Carrió más contra socialistas se suma a campaña antiaborto
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concepción.
•Guerra antigua
Para los socialistas, «la ley fue el detonante», dicen, para referirse a la reunión de hace un mes, cuando Carrió les endilgó: «Ahora yo tengo mi partido». Lo que interpretaron como que no los necesitaba más. Luego dejaron pasar los días para ver si la legisladora cumplía su promesa de dejarlos participar en la elaboración de su programa de gobierno, el que finalmente terminaron de conocer una vez que fue presentado. Esa fue una de las razones por las cuales ni siquiera Alfredo Bravo participó del acto de lanzamiento, herido a la vez por las disidencias con respecto a la natalidad y al proyecto de la discordia que presentó el diputado Rubén Giustiniani.
•División
Sobre esa norma, Carrió aseguró que «la despenalización sólo para tres casos específicos no lleva a la unión sino a la división». «No estoy a favor de la despenalización. He peleado la Ley de Salud Reproductiva, de la que soy autora, y he peleado contra todas las presiones, pero no soy abortista», aseveró, y después dijo que no quería hablar más del tema (no del aborto sino del socialismo).
El proyecto de Giustiniani proponía despenalizar el aborto en casos de embarazos de riesgo grave de salud física o psíquica para la mujer, cuando el embarazo proviene de una violación o estupro o cuando se certifica la inviabilidad de vida extrauterina del feto.
Carrió prometió «militar en contra de la despenalización del aborto», mientras los socialistas creen que la única posibilidad electoral ahora es sumarse sin pretensiones a la cruzada reeleccionista de Aníbal Ibarra y pasar en soledad el cuarto oscuro presidencial.




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