Vernon Walters, el hombre clave de la Inteligencia de los Estados Unidos desde la presidencia de Dwight Eisenhower, falleció la madrugada de domingo para lunes de un ataque cardíaco en su casa de Palm Beach, en la Florida.
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Fue subdirector de la CIA en uno de los momentos más complejos de la Guerra Fría, aunque siguió y permanecerá para siempre ligado a esa institución, representó a su país en las Naciones Unidas y en la Alemania de la caída del muro, entre otros destinos.
Modelo de lo que los estadounidenses llaman «guerrero frío», fiel exponente de aquella etapa histórica en la que el mundo estaba dividido en dos sistemas irreconciliables, hablaba nueve idiomas y era considerado un especialista en el campo de las relaciones internacionales.
Su muerte tomó por sorpresa a todo el mundo político y diplomático dado que, a pesar de su avanzada edad, tenía 85 años, gozaba de excelente salud.
La Agencia Central de Inteligencia ya organizó para el martes 5 de marzo un acto en su homenaje en el cementerio de Arlington. El presidente George W. Bush y la alta plana de los servicios de seguridad estadounidenses estarán presentes, al igual que decenas de personalidades de la diplomacia mundial que conocieron al «soldado de la Guerra Fría».
Mr. Underground -como lo llamaban, menos por su trabajo que por su hobby: conocía línea por línea todos los subterráneos del mundo-encaró el último tramo de su vida viajando en cruceros para escenificar, ante grupos de millonarios, el mundo y los hombres que conoció.
•Memorias
Infante de Marina retirado que se estrenó como soldado raso en la Segunda Guerra Mundial y desde allí trepó hasta el generalato, fue el brazo derecho de Richard Nixon, quien según sus propias palabras «me pidió que comenzara a negociar con China para restablecer relaciones entre los dos países, que debía ser hecho en París y que nadie debía enterarse». Escribió «Misiones Discretas», un libro de memorias que narraba con lujo de detalles las numerosas misiones secretas que cumplió para diversos presidentes republicanos.
En una de sus últimas entrevistas, anterior a los atentados del 11 de setiembre en los EE.UU y a la escalada de la «guerra contra el terrorismo», Walters aseguraba: «Si yo fuera un terrorista y quisiera intimar a la opinión pública, atacaría en Nueva York, Los Angeles o Chicago». A lo que en la misma entrevista agregaba: «EE.UU está pagando en Irak su falta de memoria». Sería sorprendemente previsor, si no hubiese sido dicho por Vernon Walters.
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