Coro de gobernadores para apoyar el bis de Kirchner
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José Luis Gioja, ayer, en San Juan, junto con Daniel Scioli. El gobernador se sumó a la nómina de mandatarios que empujan la reelección de Néstor Kirchner.
«Este presidente le hace bien al país, estamos saliendo de la peor de las crisis y hay un muy buen horizonte y las provincias estamos bien porque es un presidente federal y tenemos buen diálogo», dijo, elogioso, el sanjuanino por radio ayer por la mañana.
Salvo el silencio del salteño Juan Carlos Romero, el pampeano Carlos Verna o el riojano Angel Maza, retazos de un menemismo inorgánico, el resto de los mandatarios, en voz baja o en público, se han mostrado también a favor de activar la reelección.
Otros, como José Manuel de la Sota, mantienen un cauteloso mutismo.
El cordobés sueña todavía con una revancha, tras el tropezón de 2003 cuando Duhalde primero lo catapultó y al ver que no movía el amperímetro del respaldo social, lo dejó descalzo y a la deriva.
Pero, como ocurrió en 2003, el padre de la criatura fue Duhalde. El ex presidente, en mediode una larga diatriba sobre el encanto del Mercosur, mechó comentarios sobre la gestión de Kirchner para asegurar que «lo más natural» es que el patagónico continúe hasta el año 2011.
No le faltó razón: su ex compañero de fórmula, Carlos Menem, repitió en 1995. Y él mismo, como gobernador bonaerense, modificó la Constitución para continuar cuatro años más en el Palacio de la calle 6 de La Plata.
Pero la manifiesta bondad de Duhalde no se agota allí. También, como el grueso de los gobernadores peronistas, el bonaerense machaca con que Kirchner debe asumir la presidencia del PJ nacional, acéfala desde el Congreso de Parque Norte en que las esposas de ambos se trenzaron en un duelo verbal.
Pero, hasta ahora, el Presidente sólo emite señales contradictorias. Un día avisa que «pronto» se hará cargo formalmente del PJ; un rato después -como había dicho un rato antes-asegura que no le importa el partido, que sirve como herramienta electoral pero que, para darle ese uso, no necesita presidirlo.
Pocos, por estas horas, se preocupan por el estado legal del PJ, cuyo mando recayó en la mesa del Congreso partidario que comparten, entre otros tantos, Eduardo Camaño y Cristina Fernández de Kirchner.




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