propietaria del diario Clarín, Ernestina Herrera de Noble. "Creemos que puede ser la joven Lanuscou-Miranda", reveló Carlotto.

Asimismo, confirmó la existencia de al menos dos maternidades clandestinas que funcionaron en la Escuela de Mecánica de la Armada y en Campo de Mayo, y sostuvo que de confirmarse los dichos de un ex conscriptos respecto del nacimiento de su nieto todavía no hallado (hijo de su hija Laura Carlotto) en el hospital Militar Central, esta sería un tercer centro destinado a los partos de detenidas.

La dirigente confirmó haber mantenido una entrevista con el exsoldado Carlos López López quien le relató que a comienzos de 1978 fue asignado en el "hospital Militar Central a que cuidara una subversiva, con orden expresa de que si intentaba escapar que la matara".

Al observar por la puerta entreabierta pudo ver a una joven engrillada que estaba por dar a luz, pero no pudo recavar mayores detalles porque tocó el cambio de guardia.

Al regresar al día siguiente al lugar, le relató que reconoció a un militar de apellido "Minicucci" quien le ordenó a los directores del nosocomio que la duerman, pero como ellos se negaron lo hizo él mismo.

Ese militar sacó a la mujer en silla de ruedas, pero "a las pocas horas una persona delgada y de anteojos oscuros se llevó al niño", tratándose, según pudo deducir después de la difusión pública de las fotografías, de Laura Carlotto.

En ese sentido, Estela -durante su extensa declaración- no descartó que su nieto "pueda haber nacido en el hospital Militar", pero aunque no se tratara de él ni de su hija "queda demostrado que pudo haber sido una especie de maternidad clandestina".

Si se hubiera tratado de Laura, después "la llevaron nuevamente a 'La Cacha' (el centro clandestino donde estuvo secuestrada) para permanecer allí dos meses para luego asesinarla".

De la permanencia de Laura en La Cacha dio cuenta en el juicio la abogada santafesina Alcira Ríos, mientras este lunes Carlotto confirmó que al exhumarse el cuerpo acribillado de su hija, se encontró "un corpiño negro", que la letrada le regaló a modo de despedida.

Además, en esa exhumación el Equipo Argentino de Antropología Forense le confirmó que la chica había sido madre antes de su asesinato, por las huellas en la pelvis. "Sos abuela", recordó que le dijeron los antropólogos, en tanto negó que Laura haya muerto en un enfrentamiento.

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