2 de octubre 2002 - 00:00

Crisis en el Senado frustró la cumbre con Duhalde en Olivos

Los senadores del bloque peronista suspendieron ayer una cena prevista para anoche con Eduardo Duhalde ante la crisis que se desató en la bancada por las declaraciones de Juan Carlos Maqueda sobre la posibilidad de que algún hecho relativo al supuesto pedido de coimas hubiera ocurrido. Ese convite se pasó para el próximo martes, pero el clima entre los senadores era tan ríspido que puede ser que nunca ocurra. Anoche el bloque PJ se reunió para hacer catarsis y poner en la mira al presidente provisional y a la tucumana Malvina Seguí, hoy los principales promotores del escándalo por las supuestas coimas, tanto en lo mediático como lo judicial.

A ese encuentro Maqueda y Seguí llegaron tarde. Mientras tanto los peronistas comentaron la convicción de que Maqueda había pedido la nota aparecida ayer en el diario «Clarín». Luego la tucumana admitió que para defenderse «fui más lejos de lo que hubiera querido, entiendo que Gioja y Capitanich estén enojados», tras escuchar algunos reproches de José Luis Gioja.

Uno de los más enojados fue el santafesino Oscar Lamberto que protestó por el tratamiento del proyecto y consiguió que se aprobara una moción para que este tipo de leyes no lleguen al recinto de sesiones a las apuradas: «esto se debió haber tratado en la Comisión de Economía -presidida por Lamberto- y a mí nunca me informaron de nada. Me enteré de su existencia la noche de la sesión», gritó.

Sin sentimiento de culpa, Luis Barrionuevo prometió movilizar al gremio bancario para que Diputados convierta en ley la iniciativa del escándalo. Mabel Müller intentó frenarlo: «¿No te parece que sería demasiado apriete para los legisladores?» y obtuvo como respuesta: «Para nada, si no la aprueban, no va a quedar duda que los diputados son unos coimeros». Desde el fondo del salón se escuchó: «Esto recién empieza, se inició con nosotros, pero sigue en la otra Cámara».

Maqueda
luego dio sus explicaciones: «Yo no hago los títulos de los diarios, miren lo que dije en el reportaje antes de juzgarme», comenzó. De todas formas aclaró: «Si un diario conocido sostiene una información y el periodista me despierta no tengo por qué pensar que están mintiendo», dijo por haber sostenido su frase «algo pasó» en informaciones de prensa.

Fueron muchas las protestas y hasta hubo algún amague de pedido de renuncia a los cargos de Maqueda y a la jefatura de Gioja en el bloque.

Ayer por la tarde Maqueda concurrió a declarar a la comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por la santacruceña Cristina Kirchner. Allí reiteró que se había reunido con Mario Vicens, de ABA, en su despacho sólo por motivos protocolares. Con relación a las últimas declaraciones. Maqueda aclaró que al referirse a «mafias en la estructura del Senado» había hecho alusión a sus denuncias sobre delitos en la facturación de la imprenta del Congreso.

La Comisión citó también a declarar a Manuel Sacerdote, BankBoston, Michael Smith y Emilio Cárdenas del HSBC y Carlos Giovanelli del Citibank, quienes se habrían reunido con los embajadores de EE.UU. y Gran Bretaña.

Para los senadores peronistas las declaraciones de
Maqueda llevaron la situación a un límite de difícil retorno. Frente a la sospechas y el convencimiento popular de la existencia de pedidos de sobornos, algo alimentado por los medios hasta el infinito, cualquier legislador que pida una rectificación al presidente del cuerpo o llegue a insinuar la posibilidad de su destitución, pasaría inmediatamente a ocupar el lugar de un sospechoso que intenta tapar la verdad o hacer callar a quien quiere ventilarla.

• Remake

Todos los integrantes del Senado están convencidos, y no les falta razón en esto, de que la calle ya los ha juzgado y son culpables una vez más, más allá de la existencia o no de pruebas o si los sobornos existieron o no.

Los nombres han cambiado, pero los personajes repiten en forma sospechosa la historia que se conoció sobre las todavía supuestas coimas para aprobar la reforma laboral de
Fernando de la Rúa en 2000. La remake es tan similar como para hacer dudar de la realidad al analista más avezado:

• Maqueda desde sus declaraciones de ayer, cuando insinuó que «algo hubo», ocupa el papel que tan bien inauguró para estos casos Carlos Chacho Alvarez, también presidente de la Cámara Alta. Le costó una renuncia que desestabilizó el gobierno radical y disparó el riesgo-país, algo que ahora Maqueda no lograría.

• La tucumana
Malvina Seguí es la nueva versión del personaje que entonces representó Antonio Cafiero -principal promotor de las versiones de sobornos y reproductor, como Seguí, de diálogos escuchados en los pasillos de la bancada-.

• A
José Luis Gioja le toca el triste privilegio de presidir el bloque PJ en estas circunstancias, lo que en algún sentido lo equipara a Augusto Alasino. Si Seguí insiste en mencionar a Gioja en sus declaraciones, posiblemente termine asimilándolo más al papel de Alasino.

• Infaltable es el rol del responsable de archivar o impulsar el proyecto en comisión. Tal como actuara
Alberto Tell, como presidente de la Comisión del Trabajo y redactor de las modificaciones a la reforma laboral, ahora lo hizo Luis Barrionuevo, jefe de la misma comisión, con la diferencia de haber sido impulsor de la ley ahora en cuestión y coautor con el bancario Juan José Zanola. El grado de participación del gastronómico lo comprometería aún más que a Tell.

Falta, y esto puede ser un error de la nueva trama, una pluma que redactara un anónimo. Aunque esta falta se puede subsanar ya que en el Senado existe la convicción de que fue un vocero de prensa de un bloque de Diputados quién le indicó a un periodista radial que había que mirar a Seguí o algún asesor de la senadora para encontrar responsabilidades. Esto alimenta la hipótesis de que algo de guerra entre Cámaras también se está colando en el escándalo.

• Similar es también el protagonismo y la pasión mediática que tuvo el juez
Carlos Liporace en el caso de las supuestas coimas laborales, que el mostrado ahora por Bonadío.

Dejá tu comentario

Te puede interesar