19 de septiembre 2003 - 00:00

Clásico: provinciales reclaman ser tercera fuerza en Diputados

La pelea por el tercer puesto en el Congreso ya comenzó a disputarse entre provinciales y aristas, aun cuando faltan varias elecciones para cerrar el calendario 2003. Es un clásico, cada vez que se renueva la Cámara, que los bloques opositores, que siguen al PJ y a la UCR en cosecha de votos, pujen por quedarse con la vicepresidencia 3ª de Diputados y la vice 2ª del Senado.

Los cargos significan algo más que una distinción: ayudan -gracias a la posibilidad de armar una pequeña estructura-a sostener a cualquier fuerza legislativa y a darle presencia en el manejo de las sesiones.
De otra forma, no se explica tanta querella.

El ARI, sin Elisa Carrió que dejará la banca a fin de año, contará con 8 representantes, si bien espera reforzar el interbloque progresista con el Frente Grande, José Roselli (divorciado de Luis Zamora) y hasta el kirchnerista ultra Miguel Bonasso. Ese sector rondaría los 16 legisladores como mínimo.

Lo que no está claro es si se convertirá o no en un aliado extramuros del gobierno, ya que tendrán supremacía ahí los sindicalistas de la CTA de Víctor de Gennaro, el gremialista modelo del PJ de El Calafate. Si el contingente queda bajo la conducción de la maestra Marta Maffei y del economista Claudio Lozano, es casi seguro que prosperará el acercamiento al oficialismo.

Los provinciales del Interbloque Federal tienen una esperanza. A pesar de que perderán delegados a manos del peronismo -igual que los aristas y compañía-desde diciembre, todavía cuentan con la expectativa de incorporar diputados por distritos donde todavía no se eligieron diputaciones nacionales, sobre todo, Tucumán, Salta y Neuquén donde podrían conseguir 4 diputados más sin competir con sucedáneos del ARI.

La apuesta de los federales es alcanzar 17 escaños y así pelear de igual a igual. Es decir, reforzar los 7 que continúan hasta 2005 con otra decena de miembros. El macrismo aportará al radical Jorge Vanossi -destinado a tener un papel clave en esta comarca-y al conservador Federico Pinedo. Ricardo López Murphy hará lo propio con Hugo Martini, único electo de la boleta porteña que lideró Patricia Bullrich el 24 de agosto. Por la provincia de Buenos Aires, desembarcarán los pattistas Nélida Mansur y Juan Carlos Bonacorsi, que acompañan al reelecto Guillermo Alchouron. Este grupo podría nominar al empresario como eventual vice 3º, debido a su crecimiento numérico.

De cualquier forma, si el progresismo hace causa común y a los aristas y similares se anexan Alicia Castro (Frente para el Cambio) y los 6 socialistas, no habrá forma de contrarrestar semejante bancada, salvo que el justicialismo incline la balanza.

Desde 2001, el Interbloque Federal de partidos del interior controla esas jerarquías en Diputados y en el Senado, vía el santafesino
Alberto Natale (PDP) y el neuquino Pedro Salvatori (MPN), respectivamente. En la Cámara alta, nadie discutió la promoción de Salvatori, quien todavía cuenta con 4 años más de mandato.

En la otra ala parlamentaria, hubo una fuerte cinchada entre los provinciales y el ARI de Carrió que pretendían nominar al vice 3º del cuerpo. Los números resultaban parejos, pero los federales impusieron su organicidad -demostraron una mayor cohesión como Interbloque-y negociaron en mejores condiciones con el oficialismo.

El lilismo, tanto con
Fernando de la Rúa cuanto con Eduardo Duhalde, funcionó como una oposición menos razonable, a ojos de los gobiernos de turno, que el Interbloque provincial. Ahora, las circunstancias pueden ser distintas e invertirse esta relación ya que el kirchnerismo puede encontrar más coincidencias con el ARI que con legisladores que apoyaron en la primera vuelta a Carlos Menem o a Ricardo López Murphy.

Para contrarrestar esta posibilidad, Natale y compañía deberán -además de superar en cantidad al ARI y sus satélites-revaluar sus acciones frente a un interlocutor habitual, el propio
Eduardo Camaño, amigable componedor de los tironeos domésticos.

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