La votación de los pliegos de los nuevos senadores estaba llamada este año a convertirse en un hecho notorio. A pesar de ser una mera cuestión reglamentaria, ya que no existían observaciones sobre ningún senador, se convirtió en centro de la atención mediática sólo porque el título de Carlos Menem se encontraba entre los electos. Pero, curiosamente, lo notable no pasó por el futuro del riojano -que como cualquier otro asumirá su banca el 10 de diciembre-, sino por las desprolijidades en la aprobación de todos los pliegos. No sólo se tuvieron que votar dos veces, sino que ayer aparecieron cuestionamientos por no haberlos votado el próximo 29 y que no hayan intervenido los nuevos senadores. Es más, se insistió en el Senado en que, para ser válidos los pliegos, deberían votarse por tercera vez.
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Esta cuestión reglamentaria toma relevancia, otra vez, por la persona y no el hecho: la encargada de tramitar esos pliegos es Cristina Fernández de Kirchner como presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales.
La historia comenzó el martes pasado cuando se reunió Asuntos Constitucionales. Allí Cristina Kirchner sometió a la firma de los senadores el dictamen aprobando los pliegos, con la excepción de los bonaerenses y los formoseños por no haber ingresado aún al Senado. «En Buenos Aires siguen contando votos y calculamos que recién llegarán el lunes», dijo la primera dama.
En ese momento, el jujeño Guillermo Jenefes le planteó que se abstendría de firmarlo por ser él uno de los senadores que renovaban mandato y Eduardo Menem igual por cuestiones de afinidad familiar. Frente a ambos pedidos, la senadora aceptó.
El miércoles, ese dictamen se trató en el recinto de sesiones. Y Jenefes volvió a recordar:«En el caso de la votaciónde mi pliego, quiero dejarconstancia de mi abstención». Pero esta vez se sumó también Ada Maza, que renueva asumiendo como suplente de su hermano el gobernador riojano: «En igual sentido, dejo constancia de mi abstención en la votación de mi pliego».
Cristina Kirchner, esta vez, no soportó tanta abstención, también en este caso por cuestiones familiares: «Ayer, en la reunión de comisión, observé que el señor senador Jenefes y otro señor senador, por razones de parentesco, se habían excusado de votar el dictamen. En realidad, me parece que los titulares pueden votarse a sí mismos sin problemas porque, en definitiva, no se trata de una decisión que han tomado ellos, sino que simplemente están verificando lo informado por las juntas electorales que, de acuerdo con la ley, son las que determinan quiénes han resultado electos. En cuanto a las razones de parentesco, creo que no podríamos ser senadores todos aquellos que tuviéramos un pariente en el Poder Ejecutivo o en el Poder Legislativo nacional. De cualquier manera, no quiero que algún senador vote la aprobación de su título, si no quiere hacerlo o si piensa que está mal hacerlo. Pero realmente pueden hacerlo», dijo. Daniel Scioli intervino: «En atención a los fundamentosque acaba de expresarla señora senadora por Santa Cruz, ¿retiran el pedido de abstención?». Ada Maza se apresuró: «Sí», dejando claro que no era cuestión de desobedecer un consejo de Cristina K.
Parecía que todo estaba terminado, pero al final de la sesión, cuando había pasado el debate de la Ley de Financiamiento Educativo, Cristina Kirchner volvió a pedir la palabra: «Quiero hacer una moción de reconsideración del voto de los pliegos de los señores senadores y, a la vez, hacer un reconocimiento y un pedido de disculpas al señor senador Jenefes. Durante la presente sesión no sólo me equivoqué yo, sino también el resto de los senadores, que no me corrigieron oportunamente», muchos se miraban sin comprender cuál era el error que habían cometido al no corregirla, algo que no es fácil.
• Dudas recurrentes
«Lo concreto es que el señor senador Jenefes no votó y pidió la abstención porque según el artículo 8° del Reglamento los senadores no pueden votarse sus títulos. Por ende, para evitar cualquier planteo sobre legalidad de la votación, voy a pedir una moción de reconsideración», siguió la senadora, «como es de buena gente admitir los errores, hago este pedido». Y ahí otra vez se volvieron a votar los pliegos de los senadores con las abstenciones correspondientes.
Pero ayer las dudas respectode esa votación formal volvieron. Y es que el artículo 7 del Reglamento del Senado dice: «El 29 de noviembre de cada año de renovación de la Cámara, o el día inmediato hábil anterior si fuera feriado, se reúne el Senado para incorporar a los senadores electos que han presentado título otorgado por la autoridad competente...».
Se interpretó entonces que debía votarse en esas fechas, lo que no sería una complicación como para tener en cuenta; pero el artículo 8 dice claramente: «Los senadores electos forman quórum para la consideración de sus títulos, pero no pueden votar en los propios». Es decir que en la aprobación de los pliegos deben intervenir los nuevos senadores.
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