18 de junio 2001 - 00:00

Carrió sigue siendo la esperanza de Alfonsín para salvar la Alianza

Raúl Alfonsín con Aníbal Ibarra se empeñan ahora en regresar a Elisa Carrió a la Alianza, al menos, en una lista electoral que no la saque del ARI.

Si algo ambiciona en lo inmediato Ibarra es que en la Capital que gobierna la Alianza gane el 14 de octubre las elecciones nacionales, algo que apetece como rédito propio, más que como una ofrenda al Presidente.

Para ese objetivo el frepasista encontró un aliado-jefe de lujo, Alfonsín, con el que se reparte diversas tareas en la estrategia electoral, urdir una trama que lleve finalmente a la rebelde Elisa Carrió -de quien Ibarra admira y añora su discurso de fiscal-sea la candidata a senadora de la Alianza.

Ya son habituales las visitas del frepasista a Alfonsín (lo consultó tres veces en los últimos diez días) después de encumbrar a funcionarios alistados con el radical en su gabinete porteño.

La idea que tejen es repartir las tiras que irán al cuarto oscuro: la de senadores (Carrió-Alfredo Bravo o quizá Chacho) para el movimiento ARI que bendice la radical, y la de diputados nacionales para los aliancistas, todo una misma boleta. Quiere Ibarra que ese acuerdo oficie de refundación de la Alianza en la que la coalición recuperaría, aún con sello aparte, a la tropa retirada y podría alcanzar así la mayoría de votos en el distrito que le marcan las encuestas.

Parte de ese plan, Ibarra se lo llevó a Fernando de la Rúa el jueves pasado cuando, tal como anticipó este diario, se distrajo a la salida de la reunión del Consejo de Seguridad y pasó por su despacho en la Casa Rosada con la excusa de saludar al convaleciente Presidente. El resultado de ese corto encuentro se traduce en una frase que los radicales más cercanos al entorno de De la Rúa le endilgan en esas ocasiones: «no estoy a favor, ni en contra, todo lo contrario».

Paz interna

«Son esos momentos en los que no sabemos bien qué piensa o qué dejará hacer», confió un diputado nacional delarruista de la Capital, interesado en el pacto, que como plus llevaría la paz a la UCR porteña, porque evitaría, con esa candidata taquillera, disputar internas partidarias.

La cuestión que intentarán instalar, en caso de que todo sea posible, es que
«el gobierno es una cosa y las elecciones, otra. Las elecciones las juegan los partidos políticos, no el gobierno y así hay que respetar a los candidatos de los partidos». Esa premisa abriría el permiso para que el delarruismo más herido por Carrió, pueda atajar a la diputada en una boleta compartida.

Carrió,
de todos modos, ya había encargado la apertura de un local para búnker de campaña en el centro de la Capital, a través del economista Manuel Herrera.

Alfonsín
por su lado se reunió con Bravo el jueves para sondearlo en la oferta, después de que el miércoles, Ibarra visitara al ex presidente en sus oficinas de la ciudad. El socialista le vetó la idea en principio, pero a su estilo, Alfonsín le pidió que pensara en ese camino de «recomposición de la Alianza con conceptos fundacionales». Mientras tanto, avanza el radical en su tarea de convencimiento sobre Carrió (creen además que la diputada podría convertirse en la autora intelectual del regreso de Alvarez a la política).

Señales

A Ibarra lo inquieta la visión de un segundo o tercer puesto en las elecciones de octubre, que en el distrito que gobierna se devalúe el voto que lo consagró, menos en el primer año de su gestión y sobre todo con Carlos Chacho Alvarez dejándole libre la ruta para esas cuestiones de ingeniería partidaria. Todo un debut.

El frepasista ya envió señales al Socialismo Democrático de Bravo: cuando los dos legisladores porteños de ese partido que integraban la Alianza (
Raúl Puy y Fernando Finvbard) comunicaron por escrito que se separaban del bloque, Ibarra les pidió que permanecieran dentro del subloque Frepaso, que mantengan en hegemonía las 7 bancas. La excusa para convencerlos de esa movida chica fue que «estoy haciendo un movimiento que va a cambiar todo», les prometió intrigante.

Parte de ese cambio impondría una nueva reestructuración de su gabinete porteño. Por ahora
Ibarra retiene a Norberto La Porta, secretario de Medio Ambiente, y el único integrante de su equipo que pertenece al ARI. Este funcionario ya tiene listas las valijas para dar pelea en la interna del PSD a fin de mes, pero la decisión se viene postergando a pedido del jefe de Gobierno de la Capital, quien le anunció que habrá cambios.

El PSD no cree que el acuerdo se pueda cerrar:
«¿Cómo hace Lilita para tener en una boleta al delarruismo que tanto criticó, cómo hace campaña?», desafían.

Una aproximación a este nuevo intento electoralista, había tenido la incipiente Corriente Progresista radical, que integran entre otros
Aldo Neri (secretario de Salud de Ibarra), Agustín Zbar (subsecretario de Justicia de Ibarra) y Gabriela González Gass (legisladora porteña). Ese grupo maneja la idea de llevar a la chaqueña a las internas radicales, con la convicción de que un triunfo casero la legitima como candidata ante De la Rúa. «No es posible una campaña contra nosotros», repelió el delarruismo.

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