9 de octubre 2002 - 00:00

Cómo se votó la ley Barrionuevo

La ley Barrionuevo, que habilitó una caja de $ 350 millones para la obra social de los bancarios, se votó en menos de cinco minutos en el Senado, después de un trámite más que expeditivo, tal cual comentó este diario.

Además de contar con el padrinazgo de Luis Barrionuevo, quien consiguió limitar el trámite previo del proyecto sólo a su propia comisión -la de Trabajo-, resultó muy fructífero el lobby del gremialista Juan José Zanola, aunque ahora haya quedado trabado en Diputados. Esta última circunstancia no es por impericia de Zanola, sino más bien por el escándalo que desató un supuesto pedido de coimas a banqueros para frenar la ley, publicado por el «Financial Times».

El día de la sesión, el 15 de agosto, el autor de la iniciativa y jefe de los bancarios copó las galerías del recinto con una multitud de empleados-sindicalistas de entidades financieras que responden ciegamente a Zanola.

Según consta en la versión taquigráfica, José Luis Gioja -jefe de la bancada PJ-habló de «los representantes del gremio bancario que hoy nos honran con su presencia», instantes antes de promover sobre la marcha una modificación menor al dictamen que sacó Barrionuevo en tiempo récord de la Comisión de Trabajo. Por supuesto, se trataba de un cambio «bendecido» por Zanola y compañía.

•Aplausos

En el texto tomado por los taquígrafos se deja constancia, asimismo, de los aplausos que venían de los palcos. Juan Carlos Maqueda dijo en dos oportunidades que «si no se hace uso de la palabra, se va a votar». La frase reiterada del presidente provisional desnuda de qué forma se votó, sin debate y, virtualmente, a libro cerrado.

Para más datos, la de Gioja fue la única intervención de un senador durante la media sanción de la Cámara alta, ya que ni siquiera hubo miembro informante que -como sucede con todos los proyectos, incluidos los más insignificantes o los más consensuados-defendiera la aprobación. Barrionuevo no puso la cara, pero se aseguró que lo hiciera Gioja, presionado por la «barra» de bancarios.

No obstante, el titular de la bancada justicialista llegó a admitir la semana pasada que
«no sabía que estábamos aprobando semejante caja», delante de otros colegas del oficialismo y la oposición, según reveló el último jueves este diario. Obviamente, a puertas cerradas y sin micrófonos a la vista. La ignorancia -o supuesta ignoranciafue un pecado que confesaron varios senadores, en terapia de grupo.

Para justificarlos, habría que decir que el dictamen de comisión -suscripto por los peronistas
Jorge Yoma, Jorge Busti, Carmen Gómez de Bertone, Raúl Ochoa y el mismo Barrionuevo el 18 de junio-parecía una simple prebenda sindical, con mayor burocracia, y no daba a entender que se estuviera gestando una «caja» millonaria.

El proyecto, que fue transcripto en el dictamen y que ingresó en el Congreso el 29 de mayo (20 días antes de que tuviera el guiño de la comisión), mencionaba la creación en el ámbito de la Secretaría de Trabajo -órbita de la señora de
Barrionuevo, la ministra del área, Graciela Camaño-de la Comisión Nacional de Trabajo Bancario.

•Integración

La entidad estaría presidida por un representante del Ministerio e integrada por cuatro miembros, uno del Banco Central, y los restantes por las asociaciones de entidades bancarias públicas, privadas y cooperativas; más otros tantos de los gremios. El desempeño de los cargos sería ad honórem.

La comisión estaría encargada de garantizar el máximo nivel de empleo en el sistema financiero, a través de una bolsa de trabajo. También -y ya en tono más alarmante-suspendía por tres años la admisión de formas de trabajo como pasantías o modalidades que no sean el contrato de trabajo por plazo indeterminado.

En ese mismo lapso, 40% del personal podía optar por mantener su vínculo con media jornada y ser indemnizado por la parte proporcional al tiempo de trabajo que resigna. No se privaron los senadores de fijar que la jornada de los bancarios no podrá exceder las siete horas y media, con cinco horas extraordinarias al mes como tope.

En un increíble avance de
Zanola y sus amigos, los bancos quedaban obligados a informar a la Comisión Nacional de Trabajo Bancario 30 días antes de cualquier ajuste o reducción de personal.

Finalmente, el aporte de 2% sobre intereses financieros que debían hacer los bancos quedaba camuflado en el último artículo mediante una fórmula muy poco explícita:
«Déjanse sin efecto el artículo 11 del Decreto 492/95 y los decretos 263/96, 915/96 y 336/98».

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