3 de febrero 2005 - 00:00

CGT: ¿enroque femenino? y un acuerdo por salarios

Susana Rueda
Susana Rueda
Una doble actividad vive la CGT: búsqueda de un acuerdo salarial de largo plazo con los empresarios (la Unión Industrial) y el gobierno y la interna de siempre para desplazar o disminuir a Susana Rueda, la triunvira de la conducción (junto a Hugo Moyano y José Luis Lingieri).

Para el tema de fondo -menos entretenido que el otro, por supuesto- ya se multiplicaron reuniones y hay principio de acuerdo: establecer un salario mínimo (la CGT demanda 730 pesos, cercano a la canasta básica del INDEC) y, luego, por sugerencia patronal, ajustar los ingresos anualmente según el índice de inflación. Para todos los participantes, sería el comienzo de un consejo económico y social -esa idea recurrente y corporativa que los persigue desde hace décadas- y de una suerte de básico Pacto de La Moncloa para evitar disturbios y reclamos. La tranquilidad social que sueña Néstor Kirchner, casi parecida a la inflación cero de José Ber Gelbard.

Al margen de entelequias (¿cómo se administrará la inflación pasada desde el default?, ¿por qué las empresas movilizaran sueldos en forma automática, ganen o pierdan en su actividad?), y de demandas más ciertas a la Casa Rosada -como repartir el fondo excedente de desempleo, hoy de 100 millones de pesos-, en la central obrera también se nutren de la pelea por el desplazamiento de la Rueda del trío en jefe: no prosperan iniciativas para cambiarla ahora, sí se confirma que el próximo 14 de julio será reducida -por lo menosen funciones. Casi con seguridad, para esa fecha, el camionero Moyano quedará como secretario general, José Luis Lingieri posiblemente se convierta en su adjunto y la Rueda pase a ocupar la secretaría administrativa. Podría ser, se comenta, la decisión menos traumática de todas las que están en juego.

La determinación de concederle a Moyano la primacía, en rigor, ya era un «fait accompli» cuando se constituyó el triunvirato el año pasado. Inclusive, hasta por estatutos se determinaron un par de vacancias (la secretaría adjunta y administrativa), justamente para dos de los triunviros que perderían su nivel actual.

Ocurrió, sin embargo, que desavenencias internas quisieron apresurar esa jugada ya escrita y obligaron a que ciertos dirigentes (Armando Cavalieri, Carlos West Ocampo, entre otros) defendieran la continuidad de la Rueda a pesar (o por esa razón) de sus constantes enfrentamientos públicos con Moyano y su elite (en rigor, a quienes lo acompañan los llaman de otro modo).

• Cargos a repartir

Ahora, ese sostén gremial a la Rueda ha disminuido, del mismo modo que se desvanece su propuesta de bajar la jornada de trabajo -idea compartida con Juan José Zanola-, ya que hasta los trabajadores agremiados temen perder sus horas extra. A su vez, también Moyano se encuadró con sus pares y, para variar, pasó del dictamenal consenso y ha cesado en su proyecto imperial de erigirse en una suerte de Jimmy Hoffa argentino (no lo tentará el final, claro). Por otra parte, casi todos van juntos a entrevistarse con Kirchner, se redujeron los celos y, como corresponde, por ahora bailan y cantan la partitura oficial. Para la fecha de julio, además, habrá otros cargos codiciables a repartir: por ejemplo, las dos representaciones de la Ciosl, hoy en manos de «los gordos» Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Rodolfo Daer (alimentación).

Sin embargo, aunque se conoce el desenlace del triunvirato,difícil es prever el destino final de la Rueda,a quien sus compañeros de gestión apodan «Crucigrama». Su actual cargo no le pertenece, es una atribución de su gremio. De ahí que, para entonces, restará saber si West Ocampo -su jefe- habrá de confirmarla como secretaria administrativa de la CGT, le reservará un destino internacional o simplemente la reemplaza por otro dirigente. Toda la responsabilidad, en principio, le corresponde a él y a su consejo directivo.

Hay otros del masculino mundo de la CGT -«machista» diría la Rueda- que por el eventual oscurecimiento de ella sugieren reivindicar lo que la dama propone: la defensa del género en la conducción de la CGT, concederle a otra mujer un mandato en la cúpula. Esa idea hasta desató internas femeninas, ya que por lo menos 4 sindicatos postulan sus representantes: Textiles (Nidia Juárez), Modelos (Noé Ruiz), Seguros (Elena Paolucci) y UTedyc (Marina Brignolo). Ninguna de ellas, algunas más combativas pero disciplinadas a sus organizaciones y sin pretensión mediática -finalmente, el reproche más duro que los varones le hacen a la Rueda-, ofrecerá el flanco del pseudónimo que le colgaron a la segura desertora de la conducción en julio: los acrósticos siempre se reiteran con las mismas palabras pero igualmente entretienen.

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