Alberto Fernández reparó vínculo con CGT y lanza acuerdo social con empresarios

Política

La "mesa chica" también se reunió con Máximo Kirchner y tendió un primer puente hacia Cristina.

Una convocatoria de Alberto Fernández le dio ayer a la CGT no sólo la compensación política que buscaba luego de haber sido marginada de las listas del Frente de Todos sino la confirmación de que la semana que viene será anfitriona de un encuentro del Gabinete socioeconómico junto con empresarios como simulacro del acuerdo económico y social que prepara el Gobierno para después de las elecciones. De paso, siempre con el objeto de encolumnar al oficialismo en plena campaña, un encuentro más reducido sanó heridas entre la cúpula de la central obrera y los principales referentes de La Cámpora, Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” de Pedro.

Ayer el Presidente le dedicó tres horas a la conducción de la organización gremial con un encuentro en la Casa Rosada del que también participaron el jefe de Gabinete y su vice, Santiago Cafiero y Cecilia Todesca, el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz. Por la central estuvieron sus dos secretarios generales, Héctor Daer y Carlos Acuña, junto a Armando Cavalieri (Comercio), Antonio Caló (metalúrgicos, UOM), Gerardo Martínez (construcción, Uocra), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Rodolfo Daer (Alimentación), Noé Ruiz (modelos), Roberto Fernández (colectiveros, UTA), Sergio Romero (Unión de Docentes Argentinos), Jorge Sola (Seguro), Víctor Santa María (encargados de edificios, Suterh), y Sebastián Maturano (maquinistas de trenes, La Fraternidad).

Las reuniones tuvieron saldo favorable para ambas partes. Para el Ejecutivo fue una muestra de iniciativa luego de los traspiés de Alberto Fernández con la fiesta de cumpleaños en Olivos y declaraciones que fueron relativizadas por los candidatos del Frente de Todos. Para la CGT, en tanto, compensó la audiencia a solas que el jefe de Estado le concedió semanas atrás al mayor rival de la actual conducción, Hugo Moyano, y le volvió a dar a la organización el rol de articulación en la política económica que su mesa chica busca garantizarle. La charla se dio además en medio del proceso de renovación de autoridades del principal sello sindical argentino que deberá alumbrar una nueva conducción el 11 de noviembre. Sobre este punto, Alberto les pidió agotar las instancias de unidad con el sector disidente de Moyano.

El saldo que más destacaban ayer en la “mesa chica” de la CGT es la cumbre que se prepara para la semana que viene con empresarios de varios rubros en Azopardo 802. Se trata de una reunión del Gabinete socioeconómico que, según los funcionarios a cargo de la convocatoria, será tripartita con integración de ejecutivos de empresas, un dato que anoche los propios sindicalistas que harán de anfitriones desconocían. El acto está en línea con la prédica del Presidente y los sectores gremiales afines en cuanto a la necesidad de acordar un rumbo económico para garantizar un crecimiento de largo plazo apalancado en el rebote que podrá producir la pospandemia.

El otro dato saliente en términos políticos fue la reunión que mantuvieron antes Daer, Martínez, Lingeri y Rodríguez con Máximo Kirchner y el ministro del Interior, “Wado” de Pedro. La charla fue iniciativa de los referentes de La Cámpora y tuvo como propósito zanjar los conflictos recurrentes entre la cúpula sindical y la organización política más cercana a Cristina de Kirchner. Para la “mesa chica” de la CGT fue clave habilitar ese puente hacia la vicepresidenta, a quien hasta ahora no tenían casi acceso.

Al cierre de la jornada en la central obrera sólo había elogios para el Presidente y su Gabinete. También, un compromiso casi sin fisuras para participar de la campaña del Frente de Todos más allá de que el diseño de las listas de candidatos marginó a la estructura gremial. Para evitar voces disonantes en la comitiva de ayer estuvo Sebastián Maturano y no su padre, Omar, el secretario general de La Fraternidad, quien en la última reunión del Consejo Directivo de la CGT confrontó con críticas agrias al Gobierno a los dirigentes más oficialistas. Sebastián tiene reservado ocupar la silla de su padre en la nueva versión de la CGT como referente del área de Juventud.

De paso, la “mesa chica” le hizo un lugar al lado de Daer en la reunión de ayer a Noé Ruiz, la única mujer del Consejo Directivo, como ratificación de la decisión de ampliar esa estructura el 11 de noviembre para habilitar la integración de mujeres en la mitad de los cargos.

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