2 de octubre 2002 - 00:00

"Casualidades"

Cuando al monopolio «Clarín» le interesa sancionar una ley de tipo aberrante en el Congreso Nacional -tipo Ley de Quiebras anormal en el mundo o «Ley Cultural», ambas para que los acreedores no le ejecuten su inmensa deuda- aparecen titulares en su edición contra senadores, que es su cámara predilecta para presiones. Recuérdese que hasta tituló su primera página -un insulto para los lectores de buena fe de cualquier medio de prensa- con una noticia vieja sobre que los legisladores se habían votado $ 1.200 de extra salarial. Además de vieja -Ambito Financiero la había publicado 5 meses antes- era falsa porque era un plus «por desarraigo» para quienes vivan a más de 200 kilómetros de la Capital Federal, sede del Congreso, y menos onerosa que el mismo extra que se suprimía para todos los legisladores «por combustible». «Clarín» hizo eso para lograr que los senadores dispusieran prisión por ley para miles de pequeños propietarios de radios a los cuales el COMFER no les otorga la licencia, también por presión del mismo monopolio.

Igualmente trató de torcerle el brazo al Senado, por esta misma ley para quedarse predominando en el mercado radiofónico del país y buscó embretar a sus miembros ante la opinión pública, acusándolos de demorar la supresión de las llamadas jubilaciones de privilegio. Curiosamente publicó eso el mismo día que debía tratarse la ley de radiodifusión que lo beneficiaba...

• Sindicatos

No es la única «casualidad» en nuestro agrietado Congreso. Sucede lo mismo cada vez que hay tratamiento legislativo de una ley en el que tienen interés, a favor o en contra, los inefables sindicalistas argentinos. Estos no tienen, como el monopolio «Clarín», medios de difusión para lograr doblegar voluntades legislativas. Pero obsérvese esto: ¿No es demasiada «casualidad» que los dos últimos casos de presuntos sobornos nunca probados en el Senado hayan ocurrido con la sanción de la reforma laboral, que muy livianamente recortó irritantes privilegios gremiales hace 2 años, y ahora, que está en juego otro grotesco privilegio para el enriquecimiento de los sindicalistas como es castigar a todo el que logre un crédito bancario con un recargo de 2% para beneficio explícito de empleados bancarios, como si en el resto de los sectores laborales del país no hubiera problemas de desocupación?

Está todo tan bien armado que si Diputados no sanciona la «ley Luis Barrionuevo» de privilegio gremial, como hizo el Senado, quedaría como «sobornado por banqueros» para que no salga. Y ya le inventarán algún «soborno», más presiones, al presidente Duhalde si amenaza con vetarla, obvio.

• Calificativos

No debemos ofendernos, entonces, si el candidato presidencial brasileño Lula nos acaba de llamar «Republiqueta» o si el famoso banquero europeo Hans Tietmeyer nos calificó de «país insignificante y sin futuro».

Somos eso -y más aún- si las leyes en la Argentina en realidad son sancionadas por un diario monopólico capaz de asustar y sustituir la voluntad de los legisladores democráticamente electos inventando noticias y los sindicalistas también legislan por su cuenta para sí con sólo hacer circular «aires de soborno» cuando no satisface la legislación sus propios intereses privados.

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