14 de noviembre 2002 - 00:00

Como todos: Duhalde también quiere una CGT a su medida

Eduardo Duhalde no piensa en quedarse en la Presidencia más allá del 25 de mayo, por más que legítimamente podría hacerlo (fue él quien se acortó el período cuando vio que el mundo se le caía encima). Tampoco, al parecer, postularse después de esa fecha, si es que por imperio de la Justicia o del Congreso las elecciones del 30 de marzo comenzaran a demorarse. Sin embargo hace todos los gestos de quien está en ese proyecto y eso es curioso. Por ejemplo: en los próximos días se advertirá que está a punto de armar una CGT filoduhaldista, de cuya confección se encargará un experto en armar corrientes sindicales ligadas a presidentes, el gastronómico Luis Barrionuevo. No en vano su esposa ocupa el Ministerio de Trabajo, de la misma manera que él en 1989 ocupó la ANSSAL, desde la que diagramó aquella CGT San Martín que respaldó a Carlos Menem en sus primeros impulsos privatizadores.

Barrionuevo parece para esto un sastre capaz de hacer una agrupación sindical a medida. Con el poderoso imán que significa la cartera laboral -y también alguna influencia en el aparato estatal de Salud, que vigila con ojo codicioso el doctor José Pampuro, secretario general de la Presidencia-, el senador catamarqueño comenzó a atraer a gremialistas alineados hasta ahora en otras vertientes. Entre ellos Omar Viviani (taxistas) y Momo Banegas (rurales), adherentes hasta hace poco al Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA) de Hugo Moyano, quien tributa a la candidatura de Adolfo Rodríguez Saá.

• Nuevo lote

De los «manzaneros» que conduce Alfredo Atanasof (en rigor, conducía en su anterior vida de sindicalista leal a Duhalde) se sumaron Agustín Amicone, Luis Lobovich y Armando Martini. Y también se cuentan en el nuevo lote los barrionuevistas históricos como Reinaldo Hermoso, Angel García, Luis Campos y Delfor Giménez (dispuesto a dar la última en contra de Pedro Goyeneche en la Asociación Obrera Textil).

Hay dos terrenos en los que la cosecha de Barrionuevo ha sido más difícil: el del Movimiento Obrero con Propuestas menemista y el de la CGT de los «gordos». En el primero hubo aproximaciones con Vicente Mastrocola -jefe del Sindicato del Plástico donde Jorge Triaca sigue oficiando de oráculo- y con Oscar Mangone, del Sindicato del Gas. Pero ninguno de los dos admitían hasta anoche separarse de Antonio Cassia, el titular del SUPE e interlocutor habitual de Carlos Menem.

• Insinuación

En la CGT de Rodolfo Daer si no hubo una captura por lo menos se consiguió un gesto insinuante: Carlos West Ocampo realizará el congreso habitual de la Federación de la Sanidad en el hotel de La Falda con Eduardo Duhalde como orador de fondo (estarán también Ginés González García y Graciela Camaño).

Si en 1989 la creación de Barrionuevo fue un enfrentamiento en un congreso sindical que sesionó en el Teatro General San Martín, donde deliberadamente se buscó la ruptura de la central obrera, la experiencia bajo la admonición de Duhalde es ahora menos épica. Lanzarán una solicitada renegando de quienes llevan la interna peronista a los tribunales, en alusión velada al menemismo, que objetó en los tribunales lo dispuesto por el congreso partidario de Obras Sanitarias. No se molestan estos sindicalistas cuando se les observa la timidez de su adhesión a Duhalde: «Ya sé que se puede esperar algo más fuerte pero falta tiempo. Si no es candidato. Todavía», contestan, enfatizando la última palabra.

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