Caso Cuba: versión y una visita sin hijo
Se formuló ayer una nueva variante para que la cubana Hilda Molina pueda reencontrarse con su familia: que viajen a La Habana la nuera y los nietos de la médica, que son argentinos. Y no el hijo que, como cubano, aunque hoy nacionalizado argentino, puede ser retenido en la isla y castigado. Además, en el gobierno se instaló ayer una explicación del caso Molina que llegó hasta el despacho de Néstor Kirchner. La prohibición de salir de Cuba que pesa sobre esta científica no se debería tanto a su disidencia ideológica, sino a una vieja relación con Fidel Castro, tan íntima y estrecha que hace temer la divulgación de datos comprometedores para el dictador y su régimen si se la libera. El gobierno comenzó a salir ayer de la crisis de funcionariado que se produjo en la Cancillería. Kirchner nombró al subsecretario de Política Latinoamericana, Darío Alessandro, como nuevo embajador en La Habana. El hijo de Molina saludó la designación diciendo que tenía un buen recuerdo de Alessandro de los tiempos de la Alianza. En efecto, este frepasista fue presidente del bloque de diputados de Fernando de la Rúa.
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Molina se mostró muy entusiasmada con esta opción en diálogo con este diario. «Yo no pondría ningún obstáculo a ello porque los niños y mi nuera son argentinos, y por más terrible que sea un gobierno, no se la va a agarrar con mis nietecitos y una mujer indefensa (por Scarpati)», expresó la médica.
«En ese caso, yo pediría que sea acompañada por un funcionario argentino así le facilitan los trámites con los menores», agregó Molina.
No obstante, Quiñones y Molina afirmaron que tienen pocas esperanzas de que el encuentro se produzca antes de Navidad. Tal era la intención inicial que motivó la carta de Néstor Kirchner a Fidel Castro, cuando pidió al «amigo presidente» cubano que autorizara el viaje de Molina para que «una abuela pueda conocer a sus nietos».
Molina dijo «estar casi convencida» de que no aceptará la posibilidad de que su hijo viaje, «porque por más garantías que a uno le den, por más empeño que ponga el gobierno de Néstor Kirchner, sólo desde aquí se puede saber de qué son capaces los funcionarios de Castro. Aunque no soy tan inflexible como el gobierno cubano», aclara.


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