10 de abril 2003 - 00:00

Carrió apoyará ahora a Solanas en Capital

El debate sobre las fechas de elección en la Capital Federal precipitó decisiones entre candidatos locales y también nacionales. Carlos Menem vio en la pelea final entre Mauricio Macri y Miguel Angel Toma una prueba de que el empresario no tiene en sus proyectos ninguna alianza con el peronismo. Por eso relanzó la candidatura de Gerardo Sofovich como jefe del Gobierno porteño que, en realidad, es otro intento de quebrar la "prescindencia" de Macri en la elección presidencial. Esa prescindencia le impide hoy tener en Capital a Menem quien le controle las urnas el 27 de abril. Con Sofovich en carrera, cree Menem, Macri puede verse interesado en retomar una negociación con él. Algo parecido ensayó Elisa Carrió, cuya chance nacional en la Capital se perjudica con la "prescindencia" de quien cree sería su socio natural en el distrito: Aníbal Ibarra. Para eso le lanza la amenaza de una candidatura de Fernando "Pino" Solanas, que puede sacarle más votos a Ibarra que Luis Zamora. Es otra invitación a quebrar la veleidad ibarrista de coquetear con muchos, pero sin cerrar nunca con nadie.

El cineasta Fernando «Pino» Solanas es el candidato más firme a representar la franquicia del ARI de Elisa Carrió en la Capital Federal. La posibilidad de que «Lilita» hiciera un enjuague con Aníbal Ibarra para los comicios del 8 de junio quedó congelada, después de que el aspirante a la reelección en la jefatura de Gobierno insistiera en que será prescindente de la elección presidencial del 27 de abril.

El arismo pretendía que, a cambio del apoyo en la Ciudad, Ibarra se jugara en favor de Carrió
. Al frentista le pareció suficiente recompensa no apostar sus fichas a Néstor Kirchner o a otro pretendiente que no fuera la ex radical. Terminó de distanciarlos que Ibarra se negara a colgarse la papeleta de legisladores del ARI: pretendía que se acoplaran a la misma lista que compartirán Norberto La Porta y los socialistas, más los caciques del Frente Grande. Los lilistas exigían que se les respetara un perfil propio en la contienda metropolitana. «Ya tengo un compromiso con el PS y no puedo hacer excepciones», respondió el responsable del Ejecutivo de la Ciudad a los emisarios de Carrió. Con ese panorama, salieron a buscar un candidato propio para jefe de Gobierno. Así recobró vigencia Solanas.

«Pino»
es un emblema del antimenemismo: fue objeto de un atentado que el cineasta vinculó con sus diatribas contra la privatización de YPF y la reapertura de las galerías Pacífico. En una película de 1991, «El viaje», coló un pintoresco personaje -a cargo del actor Atilio Veronelli que parodiaba a Carlos Menem, el presidente Rana. Por supuesto, será un duelo aparte, si prospera la postulación de Gerardo Sofovich (ver aparte).

•Sorpresa

En 1993, llegó al Congreso, tras conseguir una banca de diputado por la provincia de Buenos Aires. Antes, había arañado 8% de votos como aspirante a senador por el mismo distrito. Al año siguiente, cuando se eligieron convencionales constituyentes, convirtió al Frente Grande en segunda fuerza bonaerense, detrás del PJ y adelante de la UCR. Fue una sorpresa, aún para los más optimistas.

En esa época, Carlos Chacho Alvarez se había concentrado en territorio porteño, con la idea de catapultarse a la intendencia. Solanas podría haberse convertido en candidato a gobernador o bien presidencial, de haberse mantenido la sociedad con Alvarez y el Frente Grande. Pero el acuerdo -como todo lo que anudó Chacho-tuvo fecha de vencimiento temprana. Alvarez pretendía correrse hacia la derecha, asentarse como socialdemócrata del peronismo y desligarse del izquierdismo anti-modelo de «Pino» y Cía, que aquél consideraba «testimonial» (¿será este perfil el que atrajo a Carrió?).

En el '95, el futuro ex vice de Fernando de la Rúa había trabado enlace -también efímero, no hace falta aclararlo-con José Octavio Bordón, con quien hizo buenas migas en la constituyente de Santa Fe. El discurso de Solanas, convencional al igual que Chacho, estaba fuera de circulación, a oídos del siempre movedizo Alvarez.

Desde entonces, Solanas mantuvo el sello del Frente del Sur, aunque pareció más cómodo en el ámbito cultural que en el partidario. Mantuvo el escaño en la Cámara Baja hasta 1997. En agosto de 2002, su nombre volvió a salir al ruedo. Adolfo Rodríguez Saá quiso tentarlo para que lo acompañara en el proyecto presidencial. La idea habría sido sugerencia de Alberto Rodríguez Saá. El director de «El exilio de Gardel» se mostró intransigente y asoció el apellido del sanluiseño al de Menem y otros dómines del PJ, con quienes prefiere no tener trato.

La promoción de «Pino» produjo anoche la primera baja entre los socios del ARI. Dante Gullo, del Partido Popular Nuevo Milenio, dio un portazo con la excusa de que ya no podía soportar el «autoritarismo» y el «doble discurso» de Carrió. «En nombre del progresismo -le copió el formulario de denuncias a «Lilita»- se utilizan prácticas reñidas con la trasparencia y la democracia». Sin dar nombres, subrayó que el desencadenante del divorcio fue el cierre de alianzas en la ciudad de Buenos Aires.

Gracias a la entente con el ARI,
Gullo colocó al socialista Alfredo Bravo a las puertas de convertirse en senador por la minoría en este distrito, según reafirmó un dictamen del procurador general de la Nación. Aún cuando hay un litigio con Gustavo Béliz que reclama la misma banca ante la Corte Suprema, podría darse la paradoja de que

Bravo logre, finalmente, sentarse en la Cámara Alta gracias a Gullo, justo ahora que ambos dejaron de pertenecer al arismo. El PS rompió con Carrió en octubre del año pasado.

La jefa espiritual del ARI acarrea varias bajas, casi un récord para políticos en campaña:
las más recientes tuvieron que ver con la selección de candidatos. La coronación del conservador mendocino Gustavo Gutiérrez como vice precipitó la deserción de Francisco «Barba» Gutiérrez, diputado del Polo Social, hace poco más de un mes.

Dejá tu comentario

Te puede interesar