Carrió: "El kirchnerismo desaparece si yo gano"

Política

A bordo del Lear Jet LVBAN (enviada especial) - Elisa Carrió imagina su eventual gobierno nacional con un kirchnerismo fuera de escena. Repite que no se volverá a presentar a una votación, si pierde la del domingo 28, mientras anima a su tropa a bordo de un jet de siete plazas que la traslada durante su campaña por el país. En uno de esos vuelos, conversó con este diario.

Periodista: ¿Qué hará el domingo 28 como primera movida política, llegue o no al ballottage?

Elisa Carrió: El 28 de octubre ya estamos haciendo una elección espectacular, histórica. O es la presidencia porque hay ballottage o es la construcción de la oposición más sólida de los últimos años.

P.: ¿Otra coalición?

E.C.:
En cualquiera de los casos hay que llamar a formar una coalición más amplia, para gobernar o ser alternativa de poder. Hay que hacer un llamado a todos los votantes de los opositores para que estén con nosotros.

P.: No a partidos...

E.C.:
Ampliar con la mejor gente, la más capaz, más honesta. No una alianza partidocrática.

P.: ¿No se desgasta de tantoarmar y desarmar alianzas?

E.C.: No se trata de partidos, sino de personas y conductas; de hecho, la coalición se armó cuidadosamente para que no sea un rejuntado.

P.: ¿Por qué no se postulará más?

E.C.: Voy a seguir ayudando a construir y consolidar liderazgos más jóvenes que lleguen a la presidencia en 2011, pero la última oportunidad para votarme es ésta (sonríe).

P.: ¿Por qué esta vez?

E.C.:
Porque, en primer lugar, estoy casi segura de que voy a ser presidenta y, en segundo lugar, porque hay que saber retirarse y darles paso a las nuevas generaciones. No quiero ser como Frondizi, Alfonsíno Duhalde...

P.: ¿Tiene ventaja como mujer?

E.C.: No, pero hay un cambio profundo entre la elección de 2003 y ésta. En 2003 la discriminación era impresionante por ser mujer. El hecho de que hayamos tenido candidata mujer disputando la presidencia en 2003 ya abrió el camino...

P.: En ese sentido, entonces para usted es bueno que se presente Cristina Fernández...

E.C.: En ese sentido, no sólo es bueno que seamos dos mujeres, sino que queda claro que son estilos políticos diferentes. Lo que demuestra que las mujeres tampoco somos iguales.

P.: ¿Por qué cree que hay cierto desinterés por la campaña?

E.C.: Es la campaña oficial. Como en el 95, es idéntica a la de Menem. En ese momento, la campaña oficialista era que los diarios no hablen ni de campaña electoral ni de ballottage. Exactamente igual que ahora.

P.: Pero la gente no parece atenta...

E.C.: Yo creo que la sociedad está escuchando. En Córdoba no había clima de campaña. Los climas de campaña cada vez son más cortos, los últimos cuatro días son claves. Esta elección se puede estar decidiendo el sábado anterior, porque hay muchísima gente que decidió ya que a la candidata oficialista no la votan.

P.: ¿Qué es lo que más resultado le da, afiches, actos?

E.C.:
En general, da mas resultados presentar propuestas y equipos. A mí me gusta esta campaña porque es un escenariotranquilo y me gusta que el poder crea que gana sin ballottage porque evita las campañas sucias. Y me gusta no liderar hasta el final las encuestas porque me permite crecer en ese último tramo. Yo siempre estaba muy alta seis meses antes e iba bajando, ahora voy subiendo.

P.: ¿Y ahora cómo está?

E.C.:
Estamos en clarísimo crecimiento consolidado. En el segundo lugar vamos a sacar 10 puntos más que lo que dicen las encuestas.

P.: ¿Se imaginó asumiendo la presidencia con Kirchner entregándole el mando?

E.C.: Lo que me imagino es una sociedad que pueda ser artífice de un cambio en su propia historia y por medios morales y desde la vida y la paz y no de la bronca.

P.: ¿Y al kirchnerismo como opositor se lo imaginó?

E.C.: No hay más kirchnerismo si yo gano. Desaparece el kirchnerismo, quizá vuelva el peronismo. Tenemos que usar los años de prosperidad económica para la República, para la ética, para el desarrollo económico, para la previsibilidad en las reglas y para la Justicia social. No para el autoritarismo, la soberbia, la manipulación económica y el uso de los pobres.

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