11 de agosto 2005 - 00:00

Cierra hoy Chiche con los gordos

Oscar Lezcano, Armando Cavalieri, Susana Rueda y Chiche Duhalde.
Oscar Lezcano, Armando Cavalieri, Susana Rueda y Chiche Duhalde.
La disputa peronista de la provincia de Buenos Aires hará su debut hoy en la vida del sindicalismo. Al menos de manera estridente. Hilda Chiche Duhalde hablará delante de los dirigentes gremiales que se reunirán a las 18 en la sede de la Unión de Trabajadores Rurales (UATRE), donde quedará inaugurada la Mesa Sindical Lealtad Peronista Chiche Senadora. La esposa de Duhalde sabe cómo agasajar a sus anfitriones. No en vano «Negro», su marido, militó tenuemente en las «62 Organizaciones» de Lomas de Zamora: tiempos en que trabajaba en el Banco Provincia y en los que Hugo Toledo quería a toda costa involucrarlo con el Sindicato de Municipales con tal de tomar el poder local.

En la estela de esta tradición familiar, la candidata a senadora del PJ oficial pagó ayer el ticket para entrar a UATRE: «Hay que mejorar los salarios de acuerdo con la riqueza que se genera», dijo frente a 200 mujeres que reunió para ella uno de los organizadores de la presentación de hoy: Carlos West Ocampo, el «Manosanta» del gremialismo, de Sanidad. Prudente mensaje de la esposa de Duhalde en favor de la productividad, en sintonía con la prédica de Roberto Lavagna. ¿Cómo no agradecerle al ministro la deferencia de haber dicho: «Nadie se animará a hacerme optar entre Cristina y Chiche»?, lo que expresó una obvia adhesión a la segunda.

Es posible que la candidata a senadora repita hoy los mismos conceptos en la reunión de cuadros que le preparó el antikirchnerismo bonaerense. Curioso: son los amigos de Lavagna, denominados «gordos» ( Armando Cavalieri, West, Oscar Lezcano, José Pedraza), junto con duhaldistas incorregibles (Alfredo Atanasof, Carlos Acuña, Humberto García Ortíz) o antikirchneristas explícitos (Luis Barrionuevo).

• Fantasmas

Los datos que se insinúan en la campaña bonaerense obligan a la comprensión con los fantasmas que afligen al Presidente: ¿cómo no desconfiar de Lavagna y sus maquinaciones duhaldistas cuando sus amigos sindicalistas ya apuestan desde ahora por la familia Duhalde y no por la familia Kirchner? (a veces estos alineamientos por lazos de sangre suenan muy primitivos, hay que admitirlo).

Conseguir que Chiche asista al acto de hoy no fue sencillo. Debió vencerse la resistencia del equipo de campaña del duhaldismo a hacer aparecer a su candidata con gremialistas que, en general, ahuyentan a los votantes de centro y centroderecha que este sector del PJ pretende arrebatarle a Ricardo López Murphy. Pero visto desde el gremialismo el movimiento también tuvo algo forzado. El compromiso de Hugo Moyano con los Kirchner es tan estrecho (millones de razones lo estimulan) que el jefe de la CGT amenazó con irse de las «62 Organizaciones» si su jefe, el duhaldista Jerónimo «Momo» Venegas (titular de UATRE) ofrecía esa sigla para recibir a la señora de Duhalde.

Venegas debió admitir que se creara la mesa Chiche Senadora con tal de mantener la unidad sindical, especialmente en la CGT. Una oportunidad de que Barrionuevo arme «la mesa». Como buen gastronómico, el catamarqueño es experto en «mesas»: las armó para Carlos Menem, varias veces, y también para otros aventureros bonaerenses como Carlos Brown en la interna provincial de 1991. El sábado tendrá la oportunidad de ofrecer su propio agasajo al antikirchnerismo: la candidata duhaldista estará en Costa Salguero en la fiesta anual de los gastronómicos. En rigor, la reunión se debe a la organización de Dante Camaño, el cuñado de Barrionuevo, quien milita en las filas de Luis Patti como aliado menemista. Como se sabe, Patti unirá su lista a la de Chiche.

• Gesto de fuerza

Quienes se reúnen hoy en UATRE a escuchar a Chiche pretenden hacer un gesto de fuerza contra el gobierno y también contra Moyano, a quien le reprochan haber entregado la CGT a Kirchner el mismo día en que ubicó al abogado Héctor Recalde como candidato a diputado en las listas del gobierno. Ahora Recalde tendría cierto estrellato proselitista si el gobierno apela, como se sospecha, al escándalo de las coimas del Senado como modo de hacer campaña. Recalde fue el abogado que guió a Moyano en sus denuncias contra el gobierno de Fernando de la Rúa, episodio que en los antros sindicales se conoce como el de «la banelco».

Habrá tomado nota el camionero: el lanzamiento sindical de Chiche es el primer límite que sus colegas les imponen a sus movimientos inconsultos. El segundo es que, a propósito de este lanzamiento, el sector independiente en el que milita Luis Barrionuevo comenzó a reencontrarse con los «gordos» que se fueron de la central obrera denunciando la ilegitimidad de Moyano.

Mientras los sindicalistas libran sus internas en torno a las candidaturas bonaerenses, el duhaldismo comenzará a mostrar algo de su juego publicitario.

Aparecerán carteles con la leyenda «Queremos a Chiche» y, la más agresiva, «Chiche es de aquí», en alusión a que Cristina Krichner está cambiando de distrito este año. No hay que esperar mucho más del duhaldismo en materia de marketing y publicidad. Duhalde y los suyos abrirán la alcancía -se supone- en setiembre, divulgando la imagen de su candidata con más énfasis. Todavía tienen que superar algunas dificultades organizativas. La primera de todas, que le vuelva la voz a José María Díaz Bancalari, el segundo de Chiche en la fórmula, quien sigue en estado de «panic-attack» desde que de la Casa Rosada le aplicaron un frío polar por su disidencia.

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