8 de febrero 2001 - 00:00

Con reticencias, admitió Alvarez "la ofensa" cubana

Un durísimo cruce hubo ayer entre la Cancillería y la Embajada de Cuba, cuando el embajador de ese país presentó el rechazo de la protesta argentina por considerar "ofensivo" el reciente discurso de Fidel Castro. El dictador había calificado de "lamebotas yanqui" al gobierno argentino. Cuba insiste y calificó ayer la actitud argentina de "vergonzoso e innoble servicio" que se le presta a EE.UU., afirmando que "Cuba no acepta amenazas ni chantajes". El vicecanciller, Horacio Chighizola, la devolvió "por no ser aceptada". Mientras tanto Carlos Chacho Alvarez, que había guardado silencio hasta ayer, tuvo que salir a admitir que el discurso de Castro fue "ofensivo". Sin embargo, y coincidiendo con Raúl Alfonsín, se mostró partidario de abstenerse en la ONU en la condena a la falta de derechos humanos e instituciones democráticas que sufren los cubanos a manos del régimen castrista. Otra división más dentro del gobierno. El conflicto ocurre justo cuando acaba hace 24 horas la visita del canciller Rodríguez Giavarini a los Estados Unidos, donde se entrevistó con los principales colaboradores del flamante presidente George Bush.

Continuó ayer la escalada verbal entre los gobiernos de la Argentina y Cuba, que alcanzó niveles inusuales para el críptico lenguaje diplomático: ambas administraciones rechazaron las protestas recíprocas.

El martes, la Cancillería protestó formalmente por declaraciones atribuidas al dictador Fidel Castro, que trató a la Argentina de «lamebotas yanqui».

Ayer, el embajador cubano en Buenos Aires, Alejandro González Galiano, concurrió a la Cancillería para entregar una respuesta que señala que su país «no acepta amenazas ni chantajes», al tiempo que calificó como «vergonzoso e innoble servicio a los Estados Unidos» las gestiones y expresiones del canciller Adalberto Rodríguez Giavarini.

A su vez, el gobierno de Fernando de la Rúa rechazó esa nota y la devolvió, por contener «expresiones agraviantes e injuriosas contra la Argentina» y la persona del canciller.

Con los recíprocos repudios de notas diplomáticas y el severo tono de acusación mutua, Cuba y la Argentina quedaron ayer al borde de una eventual ruptura de relaciones.

Adhesión

Fue ayer el día en que el Frepaso, de la mano de su líder Carlos Chacho Alvarez, resolvió abrir la boca y adherir a la postura del gobierno de De la Rúa, definiendo como «una ofensa» el último discurso del comandante Castro.

Alvarez sostuvo que esas declaraciones «no hacen bien a aquellos que están empujando la idea de la abstención» en el voto sobre la situación de los derechos humanos en Cuba.

Fue obvio que estaba aludiendo a su propia postura, lo mismo que a la de
Raúl Alfonsín, impedidos ahora de mostrarse tan duros como el año pasado, cuando ante el voto argentino en la ONU condenando la falta de derechos humanos y de instituciones democráticas en la isla caribeña, cuestionaron la política exterior de De la Rúa.

Por eso, ayer, y en su primer pronunciamiento sobre el conflicto diplomático con Cuba, el líder del Frepaso no tuvo más remedio que coincidir con
Rodríguez Giavarini en el sentido de que la afirmación de Castro acerca de que la Argentina «lame la bota yanqui» ofende al país.

Sin embargo, el frepasista acercó su posición a la de su socio político en la Alianza, el ex presidente
Alfonsín, en el sentido de que la Argentina debe abstenerse de condenar a Cuba ante la ONU, al proponer un voto acordado con el resto del Mercosur y Chile. Precisamente la administración del socialista Ricardo Lagos fue otra de las que condenó al régimen castrista el año pasado.

Desenfrenado, el gobierno cubano sostuvo que las críticas de
Rodríguez Giavarini al discurso de Fidel Castro «demuestran el vergonzoso e innoble servicio que una vez más se le pretende prestar a los Estados Unidos».

Así lo afirmó el embajador cubano, al revelar el contenido de la carta que la legación diplomática le envió ayer por la mañana a la cancillería y que fue rechazada por el viceministro
Horacio Chighizola.

«Cuba no acepta amenazas ni chantajes. No las ha aceptado nunca ni las aceptará», subrayó el diplomático al referirse a las declaraciones realizadas desde Washington por Rodríguez Giavarini, quien consideró que los dichos de Castro son «un exabrupto casi irracional».

En una improvisada rueda de prensa,
Alvarez Galiano afirmó que Cuba «no tiene ninguna duda» de que se está «fraguando una nueva traición» contra ese país, «animada por el canciller Rodríguez Giavarini».

Significado

Calificó como «una puñalada por la espalda al pueblo cubano» la decisión de la Argentina de votar en contra de la inexistente política de derechos humanos en la isla, durante la reunión realizada el año pasado ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

«El voto de la Argentina ante la Comisión de Derechos Humanos el año pasado significó una puñalada por la espalda al pueblo de Cuba (en realidad, al régimen al cual el embajador representa), cuando nuestro pueblo libraba la colosal (sic) batalla por el regreso del niño Elián González, que se encontraba en Miami», sostuvo el diplomático.

Advirtió que si la Argentina volviera a votar en contra de la política de derechos humanos de la isla significaría sumarse a
«una excusa de los Estados Unidos para continuar con su política del bloqueo».

Omitió recordar que la Argentina, el año pasado, también condenó el embargo impuesto por los Estados Unidos a Cuba, por considerar, en este caso sí, contra el pueblo cubano.

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