23 de septiembre 2005 - 00:00

Cristina, en la mira de los dos defensores

La sesión de tribunal de ayer del Senado para recibir los alegatos finales en el juicio político a Antonio Boggiano comenzó por el final. Antes que el magistrado suspendido y sus abogados ingresaran al recinto, los senadores aprobaron que el próximo 28 de setiembre en sesión secreta se decidirá el futuro del juez, de acuerdo con la resolución presentada por Cristina Fernández de Kirchner.

Fue recién después de esa decisión cuando comenzó a exponer Ricardo Falú como representante de la comisión acusadora de Diputados. «En el caso Meller, Boggiano no actúo como debiera hacerlo un ministro del Superior Tribunal, sino que en vez de combatir la corrupción, la respaldó. Esto se refleja en que 97% de los diputados votó a favor de la destitución, y en la Comisión tal línea la siguió la totalidad de los miembros», sostuvo el tucumano.

Después de su largo alegato acusatorio, Falú y el radical Hernán Damiani remataron repitiendo por última vez lo que sostienen desde que se inició el juicio político: que Boggiano debe ser destituido por mal desempeño en sus funciones.

A esa exposición siguieron los alegatos de defensa que presentaron Marcelo Sancinetti y María Angélica Gelli, ante la mirada a veces atenta y otras distraída de la presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales.

Sancinetti
analizó un repaso histórico del caso Meller, explicando que la causa llegó a la Corte por recurso de queja, ya que el Tribunal de alzada había negado el recurso extraordinario contra el laudo arbitral del Tribunal de Obras Públicas.

Después de hacer una clara explicación sobre la procedencia de recursos en ese caso y la verdadera naturaleza jurídica del fallo de la Corte y el voto de Boggiano, Sancinetti consideró la conducta de Boggiano como inobjetable: se limitó a aplicar la jurisprudencia usada hasta entonces por el Supremo Tribunal, dijo. Continuó explicando que el mal desempeño en el cargo no puede medirse a través de lo que un gobierno opina de la sentencia de los jueces: «En este caso se llevó a juicio a un juez porque al poder político no le gusta una sentencia, más allá del Derecho, que es lo que realmente debe importar. Acá lo que importó fue la política. Pareciera que con las conductas que se están tomando respecto de los ministros de la Corte, se quisiera alertar a los nuevos jueces que podrán ser destituidos si no siguen un determinado rumbo», fue el resumen.

Utilizó luego una comparación del juicio a Boggiano con el juicio a Sócrates -allí hubo sonrisas por el exceso- «así como el ateniense se negó a escapar de su celda para cumplir con la injusta condena de beber la cicuta, mi defendido se niega a renunciar a su cargo, a pesar de la inminencia de un juicio que acabaría con su destitución».

Continuó luego el alegato con la exposición de Gelli que, se sabe, tiene una relación complicada con Cristina Kirchner a la hora de definir pergaminos profesionales. A la senadora por Santa Cruz no le gustó el tono pedagógico con que trató a los senadores al explicarles durante su primera intervención en el recinto los errores que podrían haber cometido como políticos. Ese día Cristina le respondió reivindicando su título de abogada y rechazó que le fueran a enseñar; hizo lo mismo en un breve cruce que tuvieron en la presidencia del Senado: «Yo no vine aquí para que me enseñen», le habría dicho a Gelli.

Tanto maneja Gelli esta situación que ayer volvió a utilizarla en su exposición en el recinto al punto de referirse hasta a la clase de periodismo que Cristina Fernández dio en Washington cuando comparó la necesidad de preservar la libertad de expresión en directa relación con la libertad de defensa, e incluso en algún momento apeló a un recurso que había utilizado antes al darse vuelta y mirar fijo a la primera dama.

La defensora de
Boggiano terminó su exposición haciendo una dura argumentación sobre la denegatoria a tomarles declaración a los 14 testigos que habían presentado y haber aceptado sólo cinco.

Después de las presentaciones, el propio
Boggiano tomó la palabra para sostener su defensa.

Terminado eso,
Daniel Scioli cerró la sesión y convocó: «El día miércoles 28 de setiembre a las 14 horas se realizará la audiencia secreta para debatir los cargos».

Dejá tu comentario

Te puede interesar